Apenas horas después de asumir formalmente como ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques desató una reorganización en cadena que sacudió el tablero institucional del área. Les pidió la renuncia a los titulares de cuatro de los cinco organismos bajo su jurisdicción y colocó en el centro de la escena el movimiento más políticamente sensible de todos: la salida de Daniel Vítolo al frente de la Inspección General de Justicia, el funcionario que se había convertido en la cara visible del Gobierno en la ofensiva contra la Asociación del Fútbol Argentino.
Vítolo no era un burócrata anónimo. En los últimos meses había ganado un perfil público inusual para un inspector general, al impulsar desde la IGJ una investigación sobre los estados contables de la AFA y al formalizar ante el Ministerio un pedido de designación de veedores para auditar las operaciones financieras de la entidad que conduce Claudio Tapia. Esa investigación apuntaba a las relaciones entre la AFA y firmas nacionales e internacionales, entre ellas TourProdEnter LLC, el Grupo Sur Finanzas, y personas como Javier Faroni, Erica Gillette y Ariel Vallejo, además del controvertido proyecto de la Universidad de la AFA — conocida como UNAFA. La disputa entre la IGJ y la AFA había escalado en paralelo a la tensión política entre el Gobierno y Tapia por el rol del dirigente futbolístico en la gestión para liberar al gendarme Nahuel Gallo durante su secuestro en Venezuela.
Mahiques llegó al ministerio con vínculos que generan preguntas incómodas en ese contexto. El propio ministro admitió en declaraciones televisivas que conoce a Tapia, a Pablo Toviggino y a otros dirigentes de la entidad futbolística. Y hay un dato que ninguno de sus colaboradores pudo hacer desaparecer: en 2025, cuando la AFA lanzó su proyecto universitario, Mahiques fue designado como vicerrector de esa casa de estudios. Ante los periodistas que le preguntaron por esa designación, el ministro respondió con una negación parcial: «Los conozco socialmente a todos. Pero no soy amigo de ninguna de las personas que se dice. Ninguno vino a mi cumpleaños ni a mi casamiento.»
La pregunta que flota sobre el expediente de los veedores es directa: ¿seguirán o no? Mahiques intentó una respuesta que deja la puerta abierta sin confirmar nada. «No tengo por qué oponerme si el titular de la IGJ entendió la necesidad de que vayan dos veedores. Salvo que encuentre una irregularidad en el expediente, que no debiera por qué ocurrir, pero pedí el expediente, lo evaluaré», dijo. Desde la Casa Rosada, en paralelo, intentaron calmar las aguas: «No cambia un ápice la posición del Gobierno sobre la AFA.» Pero esa frase, cuando la sostiene un Gobierno que acaba de echar al funcionario que más presión ejercía sobre la entidad futbolística, suena más a deseo que a garantía.
El resto de la reorganización que Mahiques puso en marcha en sus primeras horas de gestión abarca también la Unidad de Información Financiera — cuya conducción ya había cambiado a comienzos de año con la salida de Paul Starc y el ingreso de Ernesto Gaspari, y que ahora enfrenta un nuevo recambio —, la Oficina Anticorrupción, la Oficina de Bienes Recuperados y el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos. En todos los casos, el ministro aclaró que pedirles la renuncia a los titulares no implica automáticamente su aceptación, aunque la señal política es inequívoca: «Llego con un equipo.»
La excepción inicial era la Procuración del Tesoro, que en un primer momento se anunciaba como el único organismo que quedaría fuera de la reorganización. La sensibilidad de las causas que maneja — empezando por el juicio por la expropiación de YPF — justificaba la continuidad. Pero las negociaciones del jueves terminaron por incluirla también en el esquema de cambios, con la designación de Sebastián Amerio como nuevo procurador en reemplazo de Santiago Castro Videla.
El sucesor de Vítolo en la IGJ todavía no fue anunciado oficialmente. Versiones periodísticas señalan al abogado Alejandro H. Ramírez, con antecedentes en litigios contra la propia AFA. Si esa designación se confirma, el mensaje del nuevo ministerio sería contradictorio con la interpretación de quienes leyeron la salida de Vítolo como un gesto de distensión hacia Tapia. El Gobierno asegura que la línea sobre la AFA no cambió. En los próximos días, la identidad del nuevo titular de la IGJ y el destino del expediente de los veedores dirán más que cualquier declaración oficial.