La intimidad de Nahuel Gallo en el Centinela: almuerzo con los jefes, análisis médicos y su futuro en Gendarmería

Tras 448 días detenido en Venezuela, el gendarme se recupera en el Edificio Centinela. No difunden imágenes para preservar su intimidad

No hay fotos oficiales de Nahuel Gallo dentro del Edificio Centinela de la Gendarmería Nacional Argentina, ubicado sobre la avenida Antártida Argentina al 100, en el barrio porteño de Retiro.

La decisión no es casual: responde a la intención de preservar la intimidad y acompañar el proceso de recuperación del efectivo, quien pasó 448 días detenido en el centro de reclusión El Rodeo 1, en Venezuela.

En la misma línea, tampoco hubo presencia de prensa ni de personal de protocolo en su arribo al país, que se realizó en un vuelo gestionado por la Asociación del Fútbol Argentino. Sí se dispuso un cordón de seguridad y la presencia de la banda de música de la fuerza para recibirlo.

Vida puertas adentro del Centinela

Según pudo reconstruir este medio, Gallo ocupa una habitación dentro del edificio central de la fuerza federal, que depende del Ministerio de Seguridad Nacional.

Comparte almuerzos y cenas con los jefes de la institución y anoche cenó junto a su esposa, María Alexandra Gómez, y su hijo, quienes lo visitaron en la sede.

El hermetismo en torno a su estadía alimentó rumores —entre ellos, una supuesta solicitud de retiro— que fueron descartados por fuentes oficiales. “No hay ningún pedido y no tiene los años de servicio que establece la ley orgánica para hacerlo. Sigue en actividad”, señalaron.

La información fue ratificada por Claudio Brilloni, jefe de la fuerza: “No hay ninguna solicitud de baja”.

Por el momento, Gallo es considerado oficialmente víctima de una detención ilegítima.

Evaluaciones médicas y recuperación

Antes de definir cualquier paso institucional, la prioridad es su salud.

El gendarme se encuentra sometido a una batería de estudios clínicos que incluyen radiografías, resonancias, análisis nutricionales, evaluaciones psicológicas y controles oftalmológicos. Durante el tiempo que permaneció detenido no utilizó sus anteojos.

Este lunes concurrió al Hospital Militar para realizarse una tomografía y fue atendido por guardia. Aunque a simple vista se advierte una pérdida de peso considerable, fuentes cercanas aseguran que “está evolucionando muy bien” y que aún se encuentra reubicándose “en tiempo y espacio” tras el prolongado encierro.

Tiene acceso a su teléfono celular, televisión y diarios. “Los tiempos los maneja él”, remarcaron.

Su futuro en la fuerza

Otro punto en análisis es su próximo destino. Actualmente, Gallo está asignado a Mendoza, aunque no se descarta un traslado definitivo a Buenos Aires. “Lo está pensando”, indicaron.

También se evalúa la posibilidad de otorgarle algún tipo de reconocimiento o condecoración por su situación.

En paralelo, la institución trabaja en cuestiones administrativas pendientes: regularización de haberes depositados durante su ausencia, pagos impositivos y otros trámites que quedaron en suspenso.

El relato de su esposa

En declaraciones televisivas, Gómez describió el impacto del cautiverio. Según relató, Gallo permanecía 23 horas al día dentro de una celda y solo recibía una hora de sol.

“Fue demasiado tiempo viviendo en un lugar asqueroso. Tiene un agotamiento físico muy grande”, expresó. También afirmó que figuraba en una lista de detenidos que no podían recibir visitas ni mantener comunicación.

Mientras avanza su recuperación física y emocional, el Edificio Centinela se convirtió en un espacio de transición. Sin exposición pública ni imágenes oficiales, la fuerza busca que el regreso del gendarme se desarrolle con discreción, contención y tiempo.

Categorías

Deja un comentario

Desarrollo Web Efemosse