Lunes 24 de agosto de 2026
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Mario Fera: “La reforma laboral redujo fuertemente los costos de despido”

8 min de lectura

El juez de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo analizó los principales cambios introducidos por la Ley de Modernización Laboral, el futuro de la Justicia laboral y el impacto de la inteligencia artificial en el empleo. También cuestionó la idea de una “industria del juicio” y defendió el rol de los sindicatos.

El juez de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo Mario Fera consideró que la reforma laboral impulsada por el Gobierno produjo modificaciones profundas en el sistema argentino y advirtió que uno de sus principales efectos fue una reducción significativa de los costos asociados al despido.

En una nueva entrevista del ciclo Sr. Juez, Fera repasó los cambios introducidos por la Ley de Modernización Laboral 27.802 y la Ley de Bases, además de analizar los desafíos que plantean la inteligencia artificial, la informalidad laboral y la transformación de la Justicia del Trabajo.

La llamada Ley de Modernización y la llamada Ley de Bases redujeron fuertemente los costos del despido porque bajaron todas las indemnizaciones agravadas que venían vigentes desde décadas en Argentina”, sostuvo.

Según explicó, esto implica que actualmente resulta “mucho más barato, en términos económicos concretos”, para un empleador despedir sin justa causa a un trabajador.

Cambios en la negociación laboral

Fera también puso el foco en uno de los aspectos que considera novedosos de la reforma: la posibilidad de establecer determinadas modificaciones dentro del contrato de trabajo mediante acuerdos individuales.

Entre los aspectos que pueden ser objeto de negociación mencionó los horarios, las vacaciones y la jornada laboral.

El juez señaló que se trata de una cuestión “sensible y delicada”, porque el derecho laboral argentino se construyó históricamente sobre la idea de que existe una desigualdad entre empleador y trabajador a la hora de negociar.

“La esencia por la cual nació el derecho del trabajo como rama autónoma es el estado de vulnerabilidad negocial”, explicó.

A su criterio, la nueva legislación intenta otorgar mayor autonomía al trabajador para adaptar determinadas condiciones laborales a las nuevas formas de organización del empleo. Sin embargo, advirtió que esa flexibilidad también puede convertirse en “un arma de doble filo” y generar situaciones de abuso.

El desafío, sostuvo, será encontrar un equilibrio entre la protección de los trabajadores y las nuevas necesidades de organización del trabajo.

El futuro del trabajo frente a la inteligencia artificial

Uno de los ejes de la entrevista fue el impacto de la tecnología y, particularmente, de la inteligencia artificial.

Fera sostuvo que ninguna sociedad está completamente preparada para afrontar la velocidad con la que avanza esta tecnología y consideró que uno de los principales desafíos será garantizar que el ser humano mantenga el control sobre las herramientas tecnológicas.

En ese sentido, destacó la encíclica Magnifica Humanitas, atribuida al papa León XIV, como un documento que plantea una reflexión sobre el lugar de la persona frente al desarrollo tecnológico.

Para el magistrado, la inteligencia artificial puede generar enormes beneficios, pero también plantea riesgos si las herramientas tecnológicas dejan de ser consideradas medios y pasan a convertirse en fines.

También vinculó esta discusión con la necesidad de desarrollar políticas educativas y laborales que permitan capacitar a quienes podrían quedar excluidos por los cambios tecnológicos.

“Me preocupan los colectivos excluidos”, señaló, y puso especial énfasis en la necesidad de reducir el desempleo, el subempleo y el trabajo informal.

Fera rechazó la idea de una “industria del juicio”

El juez también fue contundente al referirse a una de las expresiones más utilizadas en las discusiones sobre el sistema laboral argentino.

No, de ninguna manera”, respondió cuando fue consultado sobre la existencia de una supuesta “industria del juicio”.

Fera reconoció que existen abusos y reclamos que no deberían llegar a los tribunales, pero consideró que esos casos no permiten hablar de una industria organizada del litigio.

En ese sentido, sostuvo que el sistema judicial cuenta con mecanismos para detectar y sancionar situaciones abusivas, como la presentación de reclamos repetidos por una misma causa en diferentes jurisdicciones.

