Lunes 24 de agosto de 2026
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Una pareja de trabajadores sexuales cuenta cómo es su vida: cuánto cobra por hora, qué límites pone y por qué decidió cambiar de rumbo

4 min de lectura

Mile y Francis llevan cuatro años juntos y comparten también una actividad laboral poco convencional. Se conocieron cuando él, que entonces trabajaba como fotógrafo, la contactó para realizar una sesión de fotos. Con el tiempo comenzaron a trabajar juntos como escorts y hoy muestran parte de esa experiencia en redes sociales.

Mile había trabajado en una heladería antes de ingresar al rubro. Según contó, su primera experiencia fue en una despedida de soltero en Pilar. Asegura que aquella noche ganó en pocas horas lo que anteriormente cobraba en un mes y que sintió que podía volver a proyectar su vida económicamente.

Francis, por su parte, comenzó ofreciendo servicios como escort y inicialmente esperaba recibir mujeres como clientes. Sin embargo, la mayoría de los contactos fueron hombres. Después de rechazar propuestas durante varias semanas, decidió aceptar un encuentro y posteriormente incorporó el trabajo sexual a su actividad.

Cuánto cobran y cómo trabajan

Actualmente, Francis cobra $180.000 por hora, más una seña de $20.000. Para encuentros prolongados, los valores pueden llegar a varios millones de pesos.

La pareja asegura que tiene entre 10 y 15 clientes mensuales cada uno, entre personas que ya conocen y nuevos contactos. También realizan contenido audiovisual de manera privada, con valores que, según relataron, oscilan entre $80.000 y $200.000.

Una particularidad de su propuesta en redes sociales son los videos registrados con anteojos inteligentes. Las imágenes muestran aspectos previos y posteriores a los encuentros —como llegadas, ascensores, conversaciones y despedidas—, pero aseguran que ocultan los rostros de los clientes.

Una relación que también cambió con el trabajo

Cuando comenzaron a salir, ambos acordaron mantener una relación abierta. Con el paso del tiempo, sin embargo, aparecieron celos y decidieron modificar ese acuerdo.

Hoy, además de ser pareja, conviven y se acompañan en los trabajos. Mile explicó que intentó separar cada vez más el aspecto laboral de su vida íntima.

En los últimos meses también modificó el tipo de servicios que ofrece. Dejó de recibir determinadas prácticas sexuales y se concentró principalmente en BDSM y dominación, una decisión que tomó después de sentir que el trabajo estaba afectando su deseo y su vida personal.

Regalos, viajes y situaciones inesperadas

Entre las historias que contaron aparece la de un cliente de 60 años que visitó a Mile semanalmente durante más de un año. Le hacía regalos y, cuando supo que ella viajaría a Brasil junto con su familia, llegó a comprar los pasajes y alquilar una vivienda en Río de Janeiro para el grupo.

La relación terminó cuando el hombre manifestó que necesitaba mayor cercanía afectiva y Mile no estaba dispuesta a modificar sus límites.

La pareja también relató situaciones más insólitas, como clientes que los contratan simplemente para conversar o encuentros que terminan abruptamente. En una ocasión, Mile contó que un hombre se retiró con la excusa de buscar su billetera y nunca regresó.

El futuro fuera del trabajo sexual

Mile busca construir una alternativa laboral para el futuro. Es personal trainer, da clases de entrenamiento funcional y musculación y aspira a tener su propio gimnasio. Su objetivo es abandonar el trabajo sexual antes de los 50 años.

Francis, en cambio, asegura que pretende continuar mientras pueda y también quiere desarrollar proyectos vinculados con la fotografía y el streaming.

A través de sus redes, ambos intentan mostrar una faceta cotidiana de su actividad y romper con algunos prejuicios. Su contenido se centra especialmente en lo que ocurre alrededor de los encuentros y en la vida que construyeron juntos como pareja y familia.

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