Un femicidio sin cuerpo: el caso de Ivana Molina, la mendocina desaparecida en 2023

Ivana Romina Molina, de 39 años, desapareció en abril de 2023 en Mendoza y desde entonces su paradero es desconocido. Hoy, ante un jurado popular, la Justicia debe responder un interrogante complejo: ¿puede acreditarse un homicidio sin prueba directa de que la víctima murió?

El único imputado es su ex pareja, Carlos Miguel Díaz Vílchez, de 66 años. La Fiscalía lo acusa de homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, delito que prevé prisión perpetua. La defensa sostiene que no está probado que Ivana esté muerta ni que él sea responsable de un crimen.

Quién era Ivana Molina

Ivana era madre de tres hijos y residía en el Gran Mendoza. Sus familiares la describieron como una mujer dedicada a su entorno, con una vida atravesada por dificultades económicas y una relación conflictiva con Díaz Vílchez, con quien convivía en el barrio Las Rosas, en Las Heras, desde aproximadamente 2020.

Estefanía Rodríguez sobrina de Ivana Molina | Foto: José Gutiérrez / Los Andes

Estefanía Rodríguez sigue buscando a su tía Ivana Molina, aunque teme lo peor. | Foto: José Gutiérrez / Los Andes

Con el paso del tiempo surgieron testimonios de hermanas y allegados que hablaron de tensiones y episodios de violencia en la pareja.

Por otro lado en una nota publicada en 2024 por el diario Los Andes, una de sus sobrinas rechazó versiones que circularon sobre la vida personal de Molina: “Se dijo que era prostituta y eso es mentira. Sí trabajó en un cabaret hace muchos años, pero no prostituyéndose, como dijo el abogado de él”.

De averiguación de paradero a presunto femicidio

La causa comenzó formalmente el 10 de abril de 2023 como averiguación de paradero, luego de que la familia de Ivana Molina denunciara su desaparición. La mujer había sido vista por última vez el 1° de abril en su hogar del barrio Las Rosas, en Las Heras.

Carteles de búsqueda de Ivana Molina

Carteles de búsqueda de Ivana Molina tras su desaparición.

Frente a este escenario, la Fiscalía de Homicidios activó el protocolo de femicidio y el 18 de abril emitió una orden de detención contra Díaz Vílchez como principal sospechoso por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.

Un punto que generó dudas en el seguimiento mediático del caso fue su viaje a Buenos Aires. Cuando salió de Mendoza, todavía no había sido formalmente imputado ni estaba bajo orden de captura activa. Sin embargo, al no ser ubicado en su domicilio tras la emisión de la orden de detención, pasó a ser buscado por la Justicia.

Finalmente, Díaz Vílchez fue localizado y detenido el 4 de mayo de 2023 en la localidad bonaerense de Pablo Nogués, tras tareas de investigación de la Policía Federal Argentina, y posteriormente trasladado a Mendoza para quedar a disposición de la Fiscalía y ser imputado formalmente.

Diaz Vilchez, ex pareja de Ivana Molina y único imputado por el presunto femicidio.

Diaz Vilchez, ex pareja de Ivana Molina y único imputado por el presunto femicidio.

La teoría de la Fiscalía apoyada por la querella

En los alegatos de apertura que se llevaron a cabo el 23 de febrero, los fiscales Fernando Guzzo y Claudia Ríos sostuvieron que Ivana fue asesinada en la vivienda que compartía con el imputado y que posteriormente el cuerpo fue ocultado.

Según la acusación, la última actividad del celular de la mujer se registró la noche del 31 de marzo de 2023. Desde entonces no volvió a comunicarse con sus hijos ni con allegados, no retiró pertenencias ni realizó movimientos que indiquen que continúa con vida. “Se la tragó la tierra”, graficaron ante el jurado para describir lo que consideran una desaparición abrupta y no voluntaria.

También señalaron presuntas maniobras de ocultamiento como la rotura del piso de la vivienda de Díaz Vílchez, el pedido de herramientas “un pico, una pala, una bolsa de cal” y la contratación de una persona para retirar escombros. A ello sumaron el viaje del imputado a Buenos Aires y su falta de colaboración en la búsqueda.

Juicio por jurado por la muerte de Ivana Molina – Alegatos de apertura.

El propio fiscal Fernando Guzzo reconoció ante el jurado la dificultad del caso, no hay cuerpo ni prueba directa, pero sostuvo que existe una secuencia de indicios “lógicos y concatenados” que permiten arribar a una conclusión.

La querella expone tres indicios centrales para la acusación

En comunicación con Canal de las Noticias, Cristian Vaira Leyton, abogado de la querella que participa junto a su estudio de abogados VairaLeyton Magdalena Abogados, afirmó que el eje de la acusación se sustenta en tres indicios principales y pruebas científicas de relevancia.

“Tenemos una gran cantidad de testigos: vecinos, familiares, amigos e incluso algunos hijos del propio acusado, que describen la relación de la pareja antes de la desaparición de Ivana. Todos coinciden en que la mujer sufría violencia por parte de Carlos Díaz Vílchez”, explicó Leyton.

El abogado también habló sobre la vulnerabilidad de Ivana Molina: “En su juventud había trabajado en la prostitución, pero hacía años que ya no lo hacía. Tenía adicciones, principalmente a la cocaína, y vendía algunos de sus electrodomésticos para comprar droga. Su pareja también consumía sustancias, aunque quizás no con la misma intensidad”.

