La flexibilización de las políticas aduaneras y la expansión del comercio electrónico internacional impulsaron una suba récord en la importación de bienes de consumo, con fuerte impacto en los hábitos de compra y en la industria local.
La apertura de la economía impulsada por el gobierno de Javier Milei está generando un cambio profundo en los patrones de consumo en la Argentina. Así lo señaló el diario británico Financial Times, que resaltó el auge histórico de las compras de productos importados por parte de los argentinos, motorizado por la reducción de aranceles, la eliminación de trabas burocráticas y el crecimiento del comercio electrónico internacional.
Según datos oficiales citados por el medio, las importaciones de bienes de consumo alcanzaron los USD 11.400 millones en 2025, el nivel anual más alto registrado hasta el momento. En ese contexto, plataformas como Amazon, Shein y Temu ganaron protagonismo y se consolidaron como nuevos actores dominantes del mercado local, beneficiadas por el nuevo marco regulatorio.
El incremento del ingreso de productos extranjeros ya tiene impacto en la producción nacional. De acuerdo con la Federación de Industrias Textiles Argentinas, el sector perdió unos 16.000 puestos de trabajo desde la asunción de Milei, lo que equivale al 13% de su fuerza laboral. La entidad advirtió sobre la presión que ejerce la competencia internacional —en especial la proveniente de China— y reclamó al Congreso medidas para limitar prácticas que considera desleales.
El flujo de compras online desde el exterior se disparó. Financial Times indicó que el volumen de bienes adquiridos por argentinos a través de plataformas internacionales se triplicó respecto del año anterior y alcanzó un récord de USD 955 millones en 2025. En paralelo, las importaciones de bienes de consumo provenientes de China se duplicaron y llegaron a USD 1.900 millones.
El fenómeno también se trasladó a las redes sociales: influencers argentinos exhiben sus compras en Shein y Temu, mientras que incluso abrió en Buenos Aires una tienda dedicada a la reventa de productos de Shein. Marcas globales como Apple, Lego y Stanley figuran entre las más demandadas por los consumidores locales.
El cambio fue facilitado por medidas clave del Gobierno, como la ampliación del tope para envíos por courier de USD 1.000 a USD 3.000 en noviembre de 2024 y la exención arancelaria vigente que permite a cada persona importar hasta USD 400 anuales sin pagar impuestos. Esto habilitó el acceso a productos que antes resultaban prohibitivos o directamente inaccesibles, desde dispositivos Apple hasta termos Stanley, muy populares entre los consumidores argentinos. Según el medio británico, estos productos pueden conseguirse hasta un 45% más baratos que en las tiendas oficiales locales.
Santiago García Milán, directivo de Tiendamia, señaló al Financial Times que las ventas en Argentina crecieron un 55% interanual durante 2025. A su vez, la economista Natacha Izquierdo, de la consultora Abeceb, explicó que el cambio de reglas redujo casi por completo el temor a que las compras quedaran retenidas en la aduana. “Antes existía un riesgo muy alto de que el pedido nunca llegara. Ahora el sistema fluye y se observa un salto importante, aunque desde una base baja”, afirmó.
Pese al fuerte crecimiento, Izquierdo aclaró que el nivel general de importaciones de la Argentina aún se mantiene por debajo del de otros países de la región. Sin embargo, el avance de las plataformas internacionales ya generó tensiones con actores locales. Mercado Libre presentó una denuncia contra Temu por presunta publicidad engañosa y prácticas comerciales desleales, acusaciones que la empresa china rechazó. El conflicto escaló hasta la Corte Suprema, que deberá expedirse.
En paralelo, Amazon aprovechó el nuevo escenario y sumó en 2024 la entrega gratuita desde Estados Unidos a la Argentina. En noviembre, incorporó al país a su aplicación Amazon Bazaar, enfocada en compras de ultra bajo costo. Según el análisis de Financial Times, los comercios locales enfrentan serias dificultades para competir frente a la variedad y los precios ofrecidos por las plataformas internacionales, en un contexto de elevados costos internos y carga impositiva.