A horas del partido clave contra Huracán, la interna en la Academia escaló: los socios le enviaron un mensaje directo a la dirigencia frente al estadio Presidente Perón.
Un grupo de hinchas de Racing intervino este domingo la señalética callejera frente al estadio Presidente Perón en Avellaneda y le cambió el nombre a la calle Diego Milito para rebautizarla con el nombre de Gustavo Costas. La acción, cargada de simbolismo, se produjo a horas del partido decisivo que la Academia disputará este domingo ante Huracán, en el que necesita ganar para ingresar entre los ocho clasificados del Torneo Apertura 2026.

El gesto fue directo: los hinchas respaldan al entrenador y le pasan la factura a la conducción.
Según informó la Agencia Noticias Argentinas, la dirigencia encabezada por Diego Milito, junto con la Secretaría Técnica, pretende que Costas abandone el cargo por su propia voluntad si los resultados no mejoran en los partidos que restan antes del Mundial. Sin embargo, el entrenador no tiene ninguna intención de renunciar, independientemente de lo que suceda en cancha.
Qué se sabe del conflicto interno
La tensión entre Costas y la dirigencia no es nueva. Desde inicios de 2026, el DT reclamó refuerzos que no llegaron y el plantel acumuló un rendimiento irregular que generó malestar entre los socios. El equipo comenzó el año con tres derrotas consecutivas y, aunque luego encadenó seis partidos sin perder, el juego no convenció a nadie en Avellaneda. La falta de poder ofensivo y la ausencia de creatividad colectiva fueron las principales críticas al equipo.
La dirigencia, en tanto, optó por el silencio público. Sin embargo, a través de periodistas y medios afines, dejó trascender que espera una renuncia de Costas antes que tomar la decisión de desvincularlo. El DT, por su parte, tiene contrato vigente hasta 2028 —renovado en diciembre de 2025— y no está dispuesto a irse por las suyas.
«El entrenador no tiene pensado renunciar, pase lo que pase», indicaron fuentes cercanas al cuerpo técnico a la Agencia Noticias Argentinas.
Gustavo Costas llegó a Racing por tercera vez en 2024 y en su primer ciclo ganó la Copa Sudamericana —cortando una sequía internacional de más de 30 años—, llegó a semifinales de la Copa Libertadores 2025 y disputó la final del Torneo Clausura de ese año. Su renovación hasta 2028 fue presentada por la propia dirigencia como una señal de continuidad del proyecto.
Diego Milito, ex ídolo del club y presidente desde 2024, asumió con promesas de dar un salto de calidad. Sin embargo, el mercado de pases de 2026 dejó en evidencia tensiones entre lo que el DT pedía y lo que la Secretaría Técnica trajo. Nombres como Agustín Almendra —que salió rumbo al fútbol mexicano— y contratos pesados como el de Matías Zaracho, sin continuidad por lesiones, siguieron siendo un dolor de cabeza para las finanzas del club.
En el último partido de local ante Barracas Central, la gente ya había explotado en el Cilindro, apuntando tanto contra los jugadores como contra la dirigencia. La intervención de este domingo en la calle intensificó esa presión.
La hinchada dejó claro en qué bando está: con Costas.
Racing necesita los tres puntos
El partido ante Huracán este domingo en Avellaneda es una bisagra. Racing necesita los tres puntos para asegurar su lugar entre los clasificados a los playoffs del Torneo Apertura 2026. Una derrota o un empate complicarían seriamente la situación deportiva y, por ende, alimentarían la posibilidad de que la dirigencia presione aún más al cuerpo técnico.
Además, en el horizonte aparece el Mundial de Clubes como otro elemento de la ecuación: la dirigencia parece dispuesta a tolerar el presente con la vista puesta en ese torneo como límite. Si los resultados no acompañan antes de ese certamen, la presión para que Costas dé un paso al costado se incrementará. Lo que está claro es que el entrenador no piensa hacerlo.
Por ahora, son los hinchas quienes tomaron la delantera y pusieron en la calle —literalmente— su posición.