El gobierno de Irán volvió a cerrar el estratégico Estrecho de Ormuz y advirtió que atacará a cualquier embarcación que intente atravesarlo sin autorización, en respuesta a recientes ataques de Israel contra posiciones de Hezbollah en territorio libanés.
La medida rompe el frágil esquema de libre tránsito que había comenzado a aplicarse tras la reciente tregua entre Irán y Estados Unidos, y vuelve a tensionar uno de los corredores marítimos más importantes del mundo para el comercio energético.
Según informó la agencia oficial Fars, el paso de petroleros fue suspendido de forma inmediata tras los bombardeos israelíes en Líbano. En paralelo, la Armada iraní emitió una dura advertencia a los buques que permanecen en la zona: “Cualquier embarcación que intente adentrarse en el mar será atacada y destruida”.
El Estrecho de Ormuz es una vía clave por donde circula una parte significativa del petróleo que se comercializa a nivel global, por lo que cualquier interrupción impacta de forma directa en los mercados internacionales.
Fuentes marítimas confirmaron que cientos de embarcaciones permanecen detenidas en el área, a la espera de definiciones. Datos de plataformas de seguimiento naval indican que en la zona hay cientos de buques, incluidos petroleros y transportes de gas, muchos de los cuales habían comenzado a retomar la actividad tras el anuncio del alto el fuego.
La nueva escalada se produce pocas horas después de que se registraran los primeros movimientos de navegación en el corredor, luego de semanas de parálisis. Incluso, de forma excepcional, dos petroleros habían recibido autorización para cruzar bajo condiciones específicas.
El acuerdo de tregua —anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump— contemplaba una reapertura gradual del paso marítimo bajo coordinación con las fuerzas iraníes. Sin embargo, la reanudación de los ataques en la región volvió a deteriorar el escenario.
Desde Teherán exigen que Israel se pliegue al cese del fuego y detenga las operaciones contra Hezbollah como condición para restablecer la circulación en el estrecho.
El cierre del paso marítimo ya había sido implementado semanas atrás, en medio de una escalada militar en Oriente Medio que afectó el suministro global de energía y provocó una fuerte volatilidad en los precios del petróleo.
La nueva interrupción refuerza la incertidumbre en los mercados y pone en duda la estabilidad de la tregua, mientras persisten los enfrentamientos indirectos en la región.