Emilia Mernes, una de las figuras más influyentes de la música pop argentina, dio un paso decisivo fuera del universo artístico y formalizó su ingreso al mundo corporativo. Junto a su madre, Liliana Gabriela Rueda, constituyó Perra Exclusive S.A., una sociedad anónima dedicada al negocio inmobiliario, con una inversión inicial de 30 millones de pesos.
La empresa fue inscripta el 18 de diciembre de 2025, según consta en el Boletín Oficial, tendrá una duración de 99 años y fijó su domicilio legal en la Ciudad de Buenos Aires. En la estructura societaria, la cantante de 28 años figura como accionista mayoritaria, con el 95 % de las acciones, y ocupa el rol de directora suplente, mientras que su madre asumió la presidencia de la firma.
El nombre elegido para la compañía no es casual: Perra Exclusive remite directamente al tema “Exclusive.mp3”, uno de los lanzamientos musicales de la propia artista, reforzando el cruce entre su identidad creativa y esta nueva faceta empresarial.
Un amplio abanico de actividades
El estatuto social habilita a la empresa a desarrollar una amplia gama de operaciones dentro del sector inmobiliario. Entre ellas se destacan la compra, venta y alquiler de inmuebles, así como el desarrollo de proyectos residenciales, comerciales e industriales.
Además, la sociedad podrá adquirir terrenos, lotear parcelas, remodelar propiedades, administrar consorcios y actuar como intermediaria inmobiliaria. También está autorizada a brindar asesoramiento urbanístico, realizar estudios y análisis de mercado, organizar ferias, exposiciones y eventos del sector, e investigar nuevas tendencias y tecnologías aplicadas a la industria.
Otro punto relevante es la posibilidad de buscar financiamiento, otorgar créditos para proyectos inmobiliarios y establecer alianzas estratégicas con entidades financieras o mediante inversiones en otras compañías del rubro, incluyendo la compra de acciones o participaciones.
Esta iniciativa marca la primera incursión formal de Emilia Mernes fuera del negocio del espectáculo. No obstante, no es su primer movimiento societario: en junio de 2025, la artista ya había registrado junto a su madre otra sociedad anónima vinculada a la producción de espectáculos y gestión artística, directamente relacionada con su carrera musical.
Un comienzo de año con alta exposición pública
El inicio de 2026 encontró a la cantante en el centro de la atención mediática, no solo por su nuevo emprendimiento, sino también por la viralización de un brindis de Año Nuevo compartido con Duki en Breckenridge, Colorado. Durante la celebración, una frase del rapero —“Se viene el pibe”— desató especulaciones en redes sociales sobre un posible embarazo.
El video, publicado por la propia Mernes, mostró a la pareja en un clima distendido, con música de Daft Punk de fondo y gestos de complicidad que alimentaron todo tipo de interpretaciones. Usuarios también analizaron detalles de las imágenes, como la copa que sostenía la cantante, mientras otros señalaron que podría tratarse simplemente del habitual juego público entre ambos.
A estos rumores se sumaron publicaciones previas en TikTok que habían despertado versiones de compromiso, cuando Emilia preguntó “¿Y el anillo para cuándo?”, señalando su dedo anular, gesto que Duki respondió de manera ambigua.
Tras un 2025 marcado por giras internacionales y lanzamientos musicales, la pareja eligió cerrar el año en un entorno de montaña y privacidad. En ese contexto, Emilia Mernes sumó a su agenda una nueva faceta: la aventura inmobiliaria, respaldada por una estructura societaria sólida y el rol central de su madre como aliada estratégica.