Una de las 20 personas imputadas en la causa judicial que investiga a Konstantin Rudnev por presunta trata de personas rompió el silencio. Vera Zhidkova, docente de profesión, denunció haber sido sometida a presiones sistemáticas durante el proceso, haber recibido amenazas de cárcel y violencia física, y aseguró que nunca existieron pruebas concretas en su contra. Su testimonio se suma a las críticas que ya habían manifestado otros acusados en el expediente.

Zhidkova llegó a Argentina antes de las fiestas de fin de año con la intención de pasar unas vacaciones. “Vine a descansar, nada más”, sostuvo en una entrevista publicada por Puro Contenido. Su vida, según relató, siempre estuvo ligada a la docencia, una actividad que requiere controles legales y financieros constantes. Por eso, consideró absurdo estar imputada en una causa por trata de personas.
“Toda mi vida trabajé en la educación de niños y nunca estuve en ninguna organización ilegal”, afirmó la mujer. Desde ese punto, cuestionó de manera frontal la acusación en su contra. Además, remarcó que, tras la retención de su pasaporte, quedó completamente dependiente de la ayuda de sus hijos para sobrevivir. “Hoy me sostienen económicamente mis hijos”, agregó.
- Vera Zhidkova es docente y una de las 20 personas imputadas en la causa Rudnev.
- Denunció que las autoridades la obligaron a firmar documentos en blanco bajo amenazas.
- Afirmó que las defensoras públicas le recomendaron declararse víctima para tener una salida legal.
- Sostuvo que nunca existieron pruebas concretas en su contra y que la acusación se basa en su nacionalidad rusa.
- La causa tiene 20 imputados y una sola víctima que declaró no ser víctima de trata.
Amenazas y firmas en blanco
Uno de los tramos más impactantes de la entrevista tiene que ver con su detención. Zhidkova relató que las autoridades la presionaron directamente y la sometieron a un clima de intimidación constante. “Me obligaban a firmar documentos en blanco”, afirmó. Según su testimonio, esos papeles no tenían contenido y se los imponían bajo amenazas explícitas.
Las amenazas fueron directas y en un contexto de incomunicación total. Sin asesoramiento legal inmediato y sin entender completamente lo que estaba ocurriendo, la docente aseguró que las autoridades se ensañaron con ella.
“Me decían que me iban a poner esposas, que iba a ir a la cárcel y que podía sufrir daño físico”, sostuvo. Además, denunció que no se le permitió ejercer su defensa. “No me dejaban explicar nada”, afirmó. Incluso relató que los documentos que intentaba rechazar eran reemplazados constantemente. “Rompían los papeles y traían otros nuevos para que firme”, explicó.
La causa contra Konstantin Rudnev y otras 20 personas se originó a partir de una denuncia en un hospital de Bariloche. La fiscalía sostiene que el grupo operaba como una red de trata. Sin embargo, los imputados y la propia víctima señalada por la acusación negaron esa hipótesis. La defensa logró recientemente que Rudnev obtuviera la prisión domiciliaria con tobillera electrónica y una fianza de 30 millones de pesos.
“Nos dijeron que era mejor que nos reconozcamos como víctimas”
Zhidkova también apuntó contra la intervención de las defensoras públicas. Según su testimonio, le sugirieron una salida concreta y poco convencional. “Nos dijeron que era mejor que nos reconozcamos como víctimas”, afirmó. Esta recomendación, según dijo, fue directa y se dio en el lugar de detención.
Para la imputada, esto representa una contradicción fuerte que no está dispuesta a aceptar. Porque implicaría admitir una situación que, según sostiene, nunca existió. “Nunca fui víctima de nada”, remarcó. Esta línea coincide con otros testimonios dentro de la causa, donde la principal damnificada por la acusación también declaró no haber sido víctima de trata.
“No escuché ni un solo argumento en mi contra”
Uno de los ejes centrales del testimonio es la falta de evidencia. Zhidkova fue categórica respecto a la debilidad del expediente. “No escuché ni un solo argumento en mi contra”, afirmó. Esta frase resume su percepción de un proceso que, a más de un año de investigación, no logró producir pruebas concretas.
La docente también recordó una audiencia clave en la que un juez escuchó a los acusados. “Un juez nos escuchó y dijo que no había fundamentos”, relató. Según explicó, esa fue la única instancia donde pudo hablar y donde sintió que se evaluó realmente la situación. “Esa es la única decisión con la que estoy de acuerdo”, agregó.
Sin embargo, esa resolución no se sostuvo. La imputada denunció que el proceso continuó sin cambios y sin nuevas pruebas que justificaran mantener la acusación. Esto, según dijo, refuerza la idea de arbitrariedad por parte de la fiscalía.
Nacionalidad y discriminación
Zhidkova también planteó otro punto polémico que atraviesa toda la causa. “Lo único que tenemos en común es que somos rusos”, afirmó. Para ella, la nacionalidad es un factor que influyó negativamente en la investigación y que se utilizó como elemento de sospecha.
En el cierre de la entrevista, la docente dejó un mensaje claro para la Justicia. “Le pido al juez que escuche los hechos y la verdad”, afirmó. Su pedido apunta a una revisión profunda del caso y a una evaluación basada en pruebas concretas, no en prejuicios o generalizaciones.
La causa contra Rudnev y los otros 20 imputados continúa su curso. La fiscalía aún no produjo las pruebas que justifiquen mantener la acusación, mientras que la defensa logró avances significativos, como la prisión domiciliaria para el principal acusado. Los imputados recuperaron sus pasaportes y solo deben presentarse cada 15 días ante la Justicia.
El testimonio de Vera Zhidkova se suma a las críticas de otros imputados que cuestionan la solidez de la causa Rudnev. La docente denunció presiones, amenazas y falta absoluta de pruebas. La fiscalía, por su parte, insiste en que hay elementos para sostener la acusación. El expediente, sin embargo, acumula cada vez más voces que lo ponen en duda.