En medio de la caída de la actividad industrial, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, pidió recomponer el diálogo con el Gobierno y expresó su deseo de que el presidente Javier Milei retome el discurso que, al inicio de su mandato, reivindicaba al sector privado.
“Queremos que vuelva ese Milei. Yo quiero que ese presidente que valora al empresario argentino, porque vamos a reconstruir el país, sin lugar a dudas”, afirmó en una entrevista con Infobae en Vivo.
El trasfondo del reclamo
Las declaraciones del dirigente industrial llegan después de que Milei cuestionara en la apertura de sesiones ordinarias lo que definió como el “fetiche industrialista” que, según sostuvo, marcó la economía argentina durante décadas.
En ese contexto, tanto la UIA como la Asociación Empresaria Argentina (AEA) difundieron comunicados en los que reclamaron “respeto” y llamaron a sostener un “diálogo constructivo”.
Rappallini buscó bajar el tono confrontativo, pero fue claro en su planteo:
“No quiero seguir criticando al empresario, soy el primero que lo va a defender”.
“El empresario es un sobreviviente”
Frente a las acusaciones de que el sector privado habría incurrido en abusos en la formación de precios durante 2023, el titular de la UIA relativizó esa mirada.
“Cuando recorro pymes y empresas de distintos tamaños, veo que lo que hacen es adaptarse. Las condiciones cambian todo el tiempo y ellos buscan ajustarse. El empresario argentino ha sido siempre un sobreviviente”, sostuvo.
Si bien reconoció que “seguramente ha habido excesos”, consideró que la mayoría de las distorsiones fueron consecuencia de un contexto macroeconómico inestable.
Actividad en retroceso y pérdida de empleo
Rappallini alertó sobre el deterioro del nivel de actividad: desde 2023 se habrían perdido 60.000 puestos de trabajo industriales y algunos sectores —como construcción y textiles— registran caídas de hasta 25 puntos frente a 2022.
“Estoy hablando con muchísimos empresarios que me dicen: ‘Me está yendo mal, no vendo, pero quiero un país distinto, ordenado, con una economía que funcione’”, relató.
En esa línea, planteó la necesidad de una “reactivación más homogénea” y condiciones que permitan a las empresas adaptarse a una economía más abierta y competitiva.
Competencia, pero con condiciones
El dirigente industrial aseguró que la UIA no rechaza la competencia, pero advirtió que debe existir un marco que permita sostener la producción local.
“La única manera de que las economías se desarrollen es generando competencia, pero también creando condiciones para que el empresario pueda adaptarse”, explicó.
Señaló que el problema de fondo es el “costo estructural argentino”, que afecta la competitividad frente a países como Brasil o México. También puso como ejemplo el esquema impositivo de Irlanda, donde sectores tecnológicos exportadores enfrentan una carga tributaria significativamente menor que el promedio general.
“Sin industria no hay nación”
Para Rappallini, el orden macroeconómico es condición necesaria para cualquier estrategia industrial:
“No hay desarrollo industrial posible sin un país normalizado, con inflación controlada y crédito restablecido”.
El titular de la UIA insistió en que Argentina cuenta con un capital productivo ya instalado: “Tenemos 600.000 empresas y 600.000 empresarios. Tenemos que apalancarnos en ese capital social para construir esta nueva etapa”.
En un contexto de tensiones discursivas con la Casa Rosada, el mensaje del sector industrial apunta a tender puentes, pero también a marcar límites. La señal es clara: acompañamiento al rumbo de estabilización, pero con preocupación por la caída de la actividad y el impacto en el entramado productivo.