Tras una hora y cuarenta minutos de discurso en el Congreso, el presidente Javier Milei cerró la jornada con un gesto político hacia sus aliados: una cena distendida en la Quinta de Olivos, donde recibió a legisladores de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y a su Gabinete.
El encuentro, que comenzó cerca de las 23.45 y se extendió hasta la 1 de la madrugada, reunió a unos 178 asistentes. Fue el corolario de un domingo inusual, marcado por la apertura de sesiones ordinarias y por un discurso en el que el mandatario combinó fuertes críticas a la oposición peronista con guiños explícitos a los bloques que acompañaron el paquete de leyes impulsado por el oficialismo durante el verano.
Clima relajado y diálogo uno a uno
Según coincidieron fuentes presentes en el agasajo, Milei no tomó la palabra de manera formal ni pronunció un mensaje general. Optó, en cambio, por un esquema más informal: recorría el quincho, saludaba y conversaba en pequeños grupos.
“No habló, pero nos recibía uno por uno y se quedó charlando con todos. Fue todo muy descontracturado”, describió uno de los legisladores invitados. El Presidente se mostró “relajado” y con diálogo fluido tanto con diputados como con senadores aliados.
Tampoco hubo discursos del Gabinete. La consigna fue clara: cierre distendido de una jornada intensa en el Congreso.
Menú “de a pie” y sin alcohol
Lejos de un banquete formal, el menú fue sencillo y práctico. El equipo de protocolo organizó un servicio de lunch: canapés y bocaditos circularon en bandejas apenas llegaron los invitados.
El plato principal fue una cazuela de carne con papas, que se comió de pie. La bebida fue exclusivamente agua: no hubo alcohol durante la velada. Para el cierre, los asistentes pudieron elegir entre marquise de chocolate o flan con dulce de leche y crema.
El formato acompañó el espíritu del encuentro: ágil, sin formalidades excesivas y ajustado a los tiempos de una sesión que se había extendido hasta pasadas las 22.30.
Ausencias y señales políticas
Si bien fueron convocados distintos bloques aliados, no todos dieron el presente. El Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) y el bloque de senadores radicales no asistieron. En el caso del espacio que lidera Oscar Zago, persiste malestar por recientes movimientos internos que tensaron la relación con el oficialismo.
La cena funcionó como un gesto de agradecimiento tras la aprobación del temario impulsado por el Ejecutivo en la prórroga veraniega y como señal de consolidación política luego de las elecciones de octubre, que ampliaron la representación libertaria en ambas cámaras.
Durante su discurso en el Congreso, Milei había destacado la actual composición legislativa y convocado a “legislar a la altura de la grandeza argentina”. Sin menciones directas, agradeció a quienes “acompañaron” las iniciativas del Gobierno, pero también lanzó críticas a quienes —según dijo— “quieren hundir al país”.
El cierre en Olivos replicó el formato elegido el año pasado, cuando celebró junto a su Gabinete en Casa Rosada, aunque esta vez amplió la lista de invitados para incluir a diputados y senadores aliados.
Con un Congreso más favorable y una agenda legislativa ambiciosa por delante, el Presidente buscó mostrar cohesión política y cercanía con los bloques que sostienen la gobernabilidad. La cena, más que un festejo, fue una postal de ese nuevo equilibrio parlamentario.