Tamara Rudneva habló públicamente por primera vez en detalle y denunció que su marido perdió más de 50 kilos en el penal de Rawson mientras espera una audiencia clave en abril.
El caso de Konstantin Rudnev, el ciudadano ruso detenido en Bariloche e identificado por la Justicia federal como presunto líder de la secta Ashram Shambala, tiene una audiencia decisiva en abril. Mientras tanto, su esposa Tamara Rudneva salió a hablar con una posición contundente: no hay pruebas, no hay víctimas, y su marido se está muriendo en el penal de Rawson.
«No hay ninguna prueba, no hay ninguna víctima», fue la frase que eligió para resumir todo. Una declaración que choca de frente con la hipótesis de la Fiscalía, que investiga delitos vinculados a la trata de personas y que sostuvo que Rudnev buscaba obtener documentación argentina a través del hijo por nacer de una mujer que integraba el grupo.
La versión de Tamara: salud, montañas y persecución política
Tamara explicó los motivos por los que llegaron a la Argentina en octubre de 2024. Según su relato, la decisión no tuvo nada que ver con eludir la Justicia: «Konstantin y yo llegamos aquí y me traje unas amigas conmigo, pero el objetivo más importante era que él quería mejorar su salud».
El motivo médico es central en su defensa. «Él tiene problemas en los pulmones y necesita muchísimo el aire fresco», explicó. Bariloche no fue una elección casual: «A él le encantan las montañas, las cascadas y los lagos.» La comunidad rusa en Argentina era otro factor que los atraía al país.
Pero el contexto geopolítico cambió todo. «Hay muchas cosas en contra de los rusos después de toda esta situación», dijo Tamara, en referencia a la guerra en Ucrania y la tensión global con Rusia.
La presunta víctima dijo que no fue víctima
El punto más explosivo del relato de Tamara es la situación de la denunciante original. Según la esposa de Rudnev, la mujer que motivó la investigación ya declaró ante la Justicia — incluso en Cámara Gesell — que no fue víctima de nadie.
«La presunta víctima ya declaró en varias oportunidades, incluso en Cámara Gesell, que no fue víctima de nadie ni de ninguna organización», afirmó Tamara. Y agregó: «Nosotros entendemos que la detención inicial se produjo a partir de una interpretación errónea o de hipótesis que se generaron en el inicio de la investigación.»
La defensa presentó esto como el argumento central: si la propia persona que motivó la causa dice que no fue dañada, el caso se cae. La Fiscalía, sin embargo, sigue adelante con la investigación.
Sobre los fiscales, Tamara fue directa: «Los fiscales tuvieron todo un año para investigar y no encontraron nada.»
Rudnev en Rusia: disidente político
El historial de Konstantin Rudnev en Rusia es el punto más complejo del caso. Tamara lo presenta como un disidente político perseguido. «Desde 2010 él es perseguido porque es un disidente político que siempre estuvo en contra de la guerra», sostuvo..
Tamara reconoce la condena pero la enmarca de otra manera: «Él estuvo 11 años en prisión aceptando la condena y cumplió su condena y abandonó Rusia sin que nadie lo detuviera.» Y agrega que después de salir «lo intentaron arrestar dos veces en Rusia pero no encontraron pruebas y por eso decidieron destruir su reputación.»
50 kilos menos y el pedido urgente de domiciliaria
El reclamo más inmediato de Tamara no es la absolución — eso vendrá en abril con la audiencia — sino el traslado a prisión domiciliaria por razones humanitarias.
«Él bajó más de 50 kilos en la cárcel y no comprendo por qué no lo pueden pasar ni siquiera a arresto domiciliario», dijo con evidente angustia. El deterioro físico de Rudnev en el penal federal de Rawson, en Chubut, es el eje de este pedido urgente.
«Sigo sin creer que despierto en una realidad donde mi esposo está preso y lo llamo y tengo miedo de que él podría no acercarse al teléfono porque se siente muy débil», describió.
Tamara también desmintió la existencia de un pedido de captura internacional desde Montenegro, donde vivieron antes de llegar a Argentina. «Nos fuimos de Montenegro con nuestros documentos, nadie nos buscaba ni había pedido de captura.» La Justicia argentina aclaró en octubre pasado que lo que existe es un «pedido de comparendo», no una captura internacional.
La audiencia de abril será el momento en que la Fiscalía exponga el caso completo. El nuevo abogado de Rudnev, Martín Sarubbi, que reemplazó a Carlos Broitman, prometió «analizar todo el material de la causa con rigor técnico y demostrar que Konstantin Rudnev es ajeno a los hechos que se le imputan.»