El presidente Javier Milei cerró este viernes el nuevo esquema del Ministerio de Justicia que encabeza Juan Bautista Mahiques con dos movimientos que definen claramente quién manda en cada casilla del tablero. Sebastián Amerio, hasta ahora secretario de Justicia y uno de los hombres más cercanos al asesor presidencial Santiago Caputo, asumirá como nuevo titular de la Procuración del Tesoro de la Nación. El organismo que representa legalmente al Estado argentino en los tribunales — y que lleva adelante causas de altísimo impacto como el juicio por la expropiación de YPF — pasa así a manos de alguien que responde directamente al arquitecto del poder en Casa Rosada.
La decisión fue tomada por Milei luego de una reunión en la Quinta de Olivos con Caputo. El asesor presentó el esquema y el Presidente lo aprobó. Amerio reemplazará a Santiago Castro Videla, que hasta ahora conducía el organismo con discreción técnica. Según confirmaron fuentes oficiales, el equipo de profesionales de la Procuración continuará sin cambios, una señal de que el Gobierno busca garantizar la continuidad de los casos en curso sin alterar el trabajo de fondo.
En la Secretaría de Justicia, el lugar que deja vacante Amerio, quedará Santiago Viola, apoderado nacional de La Libertad Avanza y hombre de confianza de Karina Milei. La arquitectura resultante es elocuente: Caputo asegura el control sobre los organismos de peso técnico y estratégico, mientras Karina consolida el dominio sobre el aparato político-partidario dentro del Estado.
Lo llamativo es que Amerio no era la primera opción de Caputo para la Procuración. El consultor había propuesto al legislador bonaerense Guillermo Montenegro, ex intendente de General Pueyrredón. Pero algo cambió en el medio — nadie del entorno presidencial lo explicó del todo — y Milei se inclinó finalmente por Amerio. «Hasta la semana pasada le convencía hasta al propio Presidente, porque era alguien que pasaba el filtro de todos. No sé qué cambió en el medio», admitió uno de los integrantes de la mesa política.
El cambio en la Procuración sorprendió porque en un principio ese organismo estaba explícitamente fuera de la reorganización impulsada por Mahiques. La Procuración maneja causas demasiado sensibles para el Gobierno como para exponerla a turbulencias. Pero las negociaciones del jueves derivaron en otra dirección, y finalmente también ese cargo fue a parar a la mesa de negociaciones internas.
Entre las prioridades que tendrá Amerio en su nuevo rol figura el seguimiento del juicio por la expropiación de YPF, que representa una demanda de miles de millones de dólares contra el Estado argentino por decisiones tomadas durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. A eso se suman otras causas sensibles que el organismo lleva con discreción pero con un impacto directo sobre las finanzas del país. Mahiques, que conocía a Amerio de antes y se reunió con él después de su propia jura en Casa Rosada para delinear el nuevo esquema, tiene claro que la Procuración es una pieza que no puede fallar.
En ese contexto, la relación entre Mahiques y Amerio será determinante. Ambos tienen vínculos previos y un entendimiento que facilitó la negociación. El nuevo procurador no estuvo en la ceremonia de jura de Mahiques en Casa Rosada pero lo esperó después para conversar en privado. Desde el entorno presidencial aclaraban que el esquema de los «ravioles» — la distribución de cargos entre los distintos sectores del armado libertario — dependía en última instancia del nuevo ministro.
El otro organismo que concentra la mayor tensión política dentro del nuevo esquema de Justicia es la Inspección General de Justicia. Mahiques pidió la renuncia de su titular, Daniel Vítolo, y la designación del reemplazante todavía no fue anunciada. El foco está puesto en la disputa con la AFA: la IGJ había solicitado al Ministerio la designación de veedores en la entidad de Claudio Tapia para auditar sus estados contables y financieros del 2025, en plena tensión por el rol de la institución futbolística en la liberación del gendarme Nahuel Gallo durante su secuestro en Venezuela. Con nuevo ministro, nueva Procuración, nueva Secretaría y una IGJ en transición, el Poder Ejecutivo manda un mensaje claro: en Justicia, la reorganización es total.