Madre Elena Makarova: una carta que desafía la versión de la fiscalía de Bariloche

Irina Makarova, madre de Elena —la joven rusa señalada como presunta víctima en la causa conocida como «secta de Bariloche»— presentó una carta formal ante la Justicia argentina en la que desmonta punto por punto la hipótesis de la fiscalía. El documento, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, reconstruye el contexto familiar completo: por qué Elena viajó a Argentina, qué pasó en el hospital y qué condiciones soportó junto a su hijo recién nacido Miroslav durante casi tres meses.

La conclusión de Irina no deja margen: «Lo que le hicieron a mi hija Elena y a mi nieto Miroslav es imperdonable. Estuvieron casi tres meses secuestrados en un lugar que llamaban refugio.»

Por qué Elena fue a Bariloche: violencia doméstica, no una secta

Irina y su marido Sergey viven en Solikamsk, en la región de Perm, en Rusia. Elena se había mudado a los 16 años a un departamento familiar en Perm para estudiar. Allí comenzó una relación con un joven llamado Iván, que se convirtió en una historia de violencia sostenida.

«Las condiciones en las que vivían eran de severa violencia familiar», describió la madre. Iván la amenazaba, la insultaba a los gritos y bebía con frecuencia. Le decía: «Sin mí no eres nadie.» Cuando Elena quedó embarazada en julio de 2024, la presión se intensificó: Iván quería que abortara y le dejó en claro que no quería ese bebé.

Elena estaba enferma —cursaba una pancreatitis— y atravesaba una profunda depresión. Fue en ese momento que Irina tomó cartas en el asunto. Una amiga de Elena, Nadezhda Beliakova —conocida como Angelina—, tenía planeado viajar a Argentina. Irina le pidió que se llevara a su hija.

«Le pedí por favor que me ayudara a sacar a mi hija de Rusia y de la violencia que estaba sufriendo», explicó. La elección de Argentina tampoco fue casual: «En Rusia todos sabemos que para ir a Argentina no hace falta visa, que la atención médica es gratuita y que es un país tranquilo. Era un lugar sin guerra, donde mi hija podía tener a su bebé en paz.»

Los primeros meses en Bariloche: recuperación

Desde Bariloche, Elena mostraba señales claras de mejoría. Irina lo describe con emoción: «Hablábamos casi todos los días y la escuchaba mejor. Sonaba feliz, como era antes. Me mandaba muchas fotos de las montañas y de los bosques.» La joven caminaba, se alimentaba bien, su salud mejoraba.

Ese período de recuperación duró hasta el momento del parto.

El parto y la irrupción policial

El 17 de marzo de 2025, Elena ingresó al Hospital Ramón Carrillo de Bariloche para dar a luz. Allí nació Miroslav, un bebé de más de cuatro kilos, por cesárea. Lo que siguió inmediatamente después fue, según Irina, un operativo que su hija no pudo comprender ni resistir.

«Un día me llamó llorando y me dijo que en el hospital le habían puesto algo para adelantar el parto sin su consentimiento», relató la madre. Luego del nacimiento, policías intervinieron en la habitación. Elena estaba sola, sin intérprete, sin abogado. Le sacaron el teléfono. Durante cinco días, Irina no supo nada de su hija ni de su nieto.

Cuando finalmente logró comunicarse, Elena le contó las condiciones del refugio estatal al que la habían trasladado junto a Miroslav: tenía que lavar la ropa de ambos a mano con un pedazo de jabón, amamantaba bajo vigilancia policial y se sentía «humillada y muy asustada». No sabía la dirección del lugar donde estaba. Solo podía llamar algunos minutos desde números desconocidos.

El episodio del Google Maps y el «castigo»

Uno de los pasajes más impactantes de la carta relata lo que ocurrió cuando Elena intentó ubicarse geográficamente. Desesperada, abrió Google Maps desde un teléfono prestado y le pasó a su madre todo lo que veía en el mapa para que pudiera localizarla. «Yo lo anoté desesperada y me pidió que la rescatara», escribió Irina.

Al día siguiente, Elena no volvió a llamar. Cuando finalmente pudo hacerlo, llegó llorando: «Me dijo que la habían castigado y que le habían sacado el teléfono y a los gritos le dijeron que no volviera a llamarme porque había abierto el Google Maps y eso estaba prohibido.»

«Los únicos que la torturaban eran ellos»

Irina fue contundente al describir el impacto psicológico sobre su hija: «Fue tal el trauma que le ocasionó la intervención de la policía y los fiscales y otras personas del refugio que le decían a Elena constantemente que era una víctima, pero la verdad es que los únicos que la torturaban física y psicológicamente eran ellos.»

Elena necesitó asistencia psicológica al regresar a Rusia. Irina la fue a buscar a Moscú. «Solo me quedé tranquila cuando la abracé», escribió.

La causa judicial sigue abierta

La fiscalía de Bariloche, integrada por Tomás Labal, Gustavo Revora y Rodrigo Treviranus, mantiene su postura: señala a Elena como presunta víctima de la denominada «secta rusa». Por esa causa permanece detenido en el penal de Rawson Konstantin Rudnev, quien lleva detenido más de un año. En Cámara Gesell, Elena declaró que no conocía a Rudnev. Su nuevo abogado, Martín Sarubbi, tiene audiencia clave en abril de 2026.

La Procuración General rechazó iniciar proceso contra los fiscales pese a la denuncia formal presentada por Elena desde Rusia. La carta de Irina Makarova llega como un nuevo capítulo de presión pública sobre un expediente que acumula contradicciones.

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