Paola Galeano, con más de 200 mil seguidores en TikTok, generó polémica tras festejar con cotillón y música en un penal bonaerense. Su condena finaliza el 31 de agosto próximo
María Paola Galeano, conocida en redes como “Malala”, volvió a quedar en el centro de la polémica tras viralizarse el video de su cumpleaños celebrado dentro de la Unidad N°40 de Lomas de Zamora, donde cumple una condena de 13 años por un asesinato en ocasión de robo ocurrido en 2013.
Con 209 mil seguidores en TikTok, la interna organizó un festejo en el pabellón femenino con globos dorados, torta rosa, gaseosas y un equipo de música. Las imágenes circularon rápidamente en redes sociales y reavivaron el debate sobre el uso de celulares en cárceles del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).
Su pena se dará por cumplida el próximo 31 de agosto.
La condena y el caso
Galeano fue condenada por su participación en el crimen de Carlos Alberto Gauna, asesinado durante un robo en La Matanza en 2013. Según la sentencia, su rol fue clave para identificar a la víctima antes del ataque.
Desde prisión, la interna construyó una identidad digital que creció de manera sostenida en los últimos años. En agosto de 2025, cuando fue entrevistada por este medio, contaba con 177 mil seguidores. En seis meses sumó más de 30 mil.
Redes sociales desde prisión
El uso de teléfonos celulares en cárceles bonaerenses fue habilitado por decisiones judiciales durante la pandemia de COVID-19, aunque las autoridades penitenciarias mantienen restricciones formales sobre su utilización y prohíben expresamente la actividad en redes sociales.
Tras la viralización del cumpleaños, el SPB realizó una requisa y le retiró el teléfono celular. No es la primera vez que le secuestran el dispositivo: ya había ocurrido en 2025.
El caso generó cuestionamientos públicos en medio de antecedentes recientes donde detenidos fueron acusados de coordinar delitos desde prisión, incluyendo estafas y asaltos organizados a distancia.
“Mi libertad a través de una pantalla”
En declaraciones anteriores, Galeano defendió su actividad en redes como una forma de sustento económico. Aseguró recibir propuestas de canje y ofertas de publicidad, principalmente vinculadas a casinos online.
“Encontré en las plataformas digitales mi salida, mi libertad a través de una pantalla”, explicó. También sostuvo que es su manera de “ganar dinero legalmente, sin dañar a terceros”.
Según su testimonio, su familia la visita cada cuatro meses y necesita generar ingresos para sostenerse dentro del penal.
El debate de fondo
El caso de la “presa influencer” expone una discusión más amplia: los límites del uso de tecnología en contextos de encierro y los controles sobre la actividad digital de personas privadas de la libertad.
Mientras Galeano continúa sumando seguidores —en su mayoría hombres que interactúan activamente con sus publicaciones—, su historia combina delito, exposición pública y monetización digital desde el encierro.
A pocos meses de recuperar la libertad, su figura sigue generando controversia tanto dentro como fuera del sistema penitenciario.