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miércoles, septiembre 28, 2022

Perder para ganar

Para leer

Por Raimi Rios

 

Suena fácil, incluso sencillo, pero no lo es. Hay que estar dispuestos a perder algo para ganar algo mejor. Tienes que estar dispuesto a perder aquello por lo que tanto trabajaste o amaste, para ganar algo nuevo, diferente y mejor.

Claro que vas a sufrir, y por supuesto vas a llorar por la pérdida, pero ¿qué vale más? Supondrá un tiempo en silencio, haciendo una limpieza interior para poder salir a la luz, para poder darle a tu vida otra oportunidad y tratar de vivir en forma tranquila, muchos por miedo a la soledad o por miedo de comenzar de nuevo acaban aferrándose a los recuerdos.

Todo en la vida tiene un esfuerzo, por eso cuesta soltar y perder. Pero nada en esta vida nos pertenece, ni siquiera nuestra propia vida, todo es prestado, nada es eterno por eso te invito hoy a hacer esta reflexión: muchas veces debemos perder para levantarnos y ganar de nuevo.

 

ALGUNOS TIPOS DE PÉRDIDAS

Pérdidas ligadas al desarrollo: relacionadas al propio ciclo vital, como por ejemplo las etapas del crecimiento (pérdida de la niñez para ganar la adolescencia o pérdida de la adolescencia para entrar en la adultez).

Pérdida del país y tradiciones culturales: en el caso de emigrantes para ganar conocer algunas nuevas.

Pérdida de objetos: externos y bienes materiales, del trabajo, de estatus, de roles sociales, situación económica, pertenencias…

Pérdidas emocionales: como pueden ser vínculos afectivos: pérdidas de amistades, familia, rupturas de pareja…

Pérdidas de aspectos de sí mismo: como por ejemplo pérdida de salud, tanto pérdidas físicas como amputaciones, capacidades sensoriales, cognitivas, motoras, estados terminales…, como psicológicas, por ejemplo, la autoestima, o valores, ideales, ilusiones, etc.

Muerte o enfermedad: de un ser querido

 

La pérdida te va a traer dolor, rabia, tristeza, pero, aunque sean experiencias duras, son sanas y necesarias. Cuanto antes se pase el duelo, antes empezará la fase de rehabilitación y adaptación. La intensidad, la duración y las características de este duelo dependen de la pérdida y de nuestra disposición a ser conscientes de que estamos viviendo un proceso de duelo.

Por eso, no debemos ignorar las pérdidas. Ahí están, siempre estarán porque la vida es un constante cambio, con constantes perdidas y constantes ganancias.

EL VALOR DE LA PÉRDIDA

No siempre es positivo perder, ni mucho menos, a nadie le gusta perder, pero debemos esforzarnos por encontrar las cosas positivas que nos proporciona la pérdida, las oportunidades que se nos abren por cada pérdida que sufrimos.

Si, aunque no lo creas los duelos por muy dolorosos y complicados de llevar, pueden ser oportunidades excepcionales para nuestro crecimiento personal y realización, siempre y cuando seamos capaces de afrontarlos y de integrar la pérdida.

La persona sana es aquella que no intenta escapar del dolor, sino que sabiendo lo que ocurrirá intenta saberlo manejar. Saber perder es darse la oportunidad de ganar.

¿Cómo era tu vida antes que llegase esa pérdida? ¿Dónde quedó esa persona que eras antes, con sueños de éxito y proyectos realizados? ¿Dónde está esa persona luchadora que más de alguna vez fue modelo a seguir para otras personas? ¿Qué fue de aquella persona con propósito y visión que una vez fuiste?.

Hoy es el día, ¡Volvé a creer en vos! en tu capacidad de amar y progresar en lo que te propongas. Volvé a pensar que, si quieres trabajar en algo, podrás hacerlo. Volvé a ser una persona segura de sí misma, como lo has sido en el pasado, más que ahora, antes de que llegara ese momento que te acabó anulando por completo.

Soltá, y volvé a vivir. Hay que perder para ganar, porque dentro de esa “pérdida” volverás a renacer.

 

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