La cuarta Marcha Federal Universitaria desde la asunción de Milei movilizó este martes a estudiantes, docentes e investigadores en decenas de ciudades. El acto central fue en Plaza de Mayo, con concentración desde las 17 y discursos desde las 18. El trasfondo: salarios que cayeron 34,5% en términos reales y más de 10.000 renuncias en el sistema.

El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la Federación Universitaria Argentina (FUA) y el Frente Sindical de las Universidades Nacionales convocaron a la movilización federal con un reclamo central: que el Gobierno de Javier Milei cumpla la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada e insistida en el Congreso tras el veto presidencial. La norma establece una recomposición salarial y una paritaria nacional para los docentes universitarios.
La concentración principal tuvo lugar en Plaza de Mayo, donde desde las primeras horas de la tarde comenzaron a llegar columnas de estudiantes, docentes y no docentes de distintas facultades. En el resto del país, plazas y predios universitarios de decenas de ciudades se convirtieron en puntos de encuentro. La magnitud de la convocatoria superó las expectativas de los organizadores.
Qué pasó este martes en las universidades

Antes de la marcha, la Gendarmería Nacional desplegó vehículos hidrantes y camionetas sobre la avenida Rivadavia, frente al anexo del Congreso. Sin embargo, la movilización transcurrió sin incidentes. Hacia el mediodía, Plaza de Mayo ya lucía vallada con un operativo de seguridad sobre sus alrededores.
El rector de la UBA, Ricardo Gelpi, fue uno de los que anticipó la jornada con palabras de máxima gravedad. Aseguró en declaracionesdijo que la institución podría seguir funcionando «unos meses más, no años», y describió una «fuga» de personal académico que ya impacta sobre la continuidad de clases. El presidente del CIN, Franco Bartolacci, fue aún más directo: afirmó que la universidad pública argentina nunca estuvo «tan cerca del abismo».
«Podemos seguir trabajando unos meses más, no años.» Ricardo Gelpi, rector de la UBA
Los salarios docentes universitarios
Los números que explican la marcha son concretos. Según datos del Instituto Argentina Grande (IAG), un profesor titular con dedicación exclusiva cobró, en el acumulado desde el cambio de gestión, 18,5 millones de pesos menos a precios de abril de 2026. La caída salarial en términos reales desde noviembre de 2023 llega al 34,5%, lo que equivale a haber perdido ocho sueldos completos.
En mayo de 2026, la escala salarial muestra brechas extremas. Un auxiliar de primera con dedicación simple puede percibir entre $212.540 y $265.675 brutos mensuales. Incluso un profesor titular con diez años de antigüedad bajo ese régimen horario apenas supera los $593.000 brutos. La Canasta Básica Total de un hogar tipo en marzo de 2026 fue de $1.434.464.
Un análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) determinó que, con esos salarios base, la gran mayoría de los cargos docentes universitarios queda por debajo de la línea de pobreza. En algunos casos, incluso por debajo de la línea de indigencia, fijada en $658.011.
El presupuesto universitario pasó del 0,72% del PBI en 2023 al 0,47% proyectado para 2026, con una caída real acumulada en transferencias del 45,6%.
El deterioro no es solo salarial.
Según el CIN, más de 10.000 docentes ya dejaron sus cargos como consecuencia directa del desfinanciamiento. Algunos casos ilustran el fenómeno: Nicolás Podzik, docente del CBC de la UBA con dos cargos, trabaja además como chofer de aplicaciones y afirma estar a más de medio millón de pesos por debajo de la canasta básica familiar.
Las universidades que concentran los mayores recortes presupuestarios recientes incluyen a la Nacional de La Plata ($1.043 millones menos en infraestructura), la Nacional de General San Martín, la Nacional de Avellaneda (ambas con $700 millones de corte) y Río Cuarto ($680 millones). Los recortes se concretaron el mismo día de la marcha a través de la Decisión Administrativa 20/2026, que redujo en $78.768 millones los fondos a la Secretaría de Educación.
Cómo sigue el conflicto universitario
El Gobierno, por su parte, no reconoce el carácter legal del reclamo. El subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, argumentó que la Ley de Financiamiento quedó derogada implícitamente al aprobarse el Presupuesto. Por eso, según la Casa Rosada, no pueden ejecutarla. Además, estimaron que la deuda acumulada con las universidades asciende a 2,5 billones de pesos, cifra que definen como inafrontable.
Sin embargo, desde Capital Humano anunciaron una reunión con rectores para los próximos días, con el objetivo de discutir el traspaso de fondos destinados a hospitales universitarios, que hasta ahora se distribuían de manera discrecional.
La Ley de Financiamiento Universitario establecía un aumento salarial del 44% que, de haberse aplicado en noviembre de 2025, habría dejado las remuneraciones apenas un 1,3% por debajo del nivel de igual mes de 2023. En cambio, el escenario actual muestra una brecha que se amplía mes a mes, en paralelo a una inflación proyectada del 27,5% para el cierre de 2026.
La cuarta marcha federal universitaria quedó como señal de que el conflicto no está cerca de resolverse. Por lo tanto, la pregunta es si el Gobierno encontrará alguna salida negociada antes de que el sistema llegue al colapso que sus propias autoridades ya advierten.