A su entender, parte de la elevada litigiosidad también está relacionada con la propia legislación y con los vacíos o problemas interpretativos que generan determinadas normas.

Más conciliación y menos litigios

Frente al nivel de conflictividad laboral, Fera se manifestó como un defensor de los mecanismos de conciliación y resolución alternativa de conflictos antes de llegar a una instancia judicial.

Consideró necesario profesionalizar y fortalecer los sistemas de conciliación laboral existentes en Argentina para reducir la cantidad de casos que terminan en los tribunales.

También apuntó contra lo que definió como una “cultura adversarial” en la formación de los abogados argentinos.

Según explicó, las facultades de Derecho deberían otorgar mayor importancia a herramientas de negociación, conciliación y conocimientos interdisciplinarios que permitan comprender los componentes psicológicos y económicos de los conflictos.

“La solución que las partes pueden darse a un conflicto es mejor incluso que la que le puede dar el sistema judicial”, afirmó.

La transformación de la Justicia Laboral porteña

Otro de los temas centrales fue el proceso de creación de una Justicia Laboral propia de la Ciudad de Buenos Aires.

Fera explicó que actualmente los conflictos laborales que se producen en la Capital Federal continúan bajo la competencia de la Justicia Nacional del Trabajo. Sin embargo, la Ley 27.802 contempla la transferencia de competencias y la creación de nuevos tribunales laborales porteños.

El proceso implicará una etapa de transición durante la cual convivirán ambas estructuras judiciales.

El magistrado advirtió que la nueva Justicia Laboral de la Ciudad tendrá inicialmente una estructura mucho menor: mientras la Justicia Nacional del Trabajo cuenta actualmente con 80 juzgados y 10 salas, el esquema porteño fue creado con 10 juzgados y 2 salas.

Para Fera, esto plantea un desafío institucional importante, especialmente porque Buenos Aires concentra una parte significativa de la conflictividad laboral y la radicación de grandes empresas.

También cuestionó que los conflictos colectivos puedan quedar bajo la órbita del fuero Contencioso Administrativo Federal y planteó que la Justicia Nacional del Trabajo podría conservar un papel relevante en cuestiones colectivas e interjurisdiccionales.

El rol de los sindicatos

Fera defendió además la importancia de las organizaciones sindicales y consideró que continúan teniendo un papel esencial en el mundo laboral.

Afirmó que un trabajador individualmente puede encontrarse en una posición de debilidad frente a su empleador, mientras que la representación colectiva permite defender intereses comunes.

En ese contexto, pidió distinguir entre el valor de las instituciones sindicales y las conductas particulares de algunos dirigentes.

Para el juez, los posibles abusos no deberían llevar a deslegitimar la institución sindical en su conjunto.

Cuarenta años en la Justicia

Fera lleva casi cuatro décadas vinculado al Poder Judicial y veinte años como juez de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. Antes había desempeñado funciones en la Corte Suprema y en distintos cargos de la Justicia Nacional del Trabajo.

A lo largo de su carrera, identificó dos grandes transformaciones del mundo laboral argentino: el impacto creciente de la tecnología y una mayor visibilización de las situaciones de discriminación.

Para el magistrado, el gran desafío hacia el futuro será lograr una mayor inclusión laboral y acompañar los cambios tecnológicos con políticas educativas.

También consideró necesario avanzar hacia una Justicia más rápida. Según señaló, la conflictividad judicial suele reflejar la conflictividad social y existe una deuda pendiente para ofrecer respuestas en tiempos más breves.

Una mirada personal sobre su profesión

Durante la entrevista, Fera también habló de su vida fuera de los tribunales. Contó que realiza terapia desde hace años y consideró que trabajar sobre su propia salud emocional contribuye a desempeñar mejor su función judicial.

También reveló que comenzó a jugar al tenis y que busca dedicar más tiempo a la familia, los amigos y la lectura.

Su otra pasión es el fútbol: es socio e hincha de Independiente, club al que suele ir a ver jugar.

Después de cuarenta años de carrera, Fera sostiene que la función judicial continúa teniendo para él un fuerte componente vocacional: la posibilidad, según sus propias palabras, de devolver a la sociedad parte de lo que recibió y contribuir desde su lugar a una distribución más justa de los bienes.

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