El sobrino del papa Francisco reveló cuándo estuvo más cerca de visitar la Argentina

A un año de la muerte del papa Francisco, su sobrino José Ignacio Bergoglio compartió recuerdos íntimos y detalles poco conocidos sobre la relación del Pontífice con la Argentina, incluyendo los momentos en los que estuvo más cerca de concretar una visita que finalmente nunca ocurrió.

En diálogo con Infobae en Vivo, el familiar del ex líder de la Iglesia Católica aseguró que Jorge Mario Bergoglio evaluó viajar al país en más de una oportunidad. “No solamente en 2017 estuvo a punto de venir, también en 2024”, reveló.

Según explicó, el intento más reciente se frustró por cuestiones de salud. El viaje estaba previsto para noviembre de 2024, pero el deterioro físico del Papa impidió que se concretara.

A pesar de esa ausencia, José Ignacio remarcó el vínculo permanente de Francisco con su tierra natal: “Estoy seguro de que no quedó pendiente el profundo amor que siempre sintió por la Argentina y por su gente”.

Un legado cercano y transformador

El sobrino del Pontífice también reflexionó sobre el impacto de su figura dentro y fuera del Vaticano. Destacó especialmente el impulso hacia una Iglesia “más humana, más cercana a la gente”, con un fuerte foco en los sectores más vulnerables.

“Hizo una Iglesia pobre para los pobres y pastores con olor a oveja”, resumió, retomando una de las frases más representativas del papado de Francisco.

En ese sentido, subrayó su compromiso con temas sensibles como la lucha contra los abusos dentro de la Iglesia y el reordenamiento de las finanzas vaticanas, así como gestos simbólicos de alto impacto, como su pedido de paz en Sudán del Sur.

También recordó la insistencia del Papa en valores como el cuidado de los jóvenes, los adultos mayores y el ambiente, sintetizado en la idea de “cuidar la casa común”.

La intimidad familiar

Más allá de su rol como líder global, José Ignacio Bergoglio destacó la sencillez y cercanía que Francisco mantenía en el ámbito familiar. Recordó, por ejemplo, la primera llamada tras su elección como Papa: “Atendí y escuché una voz cansada. Pregunté quién era y me dijo: ‘Jorge, boludo’”.

El contacto con la familia era frecuente, especialmente los domingos, cuando llamaba a su hermana. “A veces atendía yo, a veces mi mamá”, contó.

Incluso en medio de sus responsabilidades, mantenía vínculos personales con conocidos y allegados. Como ejemplo, relató el caso de un sacerdote enfermo de cáncer al que el Papa acompañó durante su tratamiento, pidiéndole que le contara después de cada sesión cómo se sentía.

Consejos, humor y fútbol

El vínculo entre tío y sobrino también estuvo marcado por conversaciones profundas, aunque esporádicas. “Fueron pocas, pero te dejaban enseñanzas para toda la vida”, aseguró.

Según explicó, Francisco no imponía decisiones, sino que ofrecía herramientas para reflexionar. A eso se sumaba un rasgo clave de su personalidad: el sentido del humor.

“El teléfono era una catarata de cargadas entre un hincha de San Lorenzo y uno de River”, recordó entre risas, en alusión a las clásicas bromas futboleras dentro de la familia.

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