La cooperativa y productores misioneros vuelven a movilizarse para exigir regulación del mercado yerbatero y la eliminación del IVA ante la caída del precio en campo.
La Empresa Cooperativa de Alimentos Soberanos (ECAS) y la organización de productores Grapia Milenaria convocan a la ciudadanía a participar del segundo Yerbatazo, este viernes 13 de marzo, en Plaza Constitución y en los cuatro locales de ECAS en la Ciudad de Buenos Aires. La acción es abierta, gratuita y destinada tanto a consumidores como a organizaciones sociales, gremiales y políticas que quieran sumarse al reclamo.

La convocatoria llega en un momento de fuerte tensión en el sector yerbatero. La desregulación del Instituto de la Yerba Mate (INYM) por parte del gobierno nacional eliminó el mecanismo que fijaba precios mínimos en campo, dejando a miles de pequeños productores misioneros sin respaldo institucional frente a los grandes actores del mercado.
Qué se reclama y por qué ahora
Las organizaciones convocantes articulan tres demandas concretas que dan forma al reclamo. La primera es la restitución del rol regulador del Estado en la cadena yerbatera, a través del INYM o de un mecanismo equivalente que garantice precios mínimos en campo y transparencia en toda la cadena de valor.
La segunda demanda es el reconocimiento de un precio justo para el productor de hoja verde. En la actualidad, los productores reciben alrededor de 3.333 pesos por kilo, una cifra que las organizaciones del sector consideran insuficiente para cubrir los costos de producción de las pequeñas explotaciones familiares que sostienen la mayor parte del entramado productivo de Misiones.
La tercera propuesta es la eliminación del IVA sobre la yerba mate, planteada bajo la consigna «Si no hay Estado que no haya IVA». El argumento es que, si el Estado dejó de cumplir su función reguladora, no puede seguir recaudando sobre el producto. Y los números acompañan: sin ese impuesto, el kilo podría venderse a 2.633 pesos, una reducción de 700 pesos que beneficiaría directamente al consumidor final.
Quiénes convocan y qué representan
ECAS es una cooperativa que comercializa productos de la agricultura familiar y la economía popular en sus locales de la Ciudad de Buenos Aires. Su particularidad es que funciona como punto de contacto directo entre el productor del interior y el consumidor urbano, eliminando intermediarios y garantizando precios más justos en ambos extremos de la cadena.
Juan Pablo Della Villa, referente de la cooperativa, explicó el sentido de la movilización con una frase que resume el conflicto: «Si el kilo de yerba no baja de precio en la góndola pero sí baja en el campo, los que se favorecen son los intermediarios». La acción busca hacer visible esa transferencia de ingresos que la desregulación habilitó.
Grapia Milenaria es una organización que nuclea a productores yerbateros de Misiones. Su presidente, Carlos Bietcheler, fue uno de los voceros más activos de la primera edición del Yerbatazo y anticipó el escenario de largo plazo que preocupa al sector: si los pequeños productores quiebran y el mercado se concentra, el precio de la yerba quedará en manos de los grandes envasadores, sin contrapeso regulatorio de ningún tipo.
Por qué Plaza Constitución
La elección de Plaza Constitución como sede central de la movilización no es casual. El espacio es uno de los nodos de transporte más concurridos de la ciudad, punto de paso de miles de trabajadores y vecinos de los barrios del sur porteño y del conurbano bonaerense. Su elección apunta a maximizar la visibilidad de la acción y a conectar el reclamo yerbatero con la agenda cotidiana de los sectores populares urbanos que son, al mismo tiempo, los principales consumidores del producto.
La suma de los cuatro locales de ECAS como sedes simultáneas amplía el alcance geográfico de la convocatoria dentro de la ciudad y permite que quienes no puedan llegar a Plaza Constitución participen igualmente de la acción en el local más cercano a su barrio.
El contexto de la convocatoria
El Yerbatazo se inserta en un ciclo de protestas del sector agrícola familiar que excede al mercado yerbatero pero lo tiene como uno de sus ejes más visibles. La desregulación del INYM fue una de las primeras medidas del sector agropecuario que generó reacción organizada desde los propios productores, y la capacidad de articular esa reacción con consumidores urbanos le otorgó una dimensión política que va más allá de la disputa sectorial.
Las organizaciones convocantes señalan que la acción continuará mientras no haya respuestas concretas del gobierno nacional. La segunda edición del Yerbatazo confirma que la protesta tiene estructura, continuidad y capacidad de movilización. Y que el debate sobre el rol del Estado en los mercados de alimentos de consumo masivo no se cerrará con el silencio oficial.