La carta de Irina: una madre rusa acusa a la fiscalía de Bariloche
Irina, la madre de Elena Makarova —la joven rusa que fue señalada como presunta víctima en la causa conocida como «secta rusa de Bariloche»— publicó una carta pública que sacude el expediente judicial. En el documento, reconstruye cómo tomó la decisión de enviar a su hija al extranjero, por qué eligió Argentina y qué ocurrió después del parto en el hospital Ramón Carrillo. Su conclusión no deja margen para interpretaciones: «Lo que le hicieron a mi hija Elena y a mi nieto Miroslav es imperdonable.»
La carta fue publicada por Perfil y representa la voz más cercana a Elena Makarova en todo el proceso judicial, desde que la causa estalló en marzo de 2025.
Por qué Elena fue a Bariloche
Según el relato de Irina, su hija vivía en Perm, en la región central de Rusia, donde comenzó una relación conflictiva con un joven llamado Iván. El vínculo estuvo marcado por episodios de violencia, amenazas y consumo de alcohol. En julio de 2024, Elena quedó embarazada. Lejos de mejorar la situación, el conflicto se agravó: el joven insistía en que interrumpiera el embarazo, mientras Elena atravesaba un estado de salud delicado y un fuerte cuadro depresivo.
Fue en ese contexto que Irina decidió actuar. Ayudada por una amiga de Elena que tenía planeado viajar a Argentina, organizó el viaje al país. Bariloche, según la madre, representaba «una posibilidad de empezar de nuevo». Y durante las primeras semanas, Elena mostró señales de recuperación.
El parto y lo que vino después

Lo que Irina describe a partir del momento del parto es radicalmente distinto a lo que esperaba. Elena dio a luz por cesárea en el Hospital Zonal Ramón Carrillo el 17 de marzo de 2025. Según el relato de la madre —y también según la propia Elena en su declaración en Cámara Gesell—, todavía bajo los efectos de la anestesia, fiscales y policías irrumpieron en la habitación. No había intérprete. No había abogado. No hubo explicaciones.
«Pedí ayuda para sacar a mi hija de un ambiente de agresión y miedo. Lo que le hicieron a mi hija Elena y a mi nieto Miroslav es imperdonable.» — Irina, madre de Elena Makarova (Perfil)

Elena y el recién nacido Miroslav fueron trasladados a un refugio estatal. En Cámara Gesell, la joven describió las condiciones: sin cuna, sin pañales regulares, debía lavar la ropa a mano, muchas veces comía frío porque no podía soltar al bebé. Sin teléfono propio. Comunicación con su madre, limitada. «Sin hablar con mi mamá, me siento mal», declaró Elena. Y agregó: «No vimos la luz del sol durante más de un mes.»
Las consecuencias en la salud del bebé
Miroslav fue sometido a cuatro vacunas simultáneas antes del vuelo de regreso a Rusia, sin que se le informara a Elena. Cuando llegaron al país y la médica revisó al bebé, su reacción fue de alarma: «Así no se hace. Va en contra de las recomendaciones. Podría haber agravado la anemia que observamos ahora.»
El bebé inició tratamiento en Rusia. La carta de Irina convierte ese dato médico en acusación directa: el estado de salud de Miroslav es, según ella, consecuencia directa de las condiciones a las que fue sometido en Argentina.
Elena dijo que no conocía a Rudnev
En su declaración en Cámara Gesell —a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas— Elena fue directa cuando le preguntaron por el principal acusado de la causa: «No, no lo conozco.» Explicó que desde su llegada a Bariloche vivió con su amiga Angelina y que en ningún momento se sintió coaccionada ni privada de su libertad.
Ese testimonio es central para la defensa de Konstantin Rudnev, quien permanece detenido en el penal de Rawson. Su nueva abogada, Martín Sarubbi —quien asumió tras la renuncia de Carlos Broitman—, tiene audiencia clave en abril de 2026. La fiscalía, por su parte, mantiene abiertas las investigaciones y tiene plazo hasta ese mes para consolidar las pruebas.
La denuncia contra los fiscales

Elena Makarova no se quedó en silencio al regresar a Rusia. Presentó una querella penal y una recusación formal contra los fiscales Tomás Labal, Gustavo Revora y Rodrigo Treviranus, a quienes acusa de haber actuado sin objetividad, impedido su defensa y haberla sometido a tratos ilegales. También apuntó contra profesionales del Hospital Ramón Carrillo.
La Procuración General rechazó iniciar un proceso contra esos funcionarios pese a los hechos y los informes médicos presentados. Ante esa respuesta institucional, la carta de Irina aparece como un nuevo capítulo en la presión pública sobre el caso.