La eliminación de la producción en la planta de Fate en Virreyes y el despido de 920 trabajadores reflejan la crisis industrial y las dificultades competitivas frente a la apertura comercial e incremento de importaciones.
La emblemática Fate S.A.I.C.I., conocida por su trayectoria de más de 80 años en la producción de neumáticos en Argentina, anunció el cierre definitivo de su planta industrial en Virreyes, partido de San Fernando (Buenos Aires), y confirmó el despido de 920 empleados, liquidando todas sus operaciones productivas.
La decisión, comunicada por el directorio de la empresa en un breve texto, representa la liquidación total de una de las marcas fabriles históricas del país, sin que la medida obedezca a un proceso preventivo de crisis o a un plan de reorganización: la firma decidió bajar todas sus persianas de forma definitiva.
Una planta clave que cierra sus puertas
La planta de Fate, ubicada en el partido de San Fernando, cubre una superficie de más de 157.000 m² y tenía una producción anual histórica que superó los 5 millones de neumáticos, abasteciendo tanto el mercado doméstico como sectores exportadores. Fundada en 1940, la empresa fue pionera en la fabricación de neumáticos radiales y tuvo presencia exportadora en mercados de Europa, Estados Unidos y América Latina durante gran parte de su historia.
Motivos del cierre: competitividad y apertura comercial
Según el directorio, los “cambios en las condiciones de mercado” obligaron a replantear la continuidad de la actividad. Especialistas en industria coinciden en que el fuerte ingreso de neumáticos importados, especialmente de origen asiático, junto con un contexto de elevados costos de producción internos, redujo gravemente la competitividad del producto nacional frente a alternativas extranjeras más económicas.
Además, en años recientes la empresa había señalado factores como la alta carga impositiva, las restricciones cambiarias para el pago de insumos importados, los costos laborales elevados y las asimetrías en la competencia internacional, que llevaron a una pérdida sostenida de participación en el mercado.
Impacto social y laboral
La eliminación de casi un millar de puestos de trabajo constituye un golpe significativo al empleo formal en la industria manufacturera. Las familias de los trabajadores despedidos enfrentan ahora un escenario de incertidumbre laboral, mientras gremios y delegados sindicales expresaron su rechazo al cierre y exigieron medidas de acompañamiento y reubicación laboral.
Un grupo de empleados incluso se mantuvo dentro de la fábrica tras conocerse la noticia, denunciando que la empresa no agotó instancias de diálogo antes de tomar la decisión y que la notificación fue abrupta, lo que generó protestas y tensión en el predio industrial.
Repercusiones sectoriales
La Unión Industrial Argentina expresó su “gran preocupación” por el cierre de Fate y señaló que este episodio no es aislado, sino parte de un fenómeno más amplio que afecta a la producción local en sectores expuestos a competencia internacional. Alertó sobre la pérdida de empleo, la erosión de capacidades productivas y las dificultades para sostener cadenas de valor integradas en la economía nacional.
El impacto del cierre se extiende más allá de los puestos de trabajo directos: proveedores, servicios logísticos y pymes vinculadas a la planta también se ven afectados, con consecuencias para la actividad económica en la región y para el entramado productivo nacional en general.
Debate estratégico sobre la industria local
El caso de Fate reaviva el debate sobre las políticas industriales en Argentina y la necesidad de estrategias que promuevan la competitividad local en escenarios de apertura comercial. Analistas advierten que la pérdida de manufactura en sectores clave obliga a repensar mecanismos de apoyo, modernización tecnológica y adaptación a cadenas globales de valor.
Además, se plantea la discusión sobre el equilibrio entre la apertura de importaciones y la protección de industrias que históricamente fueron pilares del empleo y de la producción interna.
Mientras tanto, el futuro del predio industrial de San Fernando todavía no está definido. La clausura de Fate marca el cierre de un capítulo histórico de la producción nacional de neumáticos, que ahora abre interrogantes sobre la preservación de capacidades industriales en la Argentina del siglo XXI.