Durante las pruebas en Barcelona, el nuevo Aston Martin de Fernando Alonso sorprendió al paddock al utilizar una luz trasera azul, algo nunca visto en la categoría bajo el reglamento actual. El detalle generó especulaciones y obligó a aclaraciones informales entre equipos.
Una imagen poco habitual encendió el debate en la Fórmula 1 durante los primeros test de pretemporada de 2026 en el circuito de Barcelona. El Aston Martin AMR26, conducido por Fernando Alonso y Lance Stroll, salió a pista con una luz de advertencia azul en la parte trasera, en lugar de la tradicional luz roja que establece la normativa técnica de la categoría.
El detalle fue captado en un video difundido por la cuenta oficial de la Fórmula 1 durante el shakedown inicial del monoplaza británico y no pasó desapercibido para ingenieros, pilotos y fanáticos. La luz azul se observó en las primeras vueltas del auto, justo en un contexto de fuerte expectativa por el debut del modelo diseñado bajo la influencia de Adrian Newey y el nuevo reglamento técnico.
Habitualmente, las luces traseras rojas se utilizan para mejorar la visibilidad en condiciones de lluvia, cuando el auto circula por boxes con el limitador de velocidad activado o durante procesos de regeneración de energía. El uso de una luz azul, en cambio, está reservado por el reglamento deportivo para casos muy específicos, como cuando un piloto sin superlicencia conduce un F1, situación que no aplicaba ni a Alonso ni a Stroll.
Consultado por el medio especializado The Race, Aston Martin evitó dar explicaciones y se limitó a señalar que no divulga detalles de sus programas de pruebas. Sin embargo, fuentes de otras escuderías aportaron una hipótesis que rápidamente ganó consenso en el paddock.
Según trascendió, el equipo habría decidido limitar de forma deliberada la velocidad máxima del monoplaza en determinados tramos del circuito durante las primeras tandas. La luz azul funcionaría entonces como una señal de advertencia para el resto de los pilotos, con el objetivo de evitar maniobras riesgosas ante una diferencia inesperada de ritmo.
Esta estrategia habría estado vinculada a la recolección de datos aerodinámicos y a la necesidad de no exigir en exceso los nuevos componentes del AMR26 en sus primeras vueltas. El recurso cobró especial importancia debido a que el auto rodó sin pintura, con acabado en carbono, lo que dificultaba su identificación visual a alta velocidad.
Los tiempos respaldaron esta teoría. Lance Stroll giró en registros cercanos a 1m40s, casi 30 segundos más lento que la mejor vuelta del día, mientras que Alonso completó varias vueltas de instalación sin acelerar a fondo en la recta principal de Montmeló.
Con el avance de la jornada del viernes, la luz azul dejó de aparecer. Imágenes posteriores mostraron al Aston Martin ya con las clásicas luces rojas en el alerón trasero, coincidiendo con un aumento progresivo del ritmo. Alonso mejoró notablemente sus registros y marcó un tiempo de 1:20.795, acercándose al rendimiento del resto de las escuderías.
El estreno del AMR26 no estuvo exento de contratiempos: el auto apenas completó cuatro vueltas antes de sufrir un desperfecto técnico que provocó una bandera roja y su retiro en grúa. El equipo no precisó el origen de la falla.
Aun así, el impacto visual y conceptual del nuevo Aston Martin fue uno de los grandes temas del paddock. Medios especializados coincidieron en calificar el diseño como “extremo” y “agresivo”. El diario Marca aseguró que el auto “rompe radicalmente con lo visto en Mercedes o Ferrari”, mientras que Soy Motor destacó que “llamó la atención desde el primer instante”. The Race fue contundente: “No hay dudas de que es un Fórmula 1 de Adrian Newey”.
Las próximas pruebas oficiales de la categoría se disputarán en Bahréin entre el 11 y el 13, y luego entre el 18 y el 20 de febrero, donde las escuderías buscarán confirmar sensaciones y corregir los primeros problemas antes del inicio del campeonato.