Trabajadores y vecinos protagonizaron un corte total de la autopista en reclamo por el cierre de la planta de Fate, generando un caos de tránsito y encendiendo un nuevo foco de conflicto laboral.
Una protesta de gran magnitud se desarrolló esta mañana en la autopista Panamericana, donde manifestantes cortaron de forma total el tránsito en reclamo por el cierre de la planta de neumáticos Fate. La acción, protagonizada principalmente por trabajadores, sindicatos y vecinos, generó un severo impacto en la movilidad y volvió a poner sobre la agenda pública el problema del empleo y la sostenibilidad de ciertas industrias tradicionales.
El corte, que afectó el sentido norte-sur de uno de los principales corredores viales del país, provocó largas filas de vehículos, desvíos obligatorios y dificultades para el ingreso y egreso de la Ciudad de Buenos Aires y de la zona metropolitana.
Origen del reclamo
La empresa Fate —que operaba desde hace décadas en el sector— anunció el cierre de su planta productiva en las últimas semanas, argumentando dificultades económicas y una caída sostenida de la demanda. La decisión generó una respuesta inmediata de la fuerza laboral y de los sindicatos asociados, que advierten sobre el impacto social del achicamiento de capacidades productivas en el sector manufacturero.
El corte total de la autopista fue la medida de fuerza elegida para visibilizar el reclamo y exigir respuestas concretas de las autoridades nacionales y provinciales, así como de la propia empresa.
Repercusiones en el tránsito
Desde las primeras horas, el corte produjo un efecto dominó en el tránsito vehicular. Automovilistas quedaron demorados durante horas, y la situación obligó a la Gendarmería Nacional y a la Policía de la Provincia a implementar un operativo de desvíos por rutas secundarias para aliviar la congestión.
Usuarios en redes sociales reportaron demoras significativas y colapso en vías alternativas, lo que generó malestar entre quienes se dirigían a sus lugares de trabajo o tenían compromisos programados.
Voz de los manifestantes
Voceros de los trabajadores señalaron que la decisión de cortar la Panamericana se basa en la “urgencia de una respuesta inmediata” frente a la pérdida de empleos y la falta de certezas sobre la continuidad laboral de cientos de familias.
Uno de los referentes sindicales presentes afirmó que “no se puede naturalizar el cierre de fuentes de trabajo sin un plan alternativo que salvaguarde los ingresos y dignidad de los trabajadores”.
Reacción oficial
Hasta el momento, no hubo un pronunciamiento formal conjunto de las autoridades nacionales o provinciales que marque una línea de acción consensuada. Desde el gobierno porteño y bonaerense, se indicó que se está trabajando en una mesa de diálogo con representantes de los trabajadores para encaminar soluciones.
En paralelo, organizaciones civiles y referentes políticos expresaron preocupación por el impacto del cierre de la planta y pidieron gestión multisectorial para preservar la actividad económica en la zona.
Contexto social y económico
El reclamo se enmarca en un momento de fragilidad para ciertos sectores industriales, donde la competencia internacional, los costos de producción y las tensiones macroeconómicas juegan un papel clave.
La protesta en la Panamericana es también un termómetro del malestar social latente en diversos sectores productivos, que ven con inquietud la pérdida de empleos y la falta de instrumentos eficaces para facilitar la reconversión productiva.
¿Qué sigue?
La continuidad de la medida de fuerza dependerá de las negociaciones en curso y de la capacidad de los actores involucrados para arribar a acuerdos concretos. El foco ahora está puesto en las próximas reuniones entre sindicatos, autoridades y empresarios.
La magnitud del corte y sus efectos en la movilidad pública y privada dejaron en claro que el conflicto por el cierre de la planta de Fate será un tema de debate público en los próximos días.