Tras una extensa sesión y en medio de fuertes cruces políticos, el oficialismo logró aprobar en la Cámara de Diputados el proyecto de modernización laboral. La iniciativa ahora deberá ser tratada en el Senado, en un escenario que anticipa nuevas tensiones tanto en el plano parlamentario como en el sindical y judicial.
En diálogo con Infobae en Vivo, el politólogo Juan Negri sostuvo que la aprobación representa “una fuerte señal política y promercado” para la administración de Javier Milei.
“Para el Gobierno hubiese sido un cachetazo tener un traspié ayer, porque más allá de lo específico de la reforma, era incógnita sobre la viabilidad de las reformas que el Gobierno se está planteando”, afirmó el analista.
Señal política e impacto en las inversiones
Negri subrayó la dimensión simbólica de la votación favorable en Diputados. “Hay una dimensión desde la idea de fuerza política, señal hacia afuera, señal hacia las inversiones, que para el Gobierno es importante y también de fortaleza política”, explicó.
En esa línea, consideró que el avance del proyecto refuerza la narrativa oficial sobre su capacidad para impulsar reformas estructurales, luego de haber sorteado otras instancias legislativas complejas.
Alta judicialización y conflicto sindical
El politólogo anticipó que la reforma abrirá un escenario de fuerte confrontación sindical y elevada judicialización.
“Esto va a generar un conflicto en tribunales muy alto, como pasó con la ley bases. Es un conflicto sindical bastante persistente”, advirtió. Según su análisis, el debate se trasladará rápidamente al ámbito judicial, donde se discutirán aspectos centrales de la norma.
Entre los interrogantes que mencionó figuran el impacto real en la creación de empleo, el funcionamiento del Fondo de Aportes Laborales (FAL) y los cambios en el régimen de despidos y contrataciones. “Las preguntas concretas son si esto crea empleo, si el FAL va a terminar fondeando al Estado o si efectivamente habrá mayor facilidad para contratar”, puntualizó.
El factor económico
En el plano económico, Negri remarcó que el foco estará puesto en el Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo. “En este caso, el Ministerio de Economía es el que tiene la pelota”, sostuvo.
Sin embargo, se mostró escéptico respecto del impacto inmediato de la reforma sobre el mercado laboral. “Las reformas no crean empleo por sí solas. El ciclo económico va a determinar mucho el éxito de esta reforma”, afirmó.
Una oposición fragmentada
Respecto al escenario político, el analista señaló que la oposición atraviesa un momento de debilidad y desarticulación. “La oposición, en sentido amplio, está mostrando pérdida de fortaleza”, indicó.
En particular, describió un peronismo fragmentado, con liderazgos provinciales que actúan sin una conducción nacional clara. “Veo un peronismo muy fragmentado en lo provincial, liderazgos que, ante la falta de liderazgo nacional, hacen un poco la suya”, explicó. Sobre el kirchnerismo, agregó que su peso relativo se ha reducido considerablemente.
De cara al calendario electoral, Negri consideró que este año será clave para la reorganización opositora y que probablemente primen acuerdos frentistas para evitar quedar fuera de competencia.
La prueba de la gestión
Más allá del triunfo legislativo, el politólogo advirtió que el principal desafío del Gobierno pasa por la economía real. “La actividad está muy caída, los salarios están muy bajos. Hay que meterle ahí”, señaló.
También cuestionó la visión oficialista sobre la relación entre orden macroeconómico y bienestar microeconómico. “El Gobierno tenía esta idea de que ordenando la macro, la micro se ordena sola. Eso está faltando”, afirmó.
Finalmente, lanzó una advertencia sobre los riesgos de sobredimensionar el respaldo político. “A veces el problema no es saber perder, sino saber ganar. En esa cresta de la ola, los gobiernos suelen pensar que la gente está conmigo, que esto es un cambio cultural. Pero la gente mira una ecuación muy simple: ‘¿Estoy mejor o peor?’”.
En ese marco, el futuro del oficialismo dependerá de su capacidad para traducir las reformas en mejoras concretas en la vida cotidiana antes de la próxima cita electoral.