El secretario de Defensa Pete Hegseth anunció que un submarino estadounidense atacó al buque de guerra iraní en aguas internacionales del Océano Índico, a 74 kilómetros de la costa de Sri Lanka. Es el primer hundimiento por torpedo de EEUU desde la Segunda Guerra Mundial. La Armada de Sri Lanka rescató 35 tripulantes de los 180 que estaban a bordo.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, fue directo ante la prensa desde el Pentágono: «Ayer, en el Océano Índico, un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní que creía estar seguro en aguas internacionales. En cambio, fue hundido por un torpedo.» El buque era la fragata IRIS Dena, de la Armada de la República Islámica de Irán. Los últimos datos confirmados por autoridades de Sri Lanka indican 87 muertos, más de 100 desaparecidos y apenas 35 sobrevivientes rescatados de los aproximadamente 180 tripulantes que estaban a bordo cuando comenzó a hundirse en la madrugada del miércoles.
El Departamento de Defensa —rebautizado como Departamento de Guerra por la administración Trump— publicó en la red X un video del momento del ataque. El almirante Brad Cooper, comandante del Mando Central de Estados Unidos, precisó que en menos de cien horas desde el inicio de la Operación Furia Épica, las fuerzas aliadas destruyeron diecisiete barcos iraníes y atacaron cerca de dos mil objetivos. «No hay ni un solo barco iraní navegando en el Golfo Arábigo, el Estrecho de Ormuz ni el Golfo de Omán», afirmó Cooper.
Un hito bélico sin precedentes desde 1945
El hundimiento del IRIS Dena no es un episodio más de la escalada militar: es el primer ataque con torpedo de la Armada de Estados Unidos que resulta en el hundimiento de un buque enemigo desde la Segunda Guerra Mundial, hace más de ochenta años. El dato fue subrayado por el propio Pentágono como señal de la magnitud del conflicto en curso.
La fragata pertenecía a la clase Moudge, diseño de desarrollo iraní. Medía 94 metros de eslora, desplazaba entre 1.300 y 1.500 toneladas y estaba equipada con misiles antibuque Qader, misiles superficie-aire, un cañón naval de 76 mm y lanzadores de torpedos. Su sistema de radar podía rastrear hasta 40 objetivos simultáneos. Antes del hundimiento había participado en la Revisión de Flota Internacional 2026 en el puerto indio de Visakhapatnam y se encontraba en tránsito en aguas internacionales cuando fue atacada.
El operativo de rescate y el balance de víctimas
La señal de socorro llegó a las 5.08 hora local del miércoles a la Armada de Sri Lanka. El ministro de Exteriores, Vijitha Herath, confirmó ante el Parlamento que el incidente ocurrió a 74 kilómetros al sur del puerto de Galle, fuera de las aguas territoriales de la isla. Sri Lanka movilizó dos buques y una aeronave. Los 35 sobrevivientes rescatados fueron trasladados al Hospital Universitario Karapitiya en Galle, junto con 30 tripulantes heridos de distinta consideración. La Armada recuperó 87 cuerpos durante las labores de búsqueda, con las cifras todavía en actualización al cierre de esta edición.
El portavoz naval, Buddhika Sampath, precisó que la búsqueda continúa y que «no podemos dar cifras definitivas». El gobierno de Sri Lanka subrayó que actuó conforme a sus obligaciones internacionales de salvamento y evitó posicionarse sobre el conflicto. La oposición en el Parlamento de Colombo sí lo hizo: cuestionó abiertamente si el hundimiento se enmarca en la campaña militar de Estados Unidos e Israel contra Irán. El gobierno respondió con silencio.
El Vaticano se sumó a las voces críticas. El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado y número dos del papa León XIV, advirtió sobre la «erosión del derecho internacional» y el concepto de «guerra preventiva»: «La justicia ha cedido ante la fuerza», declaró. Hasta el cierre de esta edición, Irán no había emitido una confirmación oficial sobre las circunstancias del hundimiento ni sobre el número total de sus bajas.