Leyton destacó además la conducta del imputado tras la desaparición: “Díaz Vílchez viajó a Buenos Aires poco después de declarar como testigo, usando un remis y pagando en efectivo para no dejar registros. Incluso dejó su celular y trasladó sus pertenencias en una sábana, mientras anotaba un número de teléfono para contactarse con alguien en la ciudad”.

La querella subrayó los hallazgos forenses: “Cuando se hizo un allanamiento en la casa de él, se encontraron manchas de sangre en distintos sectores, principalmente en el baño y en la cama. El ADN confirmó que pertenecían a Ivana Molina. Luego se libró una orden de captura nacional e internacional y Díaz Vílchez permaneció prófugo durante meses hasta que finalmente fue detenido en Buenos Aires gracias al testimonio del remisero”.

Leyton concluyó: “Estos elementos son indicios muy fuertes de que fue él quien provocó la desaparición de Ivana. Desde su desaparición, Molina nunca volvió a comunicarse con familiares ni amigos, y no hay registros de actividad en su teléfono ni redes sociales. Para nosotros, la evidencia demuestra que su muerte y la ocultación de su cuerpo fueron obra del acusado”.

La defensa: “Primero prueben que murió”

La estrategia de la defensa, a cargo de Ariel Benavidez y Marcelo López, se centró en cuestionar la existencia misma del delito. Ante el jurado sostuvieron que el primer punto a resolver no es la autoría, sino si está acreditado que Ivana Molina efectivamente murió.

Bajo esa línea argumental, plantearon que la acusación construye una hipótesis sin contar con un cuerpo ni con una prueba directa del fallecimiento. Para los defensores, sin esa certeza previa no puede analizarse una eventual responsabilidad penal.

En su declaración, Díaz Vílchez negó el crimen: “No maté y jamás mataría a nadie”. Atribuyó las manchas de sangre halladas en la vivienda a episodios de salud de Ivana y sostuvo que la mujer podría haberse retirado por voluntad propia.

Díaz Vílchez junto a sus abogados Ariel Benavidez y Marcelo López durante la audiencia por el presunto femicidio de Ivana Molina.

Díaz Vílchez junto a sus abogados Ariel Benavidez y Marcelo López durante la audiencia por el presunto femicidio de Ivana Molina.

Además, el imputado afirmó que Ivana tenía problemas de consumo desde joven, una versión que utilizó para contextualizar la relación y ofrecer explicaciones alternativas a algunos de los indicios presentados por la Fiscalía.

La defensa también discutió la interpretación de las pruebas indirectas y cuestionó la solidez del encadenamiento de indicios presentado por la acusación.

Testimonios sobre los días previos a la desaparición

Durante el juicio, varios testigos aportaron información sobre los días previos a la desaparición de Molina. Según declararon ante el tribunal, la mujer había mencionado la posibilidad de viajar a Chile.

Una testigo cercana a ella relató que Molina habría tenido clientes con domicilio fijo y que, en un mensaje a su entorno, expresó que no iba a asistir a ciertos compromisos por celos de su pareja: “Mi marido es muy celoso, no voy a ir a trabajar”.

Ivana Molina y Díaz Vílchez.
Ivana Molina y Díaz Vílchez.

También se indicó que, en medio de conflictos económicos, Molina habría empeñado su teléfono celular, el cual habría sido devuelto por el comprador tras la desaparición.

Varias personas la vieron en distintos lugares entre el 1 y el 9 de abril de 2023, y algunos allegados mencionaron que había planes de viaje a Chile.

La prueba pericial: manchas microscópicas y análisis genéticos

Uno de los pilares de la acusación es la prueba científica presentada en el debate. Los peritos declararon que las manchas detectadas en la vivienda de Vílchez eran microscópicas y no perceptibles al ojo humano. Por esa razón se utilizó el reactivo Bluestar, y no luminol, ya que se trataba de rastros mínimos.

Los indicios hemáticos fueron hallados en distintos sectores: un colchón, el lavabo del baño, una pared y una remera atribuida al imputado. También se realizaron cotejos genéticos comparando perfiles con muestras del hijo de la víctima y con restos levantados en el lavabo utilizado por ambos.

Los resultados de esos análisis fueron incorporados a la causa en agosto de 2023 y, para la fiscalía, constituyen un elemento clave que refuerza la hipótesis de un hecho violento ocurrido dentro de la vivienda.

Un precedente: el juicio de Silvia Zulema Chávez

El caso de Ivana Molina se desarrolla en un terreno poco habitual, tratándose de un presunto femicidio sin hallazgo del cadáver, sostenido por indicios, análisis forenses y testimonios. La situación recuerda al juicio por la muerte de Silvia Zulema Chávez en San Rafael en 2022, donde el jurado también declaró culpables a los acusados sin que se encontrara el cuerpo.

En Molina, la evidencia científica, como rastros de sangre y cotejos genéticos, se suma a testimonios y reconstrucciones de hechos, en un contexto de violencia de género que agrava la imputación. Todo esto convierte el debate en un desafío excepcional para el jurado, que debe decidir sobre la muerte de la víctima y la responsabilidad de su ex pareja, Carlos Díaz Vílchez.

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