5 min de lectura
Especialistas en nutrición explican cuál es una cantidad razonable, por qué no conviene descartar la yema y cómo influye el resto de la alimentación en la salud cardiovascular
El huevo es uno de los alimentos más completos y versátiles de la alimentación cotidiana. Aporta proteínas, vitaminas y minerales, pero durante años estuvo asociado a una advertencia: su contenido de colesterol. Esa preocupación llevó a muchas personas a limitar su consumo o incluso a evitarlo.
Sin embargo, especialistas en nutrición sostienen que, para la mayoría de los adultos sanos, comer hasta un huevo por día puede formar parte de una alimentación saludable.
La dietista registrada Johannah Katz señaló que siete huevos por semana —equivalentes a uno por día— representan una referencia razonable para la mayoría de los adultos saludables. La recomendación se basa en las pautas de la American Heart Association, que indican que las personas sanas pueden incluir hasta un huevo entero diario dentro de un patrón de alimentación cardiosaludable.
En el caso de los adultos mayores con niveles normales de colesterol, el consumo podría ser incluso mayor, según las recomendaciones citadas por la especialista.
El colesterol del huevo no es el único factor que importa
Uno de los principales mitos relacionados con este alimento es que el colesterol que contiene eleva directamente el colesterol en sangre. La dietista Theresa DeLorenzo, profesora adjunta en Russell Sage College y SUNY Oneonta, explicó que el vínculo no es tan directo.
Según la especialista, el impacto sobre el colesterol LDL —conocido como “colesterol malo”— depende en gran medida del patrón general de alimentación y, especialmente, del consumo de grasas saturadas presentes en alimentos como la manteca, algunos quesos y las carnes rojas.
En ese sentido, investigaciones recientes citadas por la revista Parade encontraron que el consumo de huevos no necesariamente se relaciona con mayores niveles de colesterol LDL cuando la alimentación general es rica en fibra y baja en grasas saturadas.
Otro estudio publicado en 2025 también vinculó el consumo de huevos con niveles más bajos de LDL en comparación con dietas que excluían completamente este alimento. Los investigadores señalaron que el contexto general de la alimentación era un factor determinante.
Por qué no conviene descartar la yema
La yema suele ser la primera parte del huevo que algunas personas eliminan para reducir el consumo de colesterol. Sin embargo, las especialistas consultadas coincidieron en que, para la mayoría de las personas, consumir el huevo completo permite aprovechar mejor sus nutrientes.
“No tires la yema”, recomendó DeLorenzo, quien explicó que allí se encuentran nutrientes importantes como la luteína, un antioxidante asociado a la salud ocular.
Katz también destacó el aporte de colina, un nutriente relacionado con la función cerebral y muscular. Además, el huevo contiene vitamina B12, vitamina D, selenio y otros nutrientes que contribuyen a una alimentación variada.
Las claras, de todos modos, pueden ser una alternativa útil para quienes buscan sumar proteínas sin incorporar grasa ni calorías adicionales. Sin embargo, las especialistas remarcaron que no son nutricionalmente equivalentes al huevo entero.
Una opción intermedia consiste en combinar un huevo entero con las claras de otros dos. De esta manera, se puede aumentar el aporte de proteínas sin dejar de incorporar los nutrientes presentes en la yema.
¿Cuántos huevos por semana se pueden comer?
Como referencia general, un huevo por día —hasta siete por semana— es una cantidad considerada razonable para la mayoría de los adultos saludables.
Eso no significa que el consumo deba ser estrictamente de un huevo diario. La cantidad puede distribuirse de distintas maneras a lo largo de la semana. Por ejemplo, una persona podría comer dos huevos en el desayuno algunos días y no consumirlos en otras comidas.
El problema aparece cuando el consumo es excesivo y sostenido, especialmente si desplaza otros alimentos nutritivos. Katz recomendó revisar la alimentación cuando una persona consume más de dos huevos por día todos los días.
Además, quienes tienen colesterol alto, diabetes tipo 2, obesidad o un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular deberían prestar especial atención a la cantidad de huevos y, sobre todo, al consumo total de grasas saturadas. En estos casos, las necesidades pueden variar y es recomendable consultar con un profesional de la salud.
Con qué conviene acompañar los huevos
El impacto del consumo de huevos también depende de los alimentos que forman parte de la misma comida.
Para lograr un plato más equilibrado, los especialistas recomiendan acompañarlos con verduras, palta, porotos, frutas o tostadas integrales. En cambio, una alimentación basada habitualmente en huevos junto con carnes procesadas, frituras y carbohidratos refinados puede tener un impacto menos favorable sobre la salud cardiovascular.
La conclusión de los especialistas es que el huevo puede formar parte de una alimentación saludable durante la mayor parte de la semana. La clave está en observar el patrón general de alimentación, priorizar la variedad de nutrientes y moderar el consumo de grasas saturadas.
En otras palabras, para la mayoría de los adultos sanos, hasta siete huevos por semana puede ser una referencia razonable, siempre dentro de una dieta equilibrada y variada.













