Un cruce entre Caputo y Kicillof reavivó el debate por el impacto de los impuestos en las exportaciones de autos

En medio de una nueva caída de la producción y las exportaciones de la industria automotriz argentina durante enero, el ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a cuestionar el peso de los impuestos provinciales y municipales sobre el sector y apuntó directamente contra el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, a quien acusó de perjudicar la competitividad de las terminales radicadas en la provincia.

En una entrevista televisiva, el titular del Palacio de Hacienda sostuvo que la elevada carga fiscal subnacional encarece los costos y limita las posibilidades de exportación de los vehículos argentinos. En ese contexto, reveló que Kicillof habría decidido no recibir al presidente de una importante automotriz “por no ser una buena foto política”.

Según explicó Caputo, el empresario buscaba plantear ante el gobernador la necesidad de reducir el impacto del impuesto a los Ingresos Brutos sobre la actividad, uno de los tributos que, según el Gobierno nacional, más afecta la competitividad del sector.

El peso de los impuestos en la industria

Caputo aprovechó la entrevista para detallar el trabajo que viene realizando el Gobierno nacional en materia de reducción de costos fiscales y aseguró que está en discusión la posibilidad de eliminar los derechos de exportación que aún pagan los autos argentinos vendidos al exterior.

El ministro relató que días atrás el presidente de Ford Sudamérica, Martín Galdeano, le presentó una tabla con el impacto impositivo total sobre cada vehículo exportado. De acuerdo con ese relevamiento, la carga fiscal alcanza el 12%, incluso después de aplicar los reembolsos y los beneficios del régimen de promoción de la industria automotriz.

Ese porcentaje surge de un esquema que incluye un 3% por el impuesto a los Débitos y Créditos, un 2% en concepto de derechos de exportación, un 7% correspondiente a Ingresos Brutos y alrededor de un 3% en tasas municipales. Según Caputo, cerca del 70% de esa carga corresponde a impuestos provinciales y municipales.

“Por un lado hablan de industria nacional, pero por el otro la matan a impuestos y ni siquiera reciben a los empresarios”, lanzó el ministro, en una crítica directa a la gestión bonaerense.

La respuesta de la Provincia

La reacción desde el gobierno de Kicillof no tardó en llegar. Este jueves, el ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la provincia de Buenos Aires, Augusto Costa, respondió a los dichos de Caputo con una publicación en redes sociales.

Costa compartió una imagen con las declaraciones del ministro de Economía y, junto a ella, una foto del gobernador reunido con Daniel Herrero, presidente de Prestige Auto (Mercedes-Benz Argentina), acompañada por la frase: “Lo que dice Caputo / Lo que hace Axel”.

La reunión mencionada tuvo lugar el martes 3 de febrero y, según explicaron desde la Provincia, tuvo como objetivo interiorizarse sobre la situación productiva y comercial de la empresa, que produce las vans Mercedes-Benz Sprinter en su planta de Virrey del Pino, partido de La Matanza.

“Seguimos impulsando la articulación entre el sector público y el privado para construir un modelo virtuoso de industrialización con desarrollo e inclusión”, había escrito Costa al difundir ese encuentro días atrás.

El peso bonaerense en la industria automotriz

El cruce se da en un contexto en el que la provincia de Buenos Aires tiene un rol central en la industria automotriz nacional. Seis de las once plantas que producen vehículos en el país están ubicadas en territorio bonaerense.

En Zárate operan Toyota y próximamente Mercedes-Benz Camiones y Buses; en General Pacheco producen Ford y Volkswagen; en El Palomar funciona una de las plantas de Stellantis (Peugeot y Citroën); mientras que en Campana se encuentran las instalaciones de Honda, hoy enfocadas en la producción de motocicletas.

Fuera de Buenos Aires, Córdoba concentra las plantas de Renault, Fiat, Iveco y Volkswagen (transmisiones), además de Ducati, y en Santa Fe se encuentra la fábrica de General Motors Argentina, en la localidad de Alvear.

El intercambio entre Caputo y el gobierno bonaerense vuelve a poner en el centro del debate el impacto de la presión fiscal subnacional sobre la competitividad de la industria automotriz, en un momento en el que el sector busca recuperar volumen de producción y exportaciones en un escenario internacional cada vez más exigente.

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