Martes 28 de julio de 2026
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El Gobierno busca bajar la tensión con Brasil, pero en el entorno de Lula creen que la relación no se recompondrá antes de las elecciones

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El Gobierno nacional dio este martes su primera señal pública para intentar descomprimir la tensión diplomática con Brasil, luego de los duros cuestionamientos que el presidente Javier Milei lanzó contra Luiz Inácio Lula da Silva durante un acto político en San Pablo. Sin embargo, desde el entorno del mandatario brasileño consideran que el vínculo bilateral difícilmente se normalice antes de las elecciones presidenciales de octubre.

El primer gesto oficial llegó de la mano del vocero presidencial, Adrián Ravier, quien aseguró que la Casa Rosada no busca que el conflicto político termine afectando la relación entre ambos países.

«No es la intención que esto afecte las relaciones comerciales entre dos pueblos hermanos que coexisten y, de hecho, se tienen como socios comerciales principales», sostuvo el funcionario durante una conferencia de prensa en la Casa Rosada.

Las declaraciones se producen después de que Milei calificara de «basura» y «presidiario» a Lula durante la Convención Nacional del Partido Liberal (PL), donde respaldó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro para los comicios del próximo 4 de octubre.

Los dichos del mandatario argentino provocaron una inmediata reacción de Itamaraty, la Cancillería brasileña, que convocó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y citó al representante argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para pedir explicaciones.

Pese al malestar, fuentes diplomáticas brasileñas aseguraron que no existe intención de romper los canales de diálogo con Argentina. No obstante, advirtieron que la reconstrucción del vínculo llevará tiempo.

«Se nota el esfuerzo. Pero se insiste en una equivalencia de actitudes que no corresponde con la realidad. Necesitamos identificar interlocutores dentro del Gobierno para reconstruir la relación en el mediano plazo. Antes de octubre no va a pasar, pero después es indispensable», señalaron fuentes del Gobierno brasileño.

En la Casa Rosada sostienen que Milei no se arrepiente de sus declaraciones y consideran que sus diferencias con Lula son de carácter político e ideológico. Aun así, aseguran que no existe intención de profundizar la confrontación en el plano diplomático.

En ese sentido, Ravier afirmó que «Argentina nunca ha llevado esas diferencias al plano diplomático» y remarcó que el Gobierno pretende mantener esa línea.

Desde Brasil, en tanto, reconocen el intento de moderar el discurso oficial, aunque consideran que todavía no hubo gestos suficientes para restablecer la confianza. Diplomáticos brasileños señalan además que, tras los cambios producidos en el gabinete argentino a fines de 2025, perdieron interlocutores con experiencia en la relación bilateral, lo que dificulta la reconstrucción del diálogo político.

La tensión entre Milei y Lula se remonta a la campaña presidencial de 2023, cuando el mandatario brasileño manifestó públicamente su respaldo a Sergio Massa. Desde entonces, ambos presidentes protagonizaron reiterados cruces políticos que profundizaron el distanciamiento entre las dos principales economías del Mercosur.

Mientras tanto, en Brasil consideran que, independientemente del resultado electoral de octubre, la relación entre ambos gobiernos deberá recomponerse por la importancia estratégica que tiene el vínculo bilateral en materia comercial, política y regional.

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