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Especialistas internacionales presentaron los resultados de los estudios LatAm-FINGERS y U.S. POINTER, los cuales demuestran que las intervenciones combinadas en el estilo de vida reducen de forma drástica el deterioro cognitivo.
Especialistas en neurología de América Latina y Estados Unidos se reunieron en Buenos Aires para debatir las estrategias más efectivas en la prevención del Alzheimer y el deterioro cognitivo. Bajo la iniciativa de la Alzheimer’s Association, la cumbre expuso los resultados finales de las investigaciones LatAm-FINGERS y U.S. POINTER, confirmando que la adopción simultánea de hábitos saludables protege la memoria y la autonomía en adultos mayores.
Cinco pilares para proteger la salud cerebral
Las evidencias presentadas confirman que las intervenciones aisladas son insuficientes, mientras que un enfoque integral sobre cinco áreas clave genera un impacto significativo:
- Alimentación saludable: Adopción de pautas como la dieta MIND (priorizando vegetales de hoja verde, bayas, frutos secos, pescado y cereales integrales, mientras se reducen ultraprocesados).
- Actividad física regular: Rutinas combinadas de ejercicios aeróbicos, entrenamiento de fuerza y flexibilidad.
- Estimulación cognitiva: Ejercicios mentales sistemáticos y aprendizaje continuo.
- Control de riesgos cardiovasculares: Monitoreo y tratamiento estricto de hipertensión, diabetes, colesterol y sobrepeso.
- Socialización: Mantenimiento de redes de contacto y apoyo social para prevenir el aislamiento.
Impacto regional del estudio LatAm-FINGERS
Liderado por la Dra. Lucía Crivelli, jefa de Neuropsicología de FLENI, el ensayo evaluó a 1.065 participantes de entre 60 y 77 años en 11 países de América Latina. Los participantes con seguimiento sistemático registraron una mejora del 55% en memoria, velocidad de procesamiento y funciones ejecutivas.
Los datos presentados destacan el enorme margen de acción en la región: mientras que a nivel global el 45% de los casos de demencia son prevenibles, la cifra sube al 54% en América Latina y alcanza el 60% en Argentina, debido a la elevada prevalencia de factores de riesgo cardiovascular no controlados.
De la evidencia científica a la comunidad
Durante el encuentro se presentaron además los hallazgos del estudio norteamericano U.S. POINTER y proyectos comunitarios en desarrollo, como el de la Universidad de Antioquia en Colombia. Los investigadores concluyeron que el próximo desafío consiste en transformar estos protocolos en políticas públicas sostenibles que acerquen el control médico, la nutrición adecuada y los espacios de actividad física a los centros barriales y sistemas de salud locales.















