Lunes 26 de octubre de 2026
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Cartografía del espanto: Mariana Enriquez teoriza sobre el horror latinoamericano en su nuevo ensayo

5 min de lectura

Mariana Enriquez, una de las figuras más reconocidas y traducidas de las letras hispanoamericanas contemporáneas, amplía su universo creativo con el lanzamiento de su compendio ensayístico titulado Conversación con la oscuridad. Teorías, intuiciones y escritura del miedo, publicado a través del sello Páginas de Espuma. En este trabajo, la escritora argentina aborda una profunda deconstrucción del género que ha marcado su trayectoria, analizando los factores socioculturales, los traumas colectivos y las transformaciones geográficas que delinean los horrores de nuestra era. La pieza no solo examina las mecánicas del espanto moderno, sino que funda una perspectiva estética arraigada en las complejidades históricas del sur del continente americano. El abordaje del terror en la producción literaria de Enriquez dista de ser un mero recurso de evasión o entretenimiento efectista; constituye, ante todo, un prisma crítico para comprender las fracturas de la sociedad. Desde su irrupción temprana a mediados de los noventa con la novela Bajar es lo peor y la subsiguiente publicación de obras como Cómo desaparecer completamente y Este es el mar, la autora consolidó una narrativa donde la decadencia urbana, la marginalidad y la vulnerabilidad de los cuerpos dialogan íntimamente con lo sobrenatural. En un panorama literario continental que históricamente privilegió el realismo social o la herencia del realismo mágico, la reconfiguración del gótico impulsada por Enriquez, en consonancia con una notable camada de narradoras contemporáneas, ha permitido releer la violencia sistemática, el peso asfixiante de las dictaduras cívico-militares y la incertidumbre del capitalismo contemporáneo a través de apariciones fantasmales, mitos citadinos y pesadillas cotidianas que interpelan la memoria colectiva.

Una anatomía teórica del horror en clave latinoamericana

Estructurado rigurosamente a lo largo de 272 páginas divididas en cinco ejes conceptuales que la escritora define bajo la metáfora orgánica de las vértebras, el volumen explora la tensión entre el plano de la experiencia tangible y la irrupción intempestiva de lo siniestro. La autora postula lo que denomina una teoría situada del espanto, donde el miedo genuino emerge de entornos conocidos, familiares y verificables que sufren una distorsión perturbadora hasta tornarse asfixiantes. El texto transita por fascinaciones que van desde el espiritismo decimonónico, las leyendas populares y la mitología suburbana del conurbano bonaerense hasta los temores tecnocientíficos contemporáneos, la obsolescencia instrumental y el transhumanismo corporativo. De acuerdo con la propia novelista, la concepción artística no parte jamás de dogmas impuestos, sino de intuiciones e impulsos viscerales que luego adquieren espesor crítico durante el ejercicio interpretativo.

«El terror nace del realismo porque parte de algo reconocible, verosímil, que empieza a distorsionarse hasta volverse inquietante, amenazador»

La dimensión sociopolítica cobra un protagonismo medular en esta investigación ensayística. Al trazar un puente ineludible con la crónica periodística y policial, género en el que Enriquez se ha desempeñado activamente a lo largo de décadas, el volumen examina el impacto directo de las desapariciones forzadas, los centros clandestinos de detención y el deterioro socioeconómico como heridas abiertas que reaparecen bajo el ropaje de espectros e invocaciones rituales. Este enfoque consolida una trayectoria que ya alcanzó hitos globales tras la adjudicación del prestigioso Premio Herralde de Novela en 2019 por Nuestra parte de noche, el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso en 2024 y el World Fantasy Award en 2025 concedido a su antología Un lugar soleado para gente sombría. La autora sostiene que el territorio latinoamericano alberga un dolor histórico insoslayable que reconfigura los mitos universales y nutre una sensibilidad gótica singular, nacida de proyectos de futuro truncados por la violencia sistemática y la crisis permanente.

«Después de los años 70, América Latina se convirtió, en mi opinión, en el territorio del sueño no cumplido, del futuro trunco»

Consecuencias estéticas y proyección en la narrativa contemporánea

A largo plazo, Conversación con la oscuridad promete erigirse como un texto de referencia ineludible para los estudios literarios, la academia y la crítica cultural en torno a la narrativa fantástica y oscura de habla hispana. Al formalizar un marco analítico propio, Enriquez no solo valida la potencia discursiva y política del horror frente a los cánones tradicionales que históricamente lo relegaron a una categoría menor, sino que también ofrece un mapa de lectura imprescindible para futuras generaciones de escritores. Su vasta obra traducida a más de veinte idiomas —que incluye hitos insoslayables como Las cosas que perdimos en el fuego, Los peligros de fumar en la cama, la nouvelle Chicos que vuelven y la biografía La hermana menor— encuentra en este tratado un manifiesto reflexivo integral, demostrando que el horror no es una mera fantasía lejana, sino el síntoma más lúcido y desgarrador de las tragedias históricas contemporáneas.

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