La Fuerza Aérea Argentina desprogramó de manera definitiva los aviones A-4AR Fightinghawk, poniendo fin a casi seis décadas de operación de un sistema que fue central en la defensa aérea del país. La decisión se enmarca en el proceso de modernización de la flota y en la incorporación progresiva de los F-16, que ya comenzaron a operar con pilotos argentinos en capacitación.
El retiro de estas aeronaves llega poco después de un accidente aéreo que derivó en la muerte del capitán Mauro Testa Larrosa. A partir de ahora, los recursos logísticos y operativos serán redirigidos hacia el nuevo sistema de armas, con el objetivo de completar la transición entre 2027 y 2029.
Durante décadas, los A-4AR tuvieron un rol clave dentro de la Fuerza Aérea. Sus primeras versiones fueron incorporadas en 1966, con aeronaves de origen estadounidense, y más tarde se sumaron distintas variantes que participaron en operaciones relevantes, incluido el conflicto de Malvinas.
Especialistas del área señalan que el retiro responde principalmente a dificultades de mantenimiento, obsolescencia tecnológica y limitaciones logísticas. “Ya llevaba varios años sin volar de manera regular, pero ha sido un avión histórico dentro de la Fuerza Aérea. Se desprogramó por la dificultad de sostenerlo”, explicó el analista Andrei Serbin Pont.
La modernización de la flota aérea comenzó a acelerarse tras la Guerra de Malvinas, cuando la Argentina enfrentó la necesidad de actualizar sus sistemas de defensa. En ese contexto se evaluaron distintas alternativas, mientras que los A-4 fueron sometidos a modernizaciones parciales que extendieron su vida útil, aunque sin lograr una actualización completa de sus capacidades.
Con el paso del tiempo, la falta de soporte logístico y de incorporación plena de sistemas de armas modernos limitó su rendimiento operativo. Aun así, los A-4AR continuaron en servicio durante años como principal sistema de combate aéreo, especialmente tras la baja de los Mirage III en 2015.
En el nuevo esquema de defensa, los F-16 serán el núcleo de la capacidad de combate de la Fuerza Aérea. Según fuentes del sector, pilotos argentinos ya se encuentran realizando entrenamientos en Estados Unidos y completaron sus primeros vuelos en estas aeronaves.
La transición hacia el nuevo sistema prevé la entrega progresiva de unidades y la plena operatividad de los F-16 hacia finales de la década, lo que marcará el cierre definitivo de la era de los A-4AR en la aviación militar argentina.