Secta rusa de Bariloche: en 2025 el juez Villanueva desestimó la causa y liberó a los imputados.

El 25 de marzo de 2025, el juez Dr. Gustavo E. Villanueva tomó una decisión trascendental en el caso conocido como la «Secta rusa de Bariloche», al resolver no formalizar la investigación por los hechos calificados como trata de personas y falsedad ideológica de instrumento público.

Esta determinación llevó a la inmediata libertad de las seis imputadas: Jacabel Zarayth Cantu de la Garza, Lada Abdullina, Vera Zhidkova, Svetlana Komkova, Nadezhda Beliakova y Ksenia Tarakanova.

La audiencia, que se extendió por más de siete horas y media a lo largo de dos días (24 y 25 de marzo), culminó con la exposición de los fundamentos del juez Villanueva, quien consideró que no existían elementos suficientes para sostener la formalización de la investigación.

La defensa pública, representada por las Dras. Roxana Inés Fariña, María Silvina Eusebio y Tatiana Scarponi, había solicitado precisamente que no se formalizara la investigación, argumentando la falta de pruebas sólidas.

Durante el desarrollo de la audiencia, las imputadas tuvieron la oportunidad de declarar, aunque algunas se negaron a responder preguntas de la fiscalía. La fiscalía, por su parte, hizo hincapié en las pruebas recabadas y la calificación legal de los hechos, pero no logró convencer al juez de la necesidad de formalizar la investigación.

Tras la decisión del juez, la Unidad Fiscal, a cargo del Dr. Labal, hizo reserva de interponer un recurso de queja.

De la hipótesis fiscal a los hechos de la causa

En un contexto relacionado, la defensa de Konstantin Rudnev, otro imputado en la causa de la «Secta rusa de Bariloche», ha sostenido firmemente que «es ajeno a todos los hechos que se le imputan».

El abogado Carlos Broitman, representante de Rudnev, presentó un recurso de casación para cuestionar la revocación de la prisión domiciliaria de su defendido. Broitman ha enfatizado que el rechazo de un pedido de sobreseimiento para Rudnev por parte del mismo juez Villanueva no implicó un análisis de fondo del caso, sino que fue considerado «prematuro» debido a que faltaba poco más de un mes para el vencimiento del plazo de investigación [2].

La defensa de Rudnev argumenta que no existen elementos suficientes para sostener una imputación válida y que la complejidad del delito no puede reemplazar la ausencia de pruebas concretas. Incluso, la presunta víctima, Elena Makarova, declaró en Cámara Gesell que no fue víctima de nadie y denunció a los fiscales por intentar describir una organización criminal inexistente.

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