El presidente de la Sociedad Rural respaldó la baja de retenciones, pero reclamó su eliminación total: “Tienen que ser cero”

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, respaldó la reducción de derechos de exportación anunciada por el Gobierno nacional, aunque insistió en que el objetivo final debe ser la eliminación completa de las retenciones. “Las retenciones tienen que ser cero. Cero”, afirmó durante una entrevista televisiva horas después del anuncio realizado por Javier Milei.

El dirigente rural habló en América 24 tras la decisión oficial de reducir los derechos de exportación para trigo, cebada y soja, una medida que el sector agropecuario venía reclamando desde hace meses.

Si bien reconoció que el anuncio presidencial no era esperado en este momento, destacó el vínculo de diálogo que mantienen las entidades rurales con la administración libertaria.

“Permanentemente estamos intercambiando mensajes, números y mostrando lo que desde nuestro lugar le planteamos al Gobierno. Y ellos son muy receptivos, pero de ahí a esperar el anuncio del Presidente…”, señaló.

Según explicó Pino, la baja tendrá impacto inmediato sobre trigo y cebada, mientras que para la soja el esquema será gradual y comenzará a aplicarse desde enero de 2027, condicionado además a la evolución de la recaudación fiscal.

El titular de la SRA sostuvo que la reducción representa un alivio para los productores en medio de una campaña marcada por costos elevados y márgenes ajustados. “Los números que se venían viendo ahora que estamos sembrando trigo y cebada eran muy finos”, describió.

En ese contexto, explicó que el recorte de dos puntos porcentuales en las retenciones puede representar una mejora cercana a “veinte o veintipico de dólares” por tonelada en el caso del trigo, aunque aclaró que el impacto final dependerá de cada cultivo y de la evolución del mercado.

Pino también advirtió que el alivio impositivo convive con un fuerte aumento de costos operativos. “Venimos trabajando con aumentos de combustible, de fertilizantes, de urea… como todos los argentinos”, afirmó.

Durante la entrevista, el dirigente rural planteó además uno de los reclamos históricos del sector: el acceso al crédito productivo. Según explicó, la rentabilidad del agro no depende únicamente de la tierra, sino de la posibilidad de financiar capital de trabajo e inversiones.

“Te regalo un campo en la mejor zona del país, pero no te doy crédito ni capital propio. No podés hacer nada”, ejemplificó.

Pino detalló que sembrar una hectárea de soja requiere una inversión cercana a los 400 dólares, mientras que en maíz el costo puede alcanzar entre 800 y 900 dólares por hectárea, sin contar infraestructura adicional como alambrados, corrales o maquinaria.

En ese marco, reclamó líneas de financiamiento con tasas más accesibles para el productor. “Falta crédito con tasas amigables, no crédito que te obligue a fundirte más rápido”, cuestionó.

Aunque reconoció que algunas entidades financieras comenzaron a ofrecer instrumentos específicos para el sector, consideró que los niveles actuales siguen siendo elevados. Según indicó, hoy las tasas oscilan entre el 28% y el 32%, niveles que dificultan la inversión productiva de largo plazo.

Otro de los puntos críticos mencionados por el presidente de la Sociedad Rural fue la infraestructura logística. Pino cuestionó especialmente el proyecto impulsado en Santa Fe para financiar mejoras en los accesos a los puertos mediante un fideicomiso sostenido con nuevos cargos al transporte.

“No nos gusta la manera”, afirmó. Según explicó, el esquema elevaría el costo del flete mediante un aporte adicional de alrededor de un dólar y medio por tonelada transportada.

El dirigente propuso alternativas similares a sistemas de peaje segmentados según la cantidad de ejes de los camiones y advirtió que los problemas logísticos terminan impactando directamente sobre los márgenes del productor.

“La falta de infraestructura genera más costos. Un camión puede pasar dos días esperando para descargar y eso es plata. Todo eso hace al costo argentino”, sostuvo.

En relación con la próxima campaña agrícola, Pino señaló que las proyecciones iniciales anticipaban una caída de hasta 500.000 hectáreas en la siembra de trigo, aunque consideró que la baja de retenciones podría revertir parte de esa tendencia e incentivar una mayor producción.

También destacó la importancia estratégica del trigo dentro del esquema productivo argentino, no solo por su valor comercial sino por su aporte a la rotación y al cuidado de los suelos.

En materia ganadera, el titular de la SRA advirtió que durante años la falta de rentabilidad provocó un avance de la agricultura sobre zonas históricamente destinadas a la producción bovina.

“La frontera agrícola avanzó sobre campos ganaderos”, resumió. Según explicó, muchos productores abandonaron la actividad y volver a desarrollarla requiere inversiones importantes en infraestructura y capital.

Pino también aportó estimaciones sobre la actual campaña agrícola. Según indicó, la cosecha de soja ya supera los 48 millones de toneladas y la de maíz se ubica por encima de los 60 millones, volúmenes que, según afirmó, podrían traducirse en “meses de buena liquidez” para la economía argentina.

Finalmente, el dirigente destacó que existe un cambio en la relación entre el campo y la sociedad y reconoció cierta autocrítica del sector por problemas de comunicación en años anteriores.

“El campo siempre fue algo lindo y bien visto por los argentinos”, concluyó.

Las elecciones internas de la Sociedad Rural Argentina se realizarán el próximo 9 de septiembre. Consultado sobre una eventual candidatura para continuar al frente de la entidad, Pino evitó dar definiciones.

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