Qué impacto tendrá en la industria automotriz el fin gradual de las retenciones a las exportaciones anunciado por Milei

La industria automotriz argentina comenzará desde julio un proceso gradual de eliminación de las retenciones a las exportaciones, luego del anuncio realizado por el presidente Javier Milei durante su exposición en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. La medida, largamente reclamada por el sector, reducirá progresivamente la actual alícuota del 4,5% hasta llevarla a cero en junio de 2027.

Aunque todavía faltan precisiones oficiales sobre la implementación definitiva y el esquema quedó atado a la evolución de la recaudación fiscal, en las terminales consideran que se trata de una de las decisiones más relevantes para la competitividad industrial desde el inicio de la gestión libertaria.

El esquema que analiza el Gobierno sería lineal y reduciría el tributo cerca de un 0,37% mensual durante un año. En el sector automotor sostienen que la eliminación de los derechos de exportación corrige un “impuesto distorsivo” que durante años penalizó especialmente a los modelos con mayor integración de autopartes nacionales.

“No sólo es un pésimo impuesto, sino también un pésimo mensaje para invertir”, resumió un ejecutivo de una terminal automotriz. El problema central, explican en la industria, es que las retenciones se calculan únicamente sobre el contenido nacional del vehículo y no sobre las partes importadas. En consecuencia, cuanto mayor es la producción local de componentes, mayor es la carga impositiva.

Esa lógica generó durante años una paradoja dentro del sector: los vehículos con más integración argentina terminaban pagando más impuestos que aquellos con mayor porcentaje de piezas importadas.

Según estimaciones de la industria, un modelo con apenas 30% de componentes nacionales podía tributar cerca de 1,3% efectivo de derechos de exportación, mientras que otro con 70% de integración local llegaba a pagar más de 3%.

En términos generales, las terminales calculan que el impacto real promedio de las retenciones rondaba entre el 2% y el 2,5% sobre el valor de exportación de cada vehículo, aunque la incidencia variaba según cada marca y modelo.

La medida no tendrá impacto directo sobre el precio de los autos vendidos en el mercado interno, ya que los derechos de exportación solo afectan a las unidades destinadas al exterior. El principal objetivo del Gobierno es mejorar la competitividad de la producción argentina frente a otros países exportadores de la región y del mundo.

Sin embargo, en el sector advierten que la eliminación de las retenciones representa apenas una parte del problema. Incluso con este cambio, la carga tributaria total sobre las exportaciones automotrices argentinas seguirá rondando el 10%, principalmente por impuestos provinciales y municipales como Ingresos Brutos y distintas tasas locales.

Actualmente, los impuestos nacionales explican cerca del 12% del costo exportador de un vehículo argentino. Con la eliminación gradual de retenciones, ese peso bajaría aproximadamente dos puntos porcentuales.

Aun así, Argentina continuará lejos de las condiciones tributarias de otros polos exportadores. Brasil, principal competidor regional, tiene una carga menor al 5%, mientras que países como México, Sudáfrica o Tailandia directamente no aplican impuestos a las exportaciones automotrices. China, además, mantiene sistemas de subsidios para incentivar sus ventas externas.

Por ese motivo, las terminales sostienen que la mejora anunciada por Milei deberá complementarse con reformas impositivas provinciales y municipales para lograr un verdadero salto de competitividad y garantizar nuevas inversiones industriales.

El sector ya contaba parcialmente con un régimen especial de promoción automotriz. La Ley 27.686, vigente desde fines de 2022, otorga exención de derechos de exportación a nuevos proyectos industriales registrados dentro del esquema de promoción.

Gracias a ese beneficio, modelos lanzados desde 2023 ya no pagan retenciones. Entre ellos aparece la nueva generación de Ford Ranger, producida en General Pacheco, considerada el primer vehículo alcanzado por el régimen.

En cambio, varios de los principales modelos históricos fabricados en el país todavía continúan tributando derechos de exportación. Allí aparecen vehículos como Toyota Hilux, Fiat Cronos, Peugeot 208, Chevrolet Tracker, Volkswagen Amarok, Renault Kangoo y Mercedes-Benz Sprinter.

La eliminación gradual anunciada por el Gobierno permitirá equiparar condiciones entre esos modelos y los nuevos proyectos industriales promovidos por ley.

En paralelo, las terminales ya trabajan sobre futuras inversiones que también quedarán alcanzadas por el régimen de beneficios, como las próximas generaciones de Toyota Hilux y Volkswagen Amarok, además de la futura pickup Renault Niagara.

En la industria consideran que el anuncio oficial funciona también como una señal política hacia las casas matrices internacionales en un contexto donde la competencia global por captar inversiones automotrices se volvió cada vez más agresiva.

El desafío, advierten, será sostener el equilibrio fiscal mientras se avanza en una reducción más amplia del costo argentino para exportar producción industrial.

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