Organismos de derechos humanos, la CGT, partidos políticos y ciudadanos de todo el país se movilizaron este martes por el Día de la Memoria. El Gobierno difundió un video que reavivó la polémica por la «teoría de los dos demonios» y estimó apenas 100.000 asistentes, una cifra rechazada por los convocantes que hablaron de más de un millón de personas.
El martes 24 de marzo de 2026 quedará registrado como una jornada histórica. A exactamente 50 años del golpe de Estado cívico-militar que instauró la dictadura más sangrienta de la historia argentina, decenas de miles de personas —con estimaciones que van desde las 100.000 del Gobierno hasta más de un millón según los organizadores— colmaron la Plaza de Mayo y sus inmediaciones para renovar el pedido de Memoria, Verdad y Justicia. La convocatoria fue masiva, transversal y explícitamente crítica del gobierno de Javier Milei.
La movilización transcurrió bajo la consigna central «Que digan dónde están», en referencia a los 30.000 desaparecidos de la última dictadura. Comenzó a llenarse desde las 11 de la mañana y el acto central se realizó a las 17 frente a una Casa Rosada completamente vallada. La imagen de la plaza desbordada de gente y la sede del Gobierno cerrada y rodeada de efectivos policiales constituyó uno de los símbolos más potentes de la jornada.
Qué pasó
La consigna oficial de la marcha fue «A 50 años del golpe genocida. El mismo plan, la misma lucha. Son 30.000. Que digan dónde están». Organismos de derechos humanos, centrales obreras, agrupaciones políticas y ciudadanos protagonizaron la convocatoria para renovar el pedido de Nunca Más. Perfil Ya a dos horas del acto central, quedaba poco espacio libre en la plaza. Por la Avenida de Mayo y las diagonales Norte y Sur, columnas multitudinarias comenzaban a llegar. Las organizaciones convocantes partieron desde distintos puntos de la ciudad: La Cámpora concentró en la ex-ESMA, desde donde partió hacia Plaza de Mayo con una parada previa en San José 1111, frente al departamento donde la ex presidenta Cristina Kirchner cumple su condena. La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y la Madre de Plaza de Mayo Taty Almeida tomaron la palabra en el acto central. El DestapeEn el inicio del acto, los Nietos recuperados leyeron un documento y reclamaron por los 300 nietos que aún faltan encontrar.
La marcha del 24 de marzo 2026 tuvo una dimensión política inédita en los últimos años, potenciada por la acumulación de tensiones entre el Gobierno y el campo de los derechos humanos. El detonante más reciente fue la difusión, en la mañana del propio feriado, de un video oficial de más de una hora elaborado por el cineasta presidencial Santiago Oria y el director de Comunicación Digital de la Presidencia, Juan Pablo Carreira.
El video oficial cuestionó las políticas de derechos humanos desde 2003 y propuso una «memoria completa», con testimonios que abonaron la «teoría de los dos demonios» históricamente rechazada por la Justicia y los organismos de DDHH. Su difusión fue leída como una provocación deliberada en la fecha más sensible del calendario democrático argentino.
La consigna «Nunca Más» fue el eje aglutinador de una marcha que unió desde organismos históricos de derechos humanos hasta la CGT, la UCR, el peronismo y agrupaciones de izquierda.
La CGT marchó para reafirmar su «compromiso con la democracia, los derechos humanos y la memoria de los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos». PerfilLa UCR también hizo presente con una columna encabezada por Ricardo Gil Lavedra, uno de los seis jueces del histórico Juicio a las Juntas de 1985, bajo la bandera «somos el juicio a las juntas».
La batalla por los números reflejó la disputa política de fondo. Desde el Gobierno estimaron la concurrencia en alrededor de 100.000 personas y criticaron el «uso político» de la marcha. InfobaeLos convocantes resistieron esa cifra: la dirigente del Nuevo MAS, Manuela Castañeira, habló de «más de un millón de personas» y afirmó que fue una jornada histórica contra Milei. Infobae La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, señaló que las abuelas continúan trabajando en la búsqueda de unos 300 bebés apropiados, aunque indicó que esa tarea se lleva adelante actualmente «sin ayuda del Estado». La denuncia sobre el desfinanciamiento de los organismos de derechos humanos fue uno de los ejes centrales de los discursos.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof llegó a la marcha y pidió no caer en las provocaciones del Gobierno tras la publicación del video negacionista. Cristina Fernández de Kirchner apareció en el balcón de su departamento de San José 1111 y desplegó un pañuelo blanco con la inscripción «Memoria, Verdad, Justicia». La dimensión internacional también estuvo presente. El gobierno de España condenó «las violaciones a los derechos humanos, las desapariciones y los asesinatos perpetrados por las Juntas Militares argentinas». La Unión Europea y sus Estados Miembros también rindieron homenaje a las víctimas y reconocieron la política de Memoria, Verdad y Justicia como «un referente internacional de compromiso democrático».
Cómo sigue
El contexto político en el que se enmarcó la marcha no es menor. El Gobierno de Milei lleva más de 15 meses sosteniendo una postura que los organismos de derechos humanos califican como negacionista: relativización del número de desaparecidos, impulso de la «teoría de los dos demonios» y recorte de financiamiento a organismos históricos como la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI).
El marco histórico: qué fue el golpe del 24 de marzo de 1976
El 24 de marzo de 1976 una Junta Militar compuesta por el general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Massera y el brigadier Orlando Agosti derrocó a la presidenta constitucional María Estela Martínez de Perón e instauró el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. La dictadura se extendió hasta el 10 de diciembre de 1983, cuando asumió el presidente Raúl Alfonsín.
Durante esos siete años, organismos internacionales de derechos humanos y el propio Estado argentino documentaron la desaparición forzada de personas, el funcionamiento de centros clandestinos de detención y la apropiación sistemática de bebés nacidos en cautiverio. El Juicio a las Juntas de 1985 fue el primer proceso penal en el mundo en el que un Estado juzgó a sus propios jefes militares por crímenes de lesa humanidad.
El número de desaparecidos —30.000, sostenido por los organismos de derechos humanos y ratificado por numerosas investigaciones académicas y judiciales— sigue siendo objeto de disputa política por parte del actual Gobierno, que promueve la idea de «cifras no verificadas».
La marcha del 24 de marzo de 2026 fue la más significativa en términos de contexto político desde el retorno de la democracia: por primera vez, el Estado nacional no conmemoró la fecha con un acto oficial de condena a la dictadura.
La jornada dejó en claro que el debate sobre Memoria, Verdad y Justicia no solo no está cerrado en Argentina, sino que ha vuelto al centro de la disputa política más intensa del país.