Efectivos y familiares se movilizaron en Buenos Aires pese al anuncio de un bono extraordinario. Denuncian pérdida del poder adquisitivo, problemas en la obra social y advierten que el conflicto sigue abierto.
El intento del Gobierno nacional de desactivar el conflicto salarial en las fuerzas de seguridad federales no alcanzó. A pesar del anuncio de un bono extraordinario, efectivos en actividad, retirados y familiares se movilizaron este jueves en la Ciudad de Buenos Aires para exigir una recomposición de fondo.
La protesta se concentró en las inmediaciones del edificio Centinela, sede central de la Gendarmería Nacional, y expuso un malestar que venía acumulándose desde hace semanas. El reclamo central es claro: los ingresos no alcanzan frente a la inflación y el deterioro del poder adquisitivo.
La medida oficial, formalizada a través del decreto 216/2026, estableció el pago de un bono no remunerativo de $40.000 y sumas adicionales que pueden llegar hasta $300.000 según el rango. Sin embargo, el esquema fue cuestionado por los propios efectivos, que sostienen que se trata de un alivio temporal y desigual.
Además, remarcan que al ser no remunerativo, el bono no impacta en el salario básico ni en futuras jubilaciones, lo que reduce su efecto estructural.
Un reclamo que excede el salario
Aunque la recomposición salarial es el eje del conflicto, no es el único punto en discusión. Durante la protesta, los manifestantes también denunciaron problemas en la cobertura médica y el funcionamiento de la obra social de las fuerzas, un tema que aparece cada vez con más frecuencia en los reclamos internos.
Carteles y consignas reflejaron ese malestar: pedidos de “salario digno”, cuestionamientos a las condiciones laborales y advertencias sobre la situación de las familias del personal.
El trasfondo es más amplio: una estructura salarial que, según los propios agentes, quedó rezagada frente al avance de la inflación en los últimos meses.
El contexto político del conflicto
La movilización se dio en un contexto sensible. A pocas cuadras, el presidente encabezaba el acto por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, lo que amplificó el impacto político de la protesta.
Además, la convocatoria se organizó principalmente a través de redes sociales, sin conducción sindical formal, lo que marca una dinámica distinta a otros conflictos laborales.
Desde los sectores movilizados insistieron en que el reclamo no tiene carácter partidario. “No es político, es un reclamo digno”, fue una de las consignas repetidas durante la jornada.
Sin embargo, en términos de gestión, el episodio representa un desafío directo para el Ministerio de Seguridad, que enfrenta su primera protesta abierta de las fuerzas federales en este contexto.
Un bono que no desactivó la crisis
El Gobierno había anticipado la medida como una respuesta para contener el conflicto. El bono buscaba compensar la caída del ingreso real y reconocer la función del personal de seguridad.
En los fundamentos del decreto, el Ejecutivo planteó la necesidad de “mantener una adecuada jerarquización” y mejorar la capacidad adquisitiva del personal.
Pero en la práctica, el efecto fue limitado.
La protesta se realizó igual y dejó en evidencia que el problema es estructural. El reclamo apunta a una recomposición permanente del salario, no a sumas extraordinarias.
Señales de un conflicto en expansión
El caso no es aislado. En paralelo, se registraron otras manifestaciones vinculadas a las fuerzas federales, incluso en el interior del país, donde también se mezclan reclamos salariales y cuestionamientos al sistema de salud.
Esto sugiere que el conflicto tiene múltiples capas:
- Salarios atrasados
- Deterioro de condiciones laborales
- Crisis en la cobertura médica
- Falta de canales formales de negociación
El riesgo para el Gobierno es que el malestar escale y se transforme en un conflicto más amplio dentro del sistema de seguridad.
Qué puede pasar ahora
Por el momento, no hay señales de una solución de fondo.
Los manifestantes ya anticiparon que podrían repetirse las medidas si no hay respuestas concretas. El escenario abre interrogantes clave:
- ¿Habrá una recomposición salarial estructural?
- ¿Se revisará el esquema de ingresos de las fuerzas?
- ¿El conflicto escalará a nivel nacional?
Lo que quedó claro tras la jornada es que el bono no alcanzó para contener la crisis.