El Comando Central confirmó la operación mientras el tráfico de petroleros cayó un 70% y las navieras internacionales suspendieron operaciones en el corredor energético más crítico del planeta.

El Estrecho de Ormuz, el pasaje por donde fluye el 20% del petróleo mundial, se convirtió este martes en el epicentro de la guerra entre Estados Unidos e Irán. El Estrecho de Ormuz volvió a ser escenario de combate cuando el Comando Central estadounidense (CENTCOM) confirmó la destrucción de 16 buques iraníes que colocaban minas submarinas en el corredor. El precio del crudo trepó hasta USD 120 por barril.
«Fuerzas estadounidenses eliminaron múltiples embarcaciones navales iraníes, el 10 de marzo, incluidos 16 buques minadores cerca del estrecho de Ormuz», indicó el CENTCOM en un comunicado oficial acompañado de imágenes de la operación.
El presidente Donald Trump había anticipado la destrucción de diez embarcaciones en sus redes sociales, y luego amplió la cifra. «Si por cualquier motivo se colocaran minas y no se retiraran de inmediato, las consecuencias militares para Irán serán de un nivel jamás visto», publicó en Truth Social.
El Estrecho de Ormuz al borde del cierre total
El tráfico en el Estrecho de Ormuz se paralizó casi por completo desde el inicio del conflicto. Datos de seguimiento satelital muestran una caída del 70% en el tránsito de buques cisterna, con más de 150 navíos fondeados en aguas abiertas del Golfo a la espera de novedades.
Las principales navieras del mundo — entre ellas la danesa Maersk — suspendieron todas sus operaciones en la zona. Las aseguradoras marítimas cancelaron la cobertura de riesgo bélico, convirtiendo el tránsito en económicamente inviable.
Las rutas de navegación para superpetroleros tienen apenas tres kilómetros de ancho en cada dirección. Empresas de análisis energético advierten que «existen muy pocas alternativas para sacar el petróleo del estrecho si este se cierra.»
La Administración de Información Energética de EEUU estima que el 84% del crudo que atraviesa Ormuz se dirige a mercados asiáticos. China, el mayor importador mundial, es el más expuesto.
Irán contraataca y amenaza con escalar
Mientras EEUU destruía los buques, Irán respondía en simultáneo. El cuartel general de las Fuerzas Armadas iraníes declaró que no permitirá que «ni un litro de petróleo» atraviese el estrecho en beneficio de Estados Unidos, Israel o sus aliados, y que cualquier buque vinculado a ellos será «objetivo legítimo.»
Al menos 14 barcos fueron atacados desde el inicio del conflicto. Entre ellos, el Star Gwyneth —con bandera de Islas Marshall— recibió un impacto en el casco a 50 millas náuticas de Dubai. La Guardia Revolucionaria reivindicó al menos uno de los ataques, nombrando al buque Mayuree Naree, al que dijo haber advertido previamente.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria desafió el discurso triunfalista de Trump: «Nuestros misiles son ahora más potentes que al inicio. Tenemos capacidad de expandir el conflicto.»
El impacto económico golpea al mundo entero
El Estrecho de Ormuz bloqueado produce efectos en cadena de alcance global. India, sin poder comprar petróleo de Medio Oriente, recurrió al crudo ruso. Estados Unidos le otorgó una exención de 30 días para esas compras.
Trump también discutió internamente aliviar sanciones al petróleo ruso para contener el alza de precios, en un giro geopolítico de enorme alcance.
Los países del Golfo también sufren el derrame del conflicto. Emiratos Árabes Unidos interceptó 9 drones en las últimas 24 horas y acumula 6 muertos. Qatar confirmó la intercepción de 5 misiles balísticos. British Airways canceló todos sus vuelos a Abu Dhabi por el resto del año.
La crisis del Estrecho de Ormuz revela la fragilidad estructural de un mercado energético global que depende de un pasaje de 33 kilómetros para alimentar las economías de medio planeta. Mientras EEUU e Israel intensifican los ataques sobre Irán — con la Plaza Azadi de Teherán y la refinería de Haifa bombardeadas este martes — la pregunta que domina los mercados internacionales es cuánto tiempo más puede sostenerse un corredor energético en zona de guerra activa.