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El médico especialista en reproducción asistida Adán Nabel destacó la importancia de informarse y realizar consultas tempranas para conocer las posibilidades reproductivas. También cuestionó las desigualdades en el acceso a tratamientos y la falta de regulación sobre algunas prácticas.
La fertilidad femenina disminuye progresivamente con la edad y el descenso se vuelve más marcado a partir de los 35 años. Así lo explicó el doctor Adán Nabel, especialista en medicina reproductiva, quien remarcó que la edad de la mujer continúa siendo el principal factor a la hora de evaluar las posibilidades de lograr un embarazo.
Durante una entrevista con Infobae en Vivo, el especialista señaló que la medicina reproductiva atravesó una enorme transformación desde el nacimiento de las técnicas de reproducción asistida, en 1978. El avance científico y los cambios sociales modificaron tanto los tratamientos disponibles como el perfil de quienes consultan.
La edad, el factor determinante
Nabel fue contundente al referirse a las posibilidades de embarazo: “La chance verdaderamente depende de una variable fundamental que es la edad de la mujer”.
Según explicó, incluso en parejas jóvenes y saludables la probabilidad de lograr un embarazo en un determinado ciclo no es del 100%. En los tratamientos con óvulos donados, en cambio, la posibilidad de embarazo por embrión puede ubicarse aproximadamente entre el 40% y el 60%, dependiendo de múltiples factores.
El especialista recomendó no esperar a que aparezcan dificultades para consultar. “Cualquier mujer debiera hacer una consulta llegando a los treinta años y ver dónde está parada”, sostuvo.
La evaluación permite conocer la situación reproductiva y, eventualmente, analizar alternativas como la preservación de óvulos.
Una medicina reproductiva con nuevos modelos familiares
El perfil de los pacientes también cambió de manera significativa durante las últimas décadas. Nabel recordó que cuando comenzó a trabajar en la especialidad, en los años 90, atendía principalmente a parejas heterosexuales que buscaban un embarazo después de un período prolongado de relaciones sin protección.
Actualmente, los centros especializados reciben pacientes con búsquedas mucho más diversas: mujeres que desean preservar su fertilidad o ser madres solas, parejas que recurren a fertilización in vitro y personas que necesitan tratamientos con óvulos donados.
La ovodonación representa alrededor del 30% de los tratamientos, aunque el porcentaje puede variar según el centro y las características de los pacientes.
Una ley pionera, pero con desigualdades
El especialista también analizó el marco legal argentino. Consideró que la legislación sobre reproducción asistida, sancionada en 2013, fue pionera y se encuentra alineada con el reconocimiento de la infertilidad como enfermedad.
Sin embargo, cuestionó las diferencias existentes entre quienes cuentan con obra social o prepaga y quienes dependen del sistema público de salud.
Para Nabel, la normativa puede resultar “igualitaria y no equitativa”, porque no todas las personas tienen las mismas posibilidades concretas de acceder a los tratamientos.
También señaló que modificaciones posteriores establecieron límites de edad para la cobertura de determinados tratamientos, una situación que deja fuera a algunas mujeres que buscan acceder a técnicas de reproducción asistida a edades más avanzadas.
Donación de óvulos y subrogación: una regulación pendiente
Otro de los puntos señalados por el especialista fue la ausencia de una regulación integral sobre la donación de gametos y la subrogación de vientre.
En el caso de la donación de óvulos, explicó que existe una recomendación de limitar la cantidad de tratamientos por donante, pero advirtió que no existe un registro unificado que permita controlar de manera integral esas situaciones en todo el país.
Respecto de la gestación por sustitución, consideró necesario establecer reglas claras que contemplen tanto los derechos de las familias como el cuidado y la protección de la persona gestante.
La importancia de consultar antes
Más allá de los avances tecnológicos, Nabel insistió en que la información continúa siendo una herramienta fundamental para tomar decisiones reproductivas.
Además de la edad, recomendó mantener hábitos saludables, evitar el consumo de tabaco y drogas, moderar el alcohol, cuidar el peso y mantener un buen descanso.
Sin embargo, aclaró que ninguno de estos factores reemplaza el impacto que tiene la edad sobre la fertilidad femenina.
El especialista también llamó a evitar comentarios como “relajate que vas a quedar embarazada”, debido a que pueden minimizar el impacto emocional que atraviesan quienes enfrentan problemas de fertilidad.
El desafío, según planteó, es que las personas puedan acceder a información confiable con anticipación y contar con herramientas para decidir cuándo y cómo formar una familia.
















