La mora bancaria en la Argentina alcanzó el 5,3% a fines de 2025 y se ubicó como la más alta entre los principales países de América Latina, según un informe elaborado por la consultora internacional Econosignal, de Deloitte, sobre la base de datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Central (BCRA).
El relevamiento muestra que el sistema financiero argentino supera en nivel de cartera irregular a mercados regionales como Brasil, Colombia, Chile, Paraguay y México, en un contexto marcado por altas tasas de interés, caída del salario real y escasa profundidad del crédito.
De acuerdo con el informe, Brasil registró una morosidad de 3,9%, Colombia de 3%, Chile de 2,4%, mientras que Paraguay y México se ubicaron en 2,2%.
“Argentina se ubica entre los países con mayores ratios de cartera irregular en América Latina, aunque aún por debajo de los máximos registrados en episodios anteriores”, señala el estudio.
La comparación regional refleja no solo el deterioro de los indicadores financieros locales, sino también las diferencias estructurales entre los sistemas bancarios de la región.
Uno de los factores destacados por Deloitte es el peso de la carga tributaria sobre el costo del financiamiento. Según el informe, impuestos como IVA, Ingresos Brutos, tasas y sellos explican cerca del 30% del costo financiero total en la Argentina, muy por encima de otros países latinoamericanos.
Ese esquema impacta directamente sobre el acceso al crédito y sobre la capacidad de pago de empresas y familias.
El trabajo también subraya la baja profundidad del sistema financiero argentino. Actualmente, el crédito al sector privado representa apenas el 15% del Producto Bruto Interno (PBI), un nivel considerablemente inferior al promedio regional y muy distante de economías más desarrolladas.
En comparación, México alcanza un financiamiento equivalente al 35% del PBI, Perú y Colombia rondan el 40%, Brasil llega al 76% y Chile supera el 100%.
Incluso el promedio de países de ingresos bajos se ubica por encima de la Argentina, con una relación crédito/PBI cercana al 22%.
La composición del financiamiento local también evidencia limitaciones estructurales. Según Deloitte, los préstamos a empresas representan 7 puntos del PBI, el crédito a familias otros 7 puntos y los hipotecarios apenas 1 punto.
En los países con mercados financieros más profundos, los créditos hipotecarios y de consumo tienen una participación mucho mayor dentro de la economía.
Desde una perspectiva histórica, el informe muestra que la morosidad argentina comenzó a deteriorarse a partir de 2018. Entre 2012 y 2017, la cartera irregular se había mantenido por debajo del 2%, pero en los últimos años volvió a escalar hasta superar el 5%.
La consultora atribuye esta dinámica a una combinación de factores estructurales y coyunturales. Entre los primeros aparecen la volatilidad macroeconómica, la baja profundidad financiera y la elevada presión impositiva. Entre los segundos, el informe destaca especialmente el impacto de las tasas de interés reales y la pérdida de poder adquisitivo.
Para medir esa relación, Deloitte desarrolló un modelo econométrico que analizó el efecto de distintas variables sobre la mora bancaria argentina.
“La variabilidad de la morosidad está explicada principalmente por la dinámica de las tasas de interés reales y la evolución del salario real, en ese orden de importancia”, sostiene el estudio.
Según las estimaciones, un aumento de 10 puntos porcentuales en la tasa de interés real se asocia con una suba cercana a 3,4 puntos en la morosidad bancaria.
Por el contrario, una mejora del 10% en el salario real apenas permitiría reducir la irregularidad en torno a 0,3 puntos porcentuales, lo que evidencia la fuerte sensibilidad del sistema financiero frente al costo del crédito.
El informe también detectó que una expansión del crédito tiene efectos moderados sobre la mora. De acuerdo con el modelo, un aumento del 10% en los préstamos reales se traduce en un incremento de apenas 0,03 puntos porcentuales en la cartera irregular.
Además, el trabajo identificó ciertos comportamientos estacionales, con menores niveles de morosidad durante febrero y marzo, y remarcó la persistencia de la variable en el tiempo.
No obstante, Deloitte advirtió que existe una posible relación de doble vía entre tasas y mora: a medida que aumenta la irregularidad, también sube el costo del financiamiento, lo que retroalimenta el deterioro.
El estudio concluye que la situación argentina no solo refleja un mayor nivel de morosidad respecto de la región, sino también problemas estructurales vinculados al costo del crédito, la presión tributaria y la fragilidad macroeconómica.
En ese contexto, la consultora considera que una reducción de la carga impositiva sobre el sistema financiero sería uno de los pasos necesarios para abaratar el financiamiento, ampliar el acceso al crédito y acercar los indicadores argentinos a los estándares regionales.