A pocas horas de que venza el ultimátum impuesto por el presidente Donald Trump, las negociaciones entre Estados Unidos e Irán continúan sin avances significativos. El plazo fijado por la Casa Blanca expira a las 20:00 (hora del este), en medio de profundas diferencias sobre el programa nuclear iraní, el control estratégico del estrecho de Ormuz y las condiciones de un eventual acuerdo de paz regional.
Las gestiones diplomáticas están encabezadas por el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes mantienen contactos constantes con intermediarios clave, entre ellos el jefe del Ejército de Pakistán, Syed Asim Munir, figura con llegada tanto a Teherán como a Washington.
Exigencias cruzadas
Las posiciones de ambas partes siguen siendo prácticamente irreconciliables.
Desde Washington, la administración de Trump exige:
- El desmantelamiento del programa nuclear iraní
- La limitación de su capacidad de fabricación de misiles balísticos
- El fin del apoyo a grupos como Hezbollah, Hamas y los hutíes
- La liberación del tránsito en el estrecho de Ormuz
- El cese de la represión interna
Por su parte, Irán plantea condiciones opuestas:
- Mantener su programa nuclear
- Preservar su industria armamentista
- Exigir a Israel que detenga operaciones en Líbano y Gaza
- Controlar el estrecho de Ormuz y cobrar peaje a los buques petroleros
- Avanzar en un acuerdo integral de paz en Medio Oriente
Presión regional y advertencias
A la falta de consenso se suma la presión de aliados estratégicos de Washington en la región, como Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Arabia Saudita, que impulsan una postura más dura frente a Teherán.
En paralelo, el liderazgo iraní —vinculado al entorno del guía supremo— ha dejado en claro que solo negociará bajo sus propios términos, lo que tensó aún más el escenario.
En este contexto, Trump endureció su discurso con una advertencia directa sobre un posible ataque:
“Tenemos un plan para que todos los puentes de Irán queden destruidos a medianoche… podría llevarse a cabo en un lapso de cuatro horas”.
El rol clave del estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz se consolidó como uno de los puntos más sensibles del conflicto. Por allí circula cerca del 20% del petróleo mundial, lo que convierte a la zona en un enclave crítico para la economía global.
Irán ha reforzado su presencia militar en el área mediante la Guardia Revolucionaria, desplegando lanchas rápidas, sistemas de vigilancia y defensas en islas estratégicas como Abu Musa y Qeshm, que forman un arco defensivo ante un eventual ataque.
Escenario abierto
Si las negociaciones fracasan, la Casa Blanca evalúa avanzar con una operación militar que incluiría el control del uranio enriquecido, ataques a infraestructura clave y el aseguramiento del tránsito en Ormuz.
Mientras tanto, el reloj avanza hacia el vencimiento del ultimátum, sin señales claras de un acuerdo que evite una escalada en uno de los conflictos más delicados del escenario internacional.