Paula Hayashi, una médica de nacionalidad brasileña, se convertió en una de las voces que denuncian irregularidades en la controvertida causa Konstantin Rudnev en Argentina.
Su relato es el de una turista que, en un abrir y cerrar de ojos, pasó de disfrutar de unas vacaciones a ser imputada en un caso de presunta trata de personas, sin recibir, según su testimonio, una explicación clara de los cargos en su contra.
Hayashi había llegado a Argentina en enero de 2025 con fines turísticos, y su estadía, asegura, estaba exclusivamente ligada a su descanso. Sin embargo, su viaje tomó un giro inesperado en el aeropuerto de Buenos Aires, cuando se disponía a regresar a Brasil.
«Yo estaba en conexión en Buenos Aires, pasando por el control para embarcar, cuando de repente sacaron mis cosas y no me las devolvieron», relató. El desconcierto se transformó en pánico cuando fue reducida sin previo aviso.
«Simplemente me esposaron delante de todos, sin decirme nada, me pusieron contra la pared y no entendía qué estaba pasando», describió, reviviendo la escena de su detención.
La falta de información fue una constante desde el inicio del procedimiento. «No me dijeron nada, no me explicaron nada, ni siquiera sabía dónde estaban mis cosas», sostuvo Hayashi, quien además enfrentó la barrera idiomática.
«Entiendo un poco de español, pero hablaban muy rápido y no comprendía», agregó, lo que agravó su sensación de indefensión.
Una vez detenida, la situación no mejoró. La médica denunció que no tuvo acceso inmediato a asistencia legal ni a un traductor. «Me hacían firmar papeles sin abogado, sin derecho a llamada y sin entender lo que decían», afirmó. Fue en este contexto de confusión que comenzó a escuchar referencias a una causa por trata de personas, un término que le era ajeno. «No sabía qué era ‘trata de personas’, no entendía de qué me estaban hablando», expresó, evidenciando su total desconocimiento de la acusación.
En su relato, Hayashi también mencionó haber sido contactada por una defensoría mientras estaba en una celda de aislamiento, donde le sugirieron que podría ser considerada víctima.
«Empezaron a decir que tal vez yo era víctima de trata, pero yo no entendía víctima de qué», indicó. Las preguntas, según ella, parecían buscar una respuesta predeterminada. «Me preguntaban si tenía miedo, y claro que tenía miedo, porque estaba encerrada sin entender nada», sostuvo, reflejando la manipulación percibida.
La imputada negó categóricamente cualquier vínculo con Konstantin Rudnev o con personas de su entorno. «Nunca tuve contacto con él, lo conocí recién en una audiencia, fue la primera vez que escuché su nombre», aseguró.
De igual manera, afirmó no conocer a la presunta víctima del caso. «No conocía a Elena Makarova ni tuve contacto con ella», remarcó.
Respecto a su estadía en Bariloche, Hayashi insistió en su condición de turista. «Yo vine a descansar, estaba de vacaciones, viviendo en un hostel normal de turistas», señaló, subrayando la incongruencia de la imputación. «No hay forma de conectar los hechos con una historia razonable, es un completo absurdo», afirmó, cuestionando la lógica detrás de las acusaciones.
La falta de comunicación con la fiscalía y la imposibilidad de ejercer su defensa también fueron puntos críticos en su testimonio. «Nunca la fiscalía me dirigió la palabra, nunca pude declarar ni explicar mi versión», sostuvo y agregó que «no hay con quién hablar, nadie explica nada».
El impacto emocional de esta experiencia ha sido devastador. «Estoy completamente estresada, no sé qué va a pasar con mi vida», confesó. Incluso, optó por no revelar todos los detalles a su familia para evitarles un sufrimiento innecesario. «No puedo decirles todo, porque sería darles un estrés que no pueden resolver», explicó.
Finalmente, Paula Hayashi lanzó un mensaje a las autoridades judiciales, cuestionando la situación general del proceso. «¿Cómo se puede hacer esto con personas que vienen a un país a descansar?», planteó, concluyendo con una crítica más amplia: «Esto es un absurdo, parece que no quieren ver lo que ya está delante de todos».