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El balón Adidas Azteca utilizado en el histórico Argentina-Inglaterra de México 1986 fue vendido en Dallas por Heritage Auctions. La expectativa inicial era que alcanzara los USD 10 millones.
La pelota con la que Diego Maradona marcó dos de los goles más recordados de la historia del fútbol fue vendida por una cifra millonaria. El balón Adidas Azteca utilizado durante el partido entre Argentina e Inglaterra, por los cuartos de final del Mundial de México 1986, alcanzó los USD 3,35 millones en una subasta realizada por la casa estadounidense Heritage Auctions.
El valor quedó muy por debajo de las expectativas iniciales, que apuntaban a una cifra cercana a los USD 10 millones. La puja había comenzado en USD 2,5 millones.
El objeto tiene un valor histórico excepcional: fue la pelota utilizada en el encuentro disputado el 22 de junio de 1986 en el Estadio Azteca, donde Maradona convirtió primero el polémico gol conocido como la Mano de Dios y, apenas cuatro minutos después, el denominado Gol del Siglo.
La historia detrás de la pelota
El balón permaneció durante décadas en poder del árbitro tunecino Ali Bennaceur, encargado de dirigir aquel partido.
Según la documentación presentada por Heritage Auctions, el reglamento de la FIFA de aquella época establecía que el árbitro principal podía conservar la pelota utilizada durante el encuentro. Bennaceur tomó el balón inmediatamente después del partido y pidió a los otros árbitros que lo acompañaron que lo firmaran como testigos de su importancia.
La pieza permaneció en Túnez durante más de tres décadas antes de llegar al mercado de subastas.
El lote incluyó además certificados de autenticidad, fotografías y una carta firmada por Bennaceur, quien confirmó que se trataba de la pelota utilizada durante el histórico encuentro.
La casa de subastas llegó a describirla como “potencialmente el balón más famoso de la historia de cualquier deporte”.
Los dos goles que cambiaron la historia
La pelota quedó asociada para siempre con una de las actuaciones individuales más recordadas de un Mundial.
A los seis minutos del segundo tiempo, Maradona saltó para disputar una pelota con el arquero inglés Peter Shilton y la desvió con su mano izquierda hacia el arco. El árbitro validó el tanto al no advertir la infracción.
Cuatro minutos después llegó la jugada que quedó inmortalizada como el Gol del Siglo.
Maradona recibió la pelota en su propio campo, inició una carrera de aproximadamente 70 metros y dejó atrás a seis jugadores ingleses antes de superar a Shilton y marcar el segundo gol argentino.
Argentina terminó imponiéndose 2-1, avanzó a semifinales y posteriormente conquistó el Mundial de México, consiguiendo el segundo título mundial de su historia.
Una pieza que no superó el récord de la camiseta de Maradona
La cifra alcanzada por la pelota quedó lejos del récord establecido por otro objeto relacionado con aquel mismo partido.
En 2022, la camiseta que Maradona utilizó frente a Inglaterra fue subastada por aproximadamente USD 9,3 millones, convirtiéndose entonces en una de las piezas deportivas más valiosas de la historia.
Sin embargo, ese récord fue superado posteriormente por una tarjeta de béisbol de Mickey Mantle, que alcanzó los USD 12,6 millones.
En el mercado de objetos deportivos, también existen piezas que superaron ampliamente el valor obtenido por la pelota de México 1986. En 2024, por ejemplo, la pelota con la que Shohei Ohtani conectó su jonrón número 50 fue vendida por USD 4,39 millones.
El récord absoluto corresponde a una camiseta utilizada por Babe Ruth durante la Serie Mundial de 1932, que alcanzó los USD 24,12 millones en 2024.
Un objeto que conserva la memoria de una leyenda
Más allá de su valor económico, la pelota subastada representa uno de los episodios centrales de la historia deportiva argentina.
En apenas cuatro minutos, Maradona protagonizó con ese balón dos acciones completamente opuestas: una marcada por la polémica y la picardía, y otra considerada durante años como una de las mayores demostraciones individuales de talento en un Mundial.
La Mano de Dios y el Gol del Siglo quedaron así unidos a una misma pelota, que más de cuatro décadas después de aquella tarde en el Estadio Azteca encontró un nuevo dueño por USD 3,35 millones.

















