Una investigación judicial en curso en Estados Unidos reveló que la estructura financiera utilizada por la Asociación del Fútbol Argentino es aún más extensa de lo que se conocía hasta ahora. A los cuatro bancos ya identificados —Bank of America, Citibank, JP Morgan y Synovus— se suma una quinta entidad: PNC Bank, con sede en Pittsburgh. Por esa cuenta circularon USD 13.554.200 en menos de un año, y al menos USD 3.171.800 fueron transferidos a cinco empresas que no tienen actividad comercial verificable y que, tras quedar expuestas, se disolvieron.
La cuenta pertenecía a Tourprodenter, la sociedad de Javier Faroni y Erica Gillette que el presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia, designó como agente exclusivo para cobrar los contratos internacionales de la Selección argentina. Ese mandato concentró en una estructura privada la administración de cientos de millones de dólares provenientes de patrocinadores de China, Europa y Emiratos Árabes Unidos, potenciados por el boom comercial de la Selección tras el Mundial de Qatar 2022.
Los registros bancarios obtenidos a través de órdenes judiciales muestran un patrón que se repite: el dinero ingresaba en transferencias de montos elevados desde empresas vinculadas a contratos internacionales y luego era redistribuido en lapsos de 24 a 72 horas. Las cinco sociedades que recibieron la mayor parte del dinero sospechoso son Soagu, Marmasch, Delker, Velpasalt y Mafer.
Los montos son precisos. Soagu recibió USD 1.205.500 en siete transferencias. Marmasch, USD 764.800 en cuatro envíos. Delker, USD 675.000 en tres operaciones. Velpasalt, USD 273.000. Mafer Trading, USD 252.500. Juntas suman USD 3.171.800, cerca de una cuarta parte del total operado en esa sola cuenta.
Lo que llama la atención de la investigación no es solo el dinero, sino quiénes figuran detrás de esas sociedades. Soagu Services LLC está vinculada a Javier Alejandro Ojeda Jara, un residente de Bariloche que trabajaba en una farmacia, tenía deudas en el sistema financiero argentino y era preadjudicatario de vivienda social. Marmasch LLC aparece a nombre de Mariela Marisa Schmalz, también de Bariloche, empleada en un local de decoración con antecedentes judiciales por deudas. Delker responde a Sandro Máximo Salas Sevilla, con domicilio en una «oficina virtual» en Doral, Florida, sin operaciones reales identificadas. Velpasalt se vincula a Roberto Salice, con antecedentes de quiebra. Mafer Trading, a Matías Fernández, sin trayectoria empresarial relevante.
El contraste entre los montos recibidos y los perfiles de sus titulares es uno de los ejes centrales de la investigación. Ninguna de estas personas tiene historial en el mercado de derechos deportivos ni patrimonio conocido acorde a operaciones millonarias.
El esquema detectado en PNC Bank no es nuevo: es exactamente el mismo patrón observado en los otros cuatro bancos. Los fondos de contratos internacionales ingresan a cuentas de Tourprodenter, se mueven entre cuentas propias de la misma estructura —lo que dificulta reconstruir el origen exacto de los fondos— y luego se fragmentan hacia múltiples destinatarios en plazos muy breves.
Entre las empresas que originaron los ingresos a la cuenta de PNC Bank figuran Star Rights Limited, que transfirió casi USD 2.900.000; Cotti Coffee International, con USD 812.000; Assist Card Smalline, con USD 480.000; y otras firmas como Socios Technologies, Sports Licensing, Global FC y AW Capital, vinculada a la plataforma de apuestas W88. La mayoría corresponde a patrocinios internacionales de la Selección.
La cuenta también registra pagos a empresas con actividad verificable en logística y aviación. Aero Logistics Investments recibió USD 920.000; Interlog LLC, USD 790.500; PLS Logistic LLC, USD 753.506. En el área de viajes y combustible para vuelos aparecen Entertainment Travel Group, World Fuel Services y Gestair. Esos pagos son parte de los gastos operativos reales que demanda mover una selección de fútbol por el mundo. Sin embargo, su coexistencia con las transferencias a sociedades disueltas complica el cuadro general.
El hallazgo del PNC Bank es relevante por otra razón: la dispersión bancaria. Que el dinero vinculado a los contratos internacionales de la AFA haya circulado por al menos cinco bancos distintos en Estados Unidos no es casual. Esa fragmentación dificulta la reconstrucción integral del circuito y evidencia una arquitectura orientada a que el flujo completo no pueda observarse desde un solo punto.

Por el acuerdo firmado con Tapia y el tesorero Pablo Toviggino, Tourprodenter se quedaba con el 40% de los contratos internacionales, más un 10% en materia de logística. Esos porcentajes, aplicados sobre más de USD 260 millones en contratos gestionados, representan sumas enormes. La investigación en tribunales de Estados Unidos y en Argentina busca determinar el alcance total de esa arquitectura financiera.
Con este nuevo hallazgo, la causa suma una pieza más: una quinta cuenta bancaria, el mismo patrón operativo, y más de USD 3 millones que fluyeron hacia sociedades cuyos titulares no tienen ninguna explicación lógica para haberlos recibido.