Tamara Rudneva acusó a la Justicia de aplicar un trato «inhumano y desproporcionado» contra el ciudadano ruso detenido por presunta trata de personas. El defensor Martín Sarubbi sostuvo que las pericias oficiales desmintieron los elementos centrales de la imputación. La supuesta víctima declaró no serlo.

La causa judicial contra Konstantin Rudnev, ciudadano ruso detenido en Argentina bajo la acusación de trata de personas, volvió al centro de la escena pública tras las declaraciones de su esposa, Tamara Rudneva, y de su abogado defensor, Martín Sarubbi. Ambos cuestionaron con dureza la investigación y denunciaron irregularidades en el trato judicial recibido por el imputado.
«A Konstantin lo están castigando sin una sola prueba real», afirmó Tamara Rudneva en una extensa exposición pública. Señaló que el expediente fue construido sobre acusaciones que, a su entender, las propias pericias oficiales ya desmintieron. Agregó que la situación «ya no tiene lógica jurídica ni humana» y anunció que la familia continuará denunciando las irregularidades del proceso.
La defensa responde
El abogado Sarubbi respaldó los cuestionamientos desde el plano técnico-jurídico. Afirmó que «las acusaciones deben sostenerse con evidencia y no con hipótesis» y señaló que los peritajes oficiales descartaron la existencia de sustancias ilegales, uno de los elementos iniciales de la imputación. Además, precisó que los medicamentos inicialmente sospechados tampoco estaban en poder de Rudnev.
Uno de los puntos más sensibles del caso involucra a la presunta víctima: la mujer señalada por la fiscalía declaró formalmente que no es víctima de nadie, negando coerción, explotación o violencia. Para Sarubbi, ese dato tiene un peso jurídico determinante. «No puede ignorarse el contenido de una declaración judicial formal», sostuvo. En delitos de trata de personas, la existencia de una víctima constituye un elemento esencial del tipo penal.
La defensa asegura que no existen mensajes, instrucciones ni evidencia material que acrediten liderazgo o control de personas por parte de Rudnev.
La detención
Tamara Rudneva también se refirió al episodio ocurrido al momento de la detención de su esposo, cuando Rudnev intentó lesionarse el cuello. Según la esposa, fue «una protesta desesperada contra una detención injusta» y tiene antecedentes históricos entre disidentes rusos. Además, vinculó ese acto con una persecución política que Rudnev habría sufrido previamente en su país de origen.
Sobre las medidas cautelares, Tamara cuestionó el trato diferencial: aseguró que a otras personas involucradas en la causa les devolvieron los documentos y quedaron «prácticamente libres», mientras que a Rudnev se le aplicó «el tratamiento más duro y cruel». Por su parte, Sarubbi indicó que los riesgos procesales atribuidos a su defendido «no fueron acreditados objetivamente» y que ya se abonó la caución económica dispuesta por el tribunal. «No hay elementos concretos que permitan sostener riesgo de fuga», afirmó.
Cómo sigue
Tamara Rudneva también señaló que otra persona reconoció oficialmente haber utilizado datos de Konstantin sin su consentimiento, lo que reencuadraría al imputado como víctima de falsificación de identidad. «Él no falsificó nada, usaron su identidad sin autorización», sostuvo.
Respecto al pasado de Rudnev en Rusia, la esposa reconoció que durante años dictó seminarios y actividades de carácter espiritual, aunque aclaró que toda esa actividad cesó antes de 2010. Señaló que gran parte de las fotografías difundidas son antiguas y fueron utilizadas fuera de contexto. Asimismo, cuestionó la narrativa construida en medios rusos, a los que describió como afines a estructuras estatales.
La defensa reclama el cierre del expediente y trabaja para conseguir la libertad de Rudnev. Sarubbi subrayó que «la prolongación de medidas restrictivas sin evidencia suficiente afecta principios básicos del proceso penal». La resolución final depende del tribunal a cargo de la causa.