Luego de días agitados para el ministro de Economía, Luis Caputo, en medio de la polémica por la medición del IPC del INDEC, este jueves llegó a Buenos Aires la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) para avanzar en la segunda revisión del acuerdo vigente con la Argentina.
La visita representa un desafío clave para el Gobierno, que deberá conseguir un nuevo waiver (perdón) por el incumplimiento de metas y renegociar el objetivo de acumulación de reservas internacionales, condición necesaria para destrabar un desembolso de USD 1.000 millones, que en el mercado ya se da prácticamente por descontado.
Desde el FMI confirmaron que los enviados Luis Cubeddu y Bikas Joshi se encuentran en el país para mantener las discusiones técnicas en el marco del Servicio Ampliado del Fondo (SAF) y de la consulta del Artículo IV correspondiente a la Argentina. Desde el Ministerio de Economía evitaron brindar precisiones sobre la agenda de reuniones y los funcionarios que participarán de los encuentros.
El foco: las reservas del Banco Central
Más allá de los nombres, está claro dónde estarán puestas todas las miradas: en la acumulación de reservas internacionales netas del Banco Central (BCRA), la meta que el Gobierno incumplió por mayor margen. También se espera una revisión del objetivo de resultado fiscal primario para 2026, luego de las concesiones realizadas en el Congreso y de los proyectos que el Ejecutivo busca aprobar durante las sesiones extraordinarias.
Originalmente, el BCRA debía cerrar el cuarto trimestre de 2025 con reservas netas positivas por USD 2.400 millones, pero tras la primera revisión del programa la meta fue flexibilizada y pasó a ser de USD 2.600 millones negativos. Aun así, el equipo económico no logró cumplir ese nuevo objetivo, en gran parte por la estrategia cambiaria que priorizó contener el tipo de cambio y por las ventas de divisas realizadas en medio de la volatilidad previa a las elecciones legislativas.
En las últimas 23 jornadas, el Banco Central logró recomponer parcialmente su posición y compró USD 1.297 millones, un dato que el Gobierno pondrá sobre la mesa durante la negociación.
“El foco va a estar puesto en la acumulación de reservas internacionales, que es la meta que el Gobierno incumplió por mayor distancia. Veremos cómo lo revisan; imagino que le van a dar el waiver, pero es clave porque de eso depende el desembolso de cerca de USD 1.000 millones”, explicó Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos.
Según el economista, el Ejecutivo argumentará que la imposibilidad de comprar dólares en la previa electoral respondió a una fuerte dolarización de carteras, que llevó a que el 40% del M2 quedara en moneda extranjera, un fenómeno solo comparable con elecciones presidenciales.
Mejora reciente, pero metas exigentes
Gracias al inicio de la denominada fase cuatro del programa económico, en la que las bandas cambiarias se ajustan por inflación y el BCRA compra divisas en función de la demanda de dinero, Caputo llega en una mejor posición a la revisión. En lo que va del año, las compras netas alcanzan los USD 1.297 millones y las reservas internacionales brutas se ubican en USD 45.417 millones.
Actualmente, para el primer trimestre de 2026, el FMI exige que el BCRA tenga reservas netas por USD -3.100 millones, cuando antes de la primera revisión la meta era positiva en USD 900 millones, una diferencia de USD 4.000 millones. Para el cierre del año, el objetivo es de USD 8.400 millones, frente a los USD 10.400 millones previstos originalmente.
Pese a los desvíos, no hay clima de nerviosismo. Existen señales claras del respaldo del organismo al programa económico. Durante el Foro Económico Mundial de Davos, Caputo mantuvo una reunión con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, quien destacó públicamente los avances recientes.
“Fue un placer tener un breve intercambio con Luis Caputo en Davos. Elogié el sólido desempeño de la economía argentina y el progreso en la acumulación de reservas”, escribió Georgieva en sus redes sociales, mensaje que el ministro respondió de inmediato agradeciendo el apoyo.
Las metas fiscales bajo revisión
La calma también es compartida por Claudio Caprarulo, economista de Analytica, quien señaló que la única meta incumplida hasta ahora fue la de reservas netas. Sin embargo, anticipó que el FMI probablemente revise los objetivos para 2026, en particular el fiscal.
“El objetivo de alcanzar un superávit primario del 2% del PBI es muy ambicioso”, advirtió.
En 2025, el Gobierno cerró con un superávit primario cercano al 1,4% del PBI (unos $11,7 billones) y un resultado financiero positivo del 0,2% del PBI. Para 2026, sin embargo, deberá afrontar nuevas presiones: la implementación de la Ley de Emergencia en Discapacidad, que implica un mayor gasto, y una eventual reforma laboral que, de aprobarse, generaría una pérdida de ingresos fiscales equivalente al 0,83% del PBI, según estimaciones de Invecq.
Con este panorama, la misión del FMI será clave para definir si el Gobierno logra mantener el respaldo del organismo sin introducir cambios significativos en el rumbo del programa económico.