Las fuerzas armadas de Estados Unidos confiscaron un nuevo buque petrolero vinculado a Venezuela durante una operación coordinada realizada antes del amanecer en aguas del Caribe. La acción fue encabezada por infantes de marina y marineros de la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, en apoyo al Departamento de Seguridad Nacional, y tuvo como objetivo al petrolero Verónica, que fue interceptado sin incidentes.
Según informó el Departamento de Defensa, la operación se llevó a cabo tras el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford (CVN 78), desde donde partieron las fuerzas que tomaron control del buque. Las autoridades estadounidenses señalaron que el Verónica es el más reciente de una serie de embarcaciones que intentaron desafiar la cuarentena impuesta a barcos sancionados que operan en la región.
La confiscación contó con el respaldo del Grupo de Preparación Anfibia de la Armada de Estados Unidos, integrado por el USS Iwo Jima (LHD 7), el USS San Antonio (LPD 17) y el USS Fort Lauderdale (LPD 28). Oficiales militares describieron a estas plataformas como “listas y letales”, subrayando la capacidad operativa desplegada en el Caribe.
De acuerdo con el Pentágono, la incautación del Verónica se enmarca en una misión más amplia destinada a desmantelar actividades ilícitas, reforzar la seguridad marítima y proteger los intereses estratégicos estadounidenses en el hemisferio occidental, en coordinación con la Guardia Costera y el Departamento de Justicia.
Escalada de incautaciones
Durante los últimos meses de 2025 y las primeras semanas de 2026, Estados Unidos intensificó de manera significativa las incautaciones de buques petroleros vinculados al comercio de crudo venezolano y a presuntas maniobras para evadir sanciones internacionales. Esta ofensiva forma parte de una estrategia de presión máxima que incluyó la implementación de un bloqueo naval y la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero en Caracas, según confirmaron fuentes oficiales.
Entre diciembre de 2025 y enero de 2026, al menos seis grandes petroleros fueron interceptados. El 9 de enero fue incautado el Olina (ex Minerva M) en el Caribe, mientras que el Bella 1, rebautizado como Marinera y bajo bandera rusa, fue capturado el 7 de enero tras una prolongada persecución en el Atlántico Norte. En los primeros días del mes también fue interceptado el Vela 1, vinculado a Irán, y el 8 de enero se reportó la incautación de los buques Sophia y Marinera en aguas internacionales. La serie de operativos comenzó el 10 de diciembre de 2025 con la captura del Skipper, al inicio del bloqueo.
Ventas de petróleo y nuevo esquema financiero
En paralelo, Estados Unidos concretó las primeras ventas de petróleo venezolano en el marco de un acuerdo valuado en USD 2.000 millones, alcanzado a comienzos de enero entre Washington y Caracas. Según un funcionario estadounidense citado por Reuters, los ingresos iniciales, estimados en USD 500 millones, permanecen en cuentas bancarias bajo control estadounidense.
Una fuente del sector energético indicó que la cuenta principal se encuentra en Qatar, país que actúa como intermediario neutral para la administración de los fondos, bajo supervisión de Estados Unidos. El medio Semafor fue el primero en informar sobre la finalización de estas operaciones.
Tras la captura de Maduro, el presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos planea vender entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano en asociación con empresas estadounidenses. La portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers, calificó el entendimiento como “un acuerdo energético histórico” y aseguró que la administración impulsa conversaciones con compañías petroleras dispuestas a invertir en la recuperación de la infraestructura energética de Venezuela.