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La Procuraduría contra la Trata y Explotación de Personas (Protex) investiga decenas de casos de jóvenes argentinos que fueron captados por redes de reclutadores para combatir en la guerra entre Ucrania y Rusia, en un fenómeno que explotó a principios de 2026 y que ya generó un alerta de Interpol. Los fiscales federales Sergio Mola y Cecilia Incardona estudian los casos en conjunto con el organismo dependiente de la Procuración General de la Nación.
Según testimonios a los que accedió Clarín, los reclutadores ofrecen hasta 3.000 dólares por mes, contratos por tres años rescindibles a los seis meses, seguro de vida y plus por combatir en la primera línea. Las promesas iniciales, sin embargo, distan de la realidad que enfrentan al llegar a destino. Los jóvenes relatan que les retienen el pasaporte, los envían al frente sin entrenamiento y los amenazan con dejarlos varados si intentan regresar.
El caso más reciente involucra a un grupo de 14 argentinos que viajaron juntos con la promesa de trabajar en la cocina de una base militar en Kharkiv. Todos ellos terminaron en la primera línea de combate, recibiendo ataques de artillería y sin la preparación necesaria para manejar armas de guerra. Uno de ellos resultó herido en el chaleco antibalas durante un ataque que duró cerca de una hora.
Los testimonios desde el frente de batalla
«Me iban a pagar 2.800 dólares por mes por ir a cocinar a Kharkiv. Éramos 14 los que viajamos juntos. Terminé en la primera línea de combate. El enemigo nos atacó durante cerca de una hora. Un disparo me impactó en el chaleco. El comandante a cargo me dijo que empezara a disparar y él sabía que yo no tenía preparación«, relató uno de los jóvenes a Clarín, quien pidió mantener su identidad en reserva por temor a represalias.
Otro testimonio es igualmente desgarrador: «Me hicieron la propuesta por TikTok: cumplir tareas en la cocina de una base militar ucraniana. Cuando llegué me dieron ropa militar, chaleco antibalas y un fusil UAR15. Me dijeron que tenía que aprender a manejar armas por mi propia seguridad. No sabía ni cómo cargarlo. Me mandaron a la trinchera al día siguiente».
Un tercer joven, de apenas 18 años, contó que su madre llamó desesperada a la línea 145 de denuncia de trata cuando dejó de tener noticias de él. «Estuve dos semanas sin poder comunicarme. Cuando pude llamar, mi mamá ya había hecho la denuncia. Los reclutadores me dijeron que si quería volver tenía que pagarles el pasaje y los gastos, que eran más de 5.000 dólares», relató.
El modus operandi de las redes de captación
La captación se realiza por redes sociales, principalmente TikTok, donde los reclutadores publican anuncios que prometen «trabajo seguro en el extranjero» con «altos salarios». Los viajes se organizan en contingentes de 10 o más personas, siempre con la misma línea aérea y ruta: vuelo a Moldavia con escala en Estambul, y de allí traslado por tierra a Ucrania.
Al llegar, les retienen el pasaporte y el regreso se vuelve casi imposible sin dinero ni documentación. El planteo de los reclutadores se vuelve algo así como: «Yo te pagué el pasaje hasta acá. Si te arrepentiste, pagame lo que gasté». Un modus operandi muy parecido al de las redes de trata con fines de explotación sexual, según los fiscales que investigan la causa.
Los jóvenes son alojados en viviendas precarias, sin acceso a comunicación regular con sus familias, y son trasladados al frente de combate sin previo aviso. Los que intentan negarse son amenazados con ser denunciados como desertores, lo que en Ucrania puede implicar penas de prisión de hasta 15 años.
El perfil de los reclutados
Entre los argentinos captados hay jóvenes de distintas provincias: desde un chico de 18 años de la provincia de Buenos Aires, cuya madre llamó a la línea 145, hasta un bombero rosarino o un miembro del Grupo Halcón de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. La mayoría son hombres jóvenes, de entre 18 y 35 años, que atraviesan situaciones de vulnerabilidad económica y ven en la oferta una salida a su realidad.
Un caso particular es el de un ex militar argentino que fue contactado por un reclutador a través de un grupo de WhatsApp de veteranos de guerra. «Me ofrecieron 3.000 dólares por mes para entrenar tropas. Cuando llegué, me dieron un fusil y me mandaron a la primera línea. No había entrenamiento, no había nada. Era una mentira», declaró ante los fiscales.
La investigación judicial en Argentina
Los fiscales federales Sergio Mola y Cecilia Incardona estudian los casos en conjunto con la Procuraduría contra la Trata y Explotación de Personas (Protex). La investigación tiene como objetivo desarticular las redes de reclutamiento que operan en territorio argentino y prevenir nuevos casos.
La Cancillería argentina comenzó a reunir casos de pedidos de auxilio de argentinos varados en Ucrania. En los Tribunales aún no hay un criterio único sobre la calificación legal de estos hechos, y será la Justicia federal la que determine, en definitiva, si hubo delito. Las posibles figuras legales incluyen trata de personas, explotación laboral y asociación ilícita.
«Me iban a pagar 2.800 dólares por mes por ir a cocinar a Kharkiv. Éramos 14 los que viajamos juntos. Terminé en la primera línea de combate» — Joven argentino reclutado para la guerra en Ucrania.
Los fiscales ya solicitaron información a plataformas digitales como TikTok para identificar a los reclutadores y sus métodos de captación. También pidieron colaboración a Interpol y a las autoridades ucranianas y moldavas para localizar a los jóvenes que permanecen en el frente de combate.
La investigación continúa y se espera que en las próximas semanas haya nuevas detenciones de los reclutadores en territorio argentino. Mientras tanto, las familias de los jóvenes reclutados esperan respuestas y exigen al Estado argentino que garantice el retorno de sus hijos.















