La defensa de Konstantin Rudnev, encabezada por el abogado Martín Sarubbi, avanza con una estrategia centrada en cuestionar la consistencia de la acusación y solicitar que el imputado continúe el proceso bajo prisión domiciliaria por razones de salud. Según explicó el letrado, el enfoque no se limita a rechazar los cargos, sino a demostrar que “no existen pruebas concretas que sostengan la imputación”.
En ese marco, Sarubbi señaló que el expediente presenta un alto grado de complejidad y que aún se encuentran en pleno análisis del material incorporado por la fiscalía. “Se trata de una causa extensa, con documentación en distintos idiomas y con elementos que deben ser evaluados técnicamente para evitar interpretaciones erróneas”, sostuvo. También remarcó que el acceso completo a la prueba es fundamental para garantizar el derecho de defensa.
El abogado descartó por ahora la posibilidad de avanzar en acuerdos con la fiscalía y afirmó que la estrategia está enfocada en discutir el caso dentro del proceso judicial. “Cuando la acusación presenta debilidades estructurales, lo correcto es debatirlo en los tribunales”, indicó. Además, no descartó plantear nulidades si se detectan irregularidades en la obtención o análisis de la prueba.
Uno de los ejes principales de la defensa será la revisión de la prisión preventiva. Sarubbi consideró que se trata de una medida excepcional que debe estar debidamente justificada y adelantó que solicitarán alternativas menos gravosas. “La privación de la libertad no puede convertirse en una pena anticipada, especialmente cuando rige el principio de inocencia”, explicó.
En paralelo, el abogado también puso el foco en lo que considera puntos débiles de la acusación, como la falta de una víctima que respalde los hechos en los términos planteados por la fiscalía. “En derecho penal no alcanza con hipótesis, se necesitan pruebas claras, concretas y verificables”, sostuvo. En esa línea, anticipó que la defensa presentará testigos y peritajes propios para reconstruir lo ocurrido.
La causa, que investiga una presunta red de trata de personas en Bariloche, lleva más de un año desde la detención de Rudnev en el aeropuerto local. Actualmente, el acusado permanece detenido en la Unidad 6 de Rawson, mientras el expediente continúa en etapa de revisión y análisis de pruebas.
Por su parte, Tamara Rudneva, esposa del imputado, aseguró que “después de un año no aparecieron pruebas concretas que sostengan las acusaciones” y expresó su confianza en el sistema judicial argentino. “Creemos que todo esto se va a aclarar en el proceso”, afirmó.
Rudneva también destacó que, antes de las detenciones, el juez federal Gustavo Villanueva había decidido no formalizar la investigación por falta de elementos probatorios, lo que derivó en la liberación de varias personas involucradas inicialmente. Sin embargo, nuevas medidas impulsadas por la fiscalía reactivaron el caso y derivaron en la situación actual.
Además, la mujer mencionó contradicciones en algunos de los ejes de la investigación. “Se habló de drogas y los peritajes oficiales demostraron que no había ninguna sustancia ilegal”, señaló, y agregó que también quedó descartado un supuesto pedido de captura internacional desde Montenegro.
Otro punto relevante es la declaración de Elena Makarova, la única presunta víctima señalada en la causa, quien aseguró en Cámara Gesell que no fue víctima de ningún delito. “Ese es un dato clave dentro del expediente”, sostuvo Rudneva. La joven había manifestado además que llegó a la Argentina para recuperarse de una situación personal compleja en su país de origen.
En este contexto, la defensa insiste en que el proceso debe avanzar con base en pruebas concretas y no en construcciones hipotéticas. “Toda investigación puede partir de una hipótesis, pero en algún momento tiene que sostenerse con hechos verificables”, concluyó Sarubbi. Las próximas audiencias serán determinantes para definir el futuro del caso y la situación procesal de Rudnev.