La jefa del bloque de senadores de Patricia Bullrich logró sacar al kirchnerismo de la vicepresidencia de la Senado de la Nación Argentina y colocó en su lugar a la senadora jujeña Carolina Moisés, en una jugada política que reconfiguró las autoridades de la Cámara alta y tensó las relaciones entre bloques parlamentarios.

La sesión preparatoria —que abre formalmente el período legislativo de 2026— se realizó este martes y además de confirmar al libertario Bartolomé Abdala como presidente provisional, se aprobó por amplia mayoría la postulación de Moisés como vicepresidenta de la Cámara, desplazando de ese sitial al bloque kirchnerista que venía ocupándolo desde el año pasado.
Una maniobra con apoyo de aliados
Según fuentes parlamentarias, la medida se consolidó gracias al respaldo de sectores no kirchneristas dentro del peronismo y de fuerzas provinciales que abandonaron el interbloque tradicional de oposición. Moisés, que representa a la provincia de Jujuy, se sumó a un bloque disidente que rompió la unidad de Unión por la Patria y ahora forma parte de la nueva configuración parlamentaria.
La votación quedó 45 a favor, 24 en contra y una abstención, lo que reflejó la mayoría impulsada por La Libertad Avanza y aliados provinciales. Este resultado no solo reorganizó la conducción del Senado, sino que marcó un fuerte golpe político al kirchnerismo, principal fuerza de oposición en la Cámara alta.
Cambios en la conducción del Senado
La vicepresidencia del Senado es un cargo clave dentro de la estructura del cuerpo legislativo, ya que se ubica inmediatamente después de la presidencia de la Nación (que preside el Senado) y del presidente provisional.
Tradicionalmente, este lugar correspondía al principal bloque opositor, que en los últimos años fue liderado por legisladores afines a Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, la ruptura interna de sectores peronistas y el acuerdo con fuerzas provinciales permitió al oficialismo arrebatar ese sitio.
La designación de abogada y ex legisladora como vicepresidenta refleja además la influencia de Patricia Bullrich dentro de la Cámara, que busca consolidar un esquema de conducción propio a partir de alianzas con bloques provinciales y fuerzas no kirchneristas.
Fragmentación interna del peronismo
La jugada parlamentaria expuso además una fractura interna profunda dentro del peronismo en el Senado. La salida de Moisés y otros senadores de Unión por la Patria debilitó la cohesión del principal bloque opositor y facilitó la adhesión de varios legisladores a bloques alineados con el oficialismo.
Ese quiebre fue interpretado por la dirigencia kirchnerista como una “traición” y un retroceso para la oposición, que perdió posiciones clave en la conducción del cuerpo en un momento en que se debaten leyes de impacto político y social.
Reacciones políticas
Desde el kirchnerismo, el jefe del bloque en el Senado, José Mayans, calificó la jugada como “una falta de respeto total” y sostuvo que la posición del oficialismo distorsiona el espíritu de reparto de autoridad que históricamente existía en la Cámara alta.
En contraposición, Bullrich defendió la maniobra como un paso necesario para consolidar mayorías necesarias para el tratamiento de proyectos clave del Gobierno, destacando que la nueva estructura de autoridades responde a un acuerdo parlamentario más amplio y a la voluntad de acelerar la agenda legislativa.
Implicancias institucionales
Los cambios en las autoridades del Senado se producen en una semana atípica: el cuerpo celebrará tres sesiones en pocos días, con una agenda que incluye temas como la reforma laboral, la modificación de la edad de imputabilidad y acuerdos internacionales.
La presencia de un esquema de conducción diversa, con alianzas entre oficialismo y sectores provinciales no kirchneristas, podría facilitar el tratamiento de estas iniciativas, aunque también genera incertidumbre sobre la cohesión política a largo plazo dentro de la oposición.